Capitulo 3

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Después de quedar algo atontada por la increíble similitud entre Gerard y Mikey, decidí dar un pequeño paseo por la enorme biblioteca que estaba visitando. Mierda, ¿por qué no puedo vivir más cerca de este lugar? Es decir, es magnífico, hay una cafetería y todo.
Realmente no sabía que tomar, así que como una acción realmente inmadura (en mi defensa, solo tengo 16) estire mi brazo en un montón de libros, cerré los ojos y tomé lo primero que encontré al alcance de mi dedo indice, Three tales of Chemical Romance.

Por un momento me sentí como una mala aficionada a los libros y demás, jamás había escuchado hablar de este. Su nombre me llamó la atención, era bastante lindo.

Me tomé unos segundos para recordar cómo me enseñaron en segundo de primaria a pedir el préstamo de un libro, y saqué de mi mochila, mi credencial escolar con la cual iba a solicitarlo.
Fui a el mostrador, donde tenían una variedad de cosas vintage que realmente me llamaban la atención. Quien estaba atendiendo a unos cuantos chicos que llevaban pilas de cómics, el se veía serio pero relajado y tranquilo, su actitud me recordaba a la de mi madre, cuando era una mujer ama de casa sin problema alguno, pero eso cambió con el tiempo.

Cuando menos me di cuenta, y despertando de un trance, era mi turno. Mikey me miró con una sonrisa asintiendo como señal de que avanzara, y cuando hice esto me deslizó una ficha que tenía que llenar, esta decía cosas como mi nombre, teléfono, y más información aburrida.
-¿solo llevas este libro?- hizo una copia de mi ficha en una enorme fotocopiadora que tenía en su costado.
-si...- no muy segura, le contesté. -de casualidad, tienes separadores?-
-separadores...déjame revisar si quedan algunos.- se agachó a una parte del mostrador, pude ver que detrás de él había una foto suya con una adorable chica de ojos azules y cabello castaño con un fondo hermoso de la torre Eiffel, ambos se veían increíblemente felices ahí y por alguna razón me hizo sonreír a mí igual, supongo que su sonrisa en ese entonces era más contagiosa que la influenza.
-aquí hay algunos.- puso una canasta con pequeños rectángulos de papel alargados con diseños adorables y frases de autores y filósofos reconocidos.
Hasta el fondo de la canasta de bambú, había uno que rápidamente tomé al ver su lindo diseño: tenía una rosa negra impresa que parecía estar aplastada, y abajo tenía una frase que yo reconocía de Shakespeare.

"Ámame o ódiame, ambas están en mi favor. Si me amas, siempre voy a estar en tu corazón; si me odias, siempre voy a estar en tu mente."

¿Cursi? No, para nada.

-puedes venir a entregar el libro en dos semanas, o si quieres antes.- Parecía estar recitando un poema que ya había dicho cientos de veces, pero lo decía con entusiasmo aún.
-Oh, ¡gracias!- su actitud positiva me subió el estado de ánimo, igual que lo hizo Andy.

Salí de la fila frente al mostrador con el libro en mi mano, las nubes en el cielo se habían ido y por consiguiente mis ganas de leer acompañada de una taza de café. Salí de la biblioteca y pasé rápido a hacer comprar y preparar mi comida. Aunque mi madre no era mala conmigo, se la pasaba todo el día en salones de belleza, con el otro tipo con el que sale o peleando con mi padre, apenas y le daba tiempo de hacer cualquier cosa.

(Narrador omnisciente)

Mikey estaba inquieto por no recordar la insignificante existencia de ese libro que la chica de hace un rato se llevó, el siempre he recordado todos y cada uno de los libros que tienen en la enorme biblioteca, ¿Gerard lo trajo sin avisarle? Si, eso debía ser.
Al acabarse la fila de personas que estaban apartando libros, subió las escaleras hacia dónde mande a Gee, él seguía pegando el lomo de un libro roto y parecía muy entretenido, el no quería interrumpirlo pues casi nunca se le veía de esa manera.

-¡Ge-rard!- exclamó Mikey marcando las sílabas de su nombre siendo ruidoso. Vio como el asustado por mi grito dio un pequeño salto.
-¡Michael no jodas! Ahora tendré que empezar desde el inicio, ¡rompí una página!- el enojado y apenado me gritó.
-¿Recuerdas haber traído este libro?- ignoró su respuesta y le acercó la copia de la ficha que hice recién.
-Three tales of Chemical Romance...- se quitó el par de gafas que llevaba.
-no, jamás oí hablar de esto.-
-Hmm...¿entonces de donde vino?-
-¿Yo qué voy a saber? Tú eres el que los trae, yo solo te ayudo.- se cruzó de brazos haciendo una expresión terriblemente infantil.
-ya ya, sigue en lo tuyo, estaré en el mostrador.- El rubio chico besó su frente para hacerlo sentir mejor y caminé hacia la puerta nuevamente.
-¡E-Espera Mikey!- Mikey volteó hacia el.
-Ese libro, three algo de Chemical Romance.- se rascó la nuca. -¿me lo puedes prestar?-
-Lo lamentó pequeñín, esa chica de hace rato se lo llevó recién.- le mostré la copia de dicha ficha de préstamo que hizo.
-¡Préstame eso!- se inclinó hacia a su hermano levantándose un poco de su asiento y le arrebató el trozo de papel.
-como quieras Gee...- rió conmovido por sus reacciones extrañas. -ahora sí, iré abajo.-

||Don't Try||-Gerard WayDonde viven las historias. Descúbrelo ahora