Secuestro 2/3

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Del grupo inicial, ya quedábamos al menos la mitad. Kozac aún seguía conmigo y eso de cierta forma me tranquilizaba un poco.

---¡Oye tu! ¡Ven aquí!

Llamaron al ruso, éste me miró a mi por unos segundos y luego al tipo que lo llamó, no quería soltar su mano pero tuve que hacerlo.

Kozac me sonrió con ternura para luego ponerse de pie y dirigirse hasta donde se encontraban tres de los secuestradores incluido el herido, el cuál yacía en el suelo inconsciente o tal vez estaba muerto, no lo sabía con certeza.

Rhett platicaba con ellos, todos observaban fijamente al tipo en el suelo hasta que sin previo aviso, Jean abrió fuego en contra de él en repetidas ocasiones.

Cerré los ojos pensando en que nos dispararian a todos, algunos gritos de angustia se escucharon ante lo sucedido, a pesar de que el silenciador del arma había opacado bastante el sonido del los proyectiles.

Tape mis oidos y levante mis rodillas a la altura de mi pecho, siempre fui alguien fuerte pero esta situación me superaba, no podía mas.

Narra Rhett

Estaba impactado, lo habían matado a sangre fría.

---Era un estorbo, de todas formas iba a morir.

Aquello era muy cierto, el tipo necesitaba ir a un hospital urgentemente debido a que se estaba desangrando.

---Deshagansen de su cuerpo.

Demandó el asesino.

---De acuerdo.

Lentamente vi como arrastraban el cadáver del infortunado sujeto, mientras tanto yo, me quedé ahí parado sin saber que hacer.

---Y tu...ve con el resto.

Me ordenaron.

No lo pensé ni dos veces y a grandes zancadas me alejé del lugar.

Regresé hasta dónde estaba Sofía y me senté junto a ella. No podía observar su rostro, ya que éste estaba oculto entre sus piernas, las cuáles aferraba a su pecho.

---Esto no está pasando. Esto no está pasando...

Repetía constantemente.

---¡Hey guapa! ¡Mirame!

Ignoró mi pedido.

Tomé sus manos y levanté su rostro haciendo que me mirase fijamente a los ojos.

---¡Escúchame!

Logré obtener su atención finalmente.

---¡Nada malo va a pasarte! ¡Estoy aquí contigo! ¿Vale?

Nerviosa asintió con su cabeza. La abracé contra mi pecho con fuerza y ella se aferró a mi.

El haber ayudado a aquél rufián herido solo había sido una escusa para encontrarla y quedarme con ella, de lo contrario yo ya no seguiría ahí.

---Todo estará bien cariño.

Besé su cabeza y la escuché suspirar.

---Tengo miedo Rhett.

Susurró.

---También yo Sofía, pero debes ser fuerte, debemos serlo.

Esperaba que Frank no insistiera en pagar mi rescate.

(...)

Ya más calmada empezó a conversar conmigo.

---¿Cómo es que sabes sacar balas?

La hija de mi sirvientaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora