Harvy's Pov
Tenía dos boletos para La tierra del mañana.
Uno para Margareth y otro para mí.
Pero no tenía idea de cómo decirle que fuera sin que ella pensara que quería que fuéramos más que amigos. Ella me había estado ayudando las últimas tres semanas a mejorar, no me hacía las tareas pero me ayudaba y corregía al hacerlas. El bar antiguo al que habíamos ido a platicar sobre las tuturías se había convertido en nuestro lugar, la tarta de limón en nuestro platillo. Pero lo mejor de todo era que su amistad me había hecho sentirme menos miserable acerca de Victoria.
Nunca lo dije, pero cada mañana al despertarme ponía la mano en el espejo. Con la esperanza que ella hiciera lo mismo.
No es que hubiera dejado de hacerlo, pero Maggie me había hecho querer dejar de hacerlo. Y tenía que hacer algo para agradecerle. Seguramente ya había ido alguna vez, pero nunca en compañía de mía. Tenía todo planeado, si se negaba le pediría como favor que me acompañara por era nuevo en esto.
Al final de todo, era un chico pueblerino con dinero de más.
Estaba en clase de herramientas artísticas cuando sentí una bolita de papel golpear mi nuca. Reí. Margareth ignoraba los ideales de maduración universitaria, ella seguía mandando avionsitos de papel y bolitas de baba por un popote. Volteé discretamente a verla donde estaba sentada dos bancas atrás de mí mientras el profesor estaba ocupado anotando algo en el pizarrón.
— ¡El avión! —me susurraba escandalosamente con señas de manos y gestos—. ¡El avión que está abajo de la banca! ¡Léelo!
Me agaché volteando a ver a ambos lados de mi banca y vi un pequeño avión de hoja de cuadros. Lo recogí y lo abrí leyendo su contenido.
"¿Alguna vez notaste que el Sr. Kendrick tiene mejor cintura que muchas mujeres?"
Subí la vista al Sr. Kendrick en la pizarra y observé su figura. Si se ponía vestido, peluca y unas buenas zapatillas tendría una hermosa figura indistinguible para un hombre borracho.
Saqué un pluma y anoté:
"Sin duda la tuya es mejor, pero no está nada mal. Un buen hombre borracho lo desposaría en Las Vegas."
Envié el avión hacia su dueña y escuché una risa rápida, que fue silenciada por una mano en la boca.
Margareth es taaan discreta.
El timbre sonó dando la hora de partir a casa. Esperé a que Margareth para ir al bar juntos por un café, pero ella inmediatamente decidió cambiar de planes.
— ¿Quieres ir a la playa?
— ¿A la playa? ¿En Noviembre? —cuestioné con sarcasmo alzando una ceja.
Ella rodó los ojos con fastidio y tomó mi muñeca guiándome por el pasillo.
—Sí, tonto. A la playa en Noviembre. —caminamos por el pasillo lleno de estudiantes y para mi desgracia, vi el desgarrado rostro de Ruth, sus labios temblaban, sus mejillas estaban llenas de un color rojo y sus ojos ocultaban lágrimas, bajó estos para ver la unión de la mano de Margareth con la mía—. Conozco un lugar no muy lejos de Beverly donde no hay nadie casi siempre. —siguió hablando Margareth, sin percatarse de la chica de primer semestre que lloraba siguiendonos con la mirada, mientras nosotros seguíamos el pasillo a la salida.
—No tengo coche, —dije saliendo al aire caliente de Los Ángeles, tratando de olvidarme del desconsolado rostro de Ruth.— y no sé cómo llegar ahí en autobús. Aparte no me he traído el traje de baño encima.
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Mi Chica Rompe-Corazones
Teen FictionSEGUNDA PARTE DE MI CHICA DE INTER-CAMBIO _______ Harvy tiene el corazón roto. Maggie también. Harvy es obstinado. Maggie es terca. Él no sabe ni que hacer con un lápiz en la mano. Maggie es una artista de alma. Han pasado años desde que Harvy le...
