-Lindsey, perdóname, no puedo hacer esto.- Gerard puso las manos en sus sienes y se sentó de vuelta en el sofá.
-¿Gerard?- Su mirada estaba confundida e indignada. -¿porqué de pronto no me besas?-
-Lynz, no quería que pasara esto pero no me siento cómodo haciendo esto.- el alzó el tono de voz y Mikey y yo nos vimos en un estado demasiado incómodo.
-¿Pero cuándo te ibas a follarte a otra bola de putas si te sentías cómodo eh?.- La furiosa chica le dio una bofetada fuerte en el rostro. -Eres un poco hombre.-
-Te había pedido disculpas...pero al parecer te importa una mierda.- Gerard alzó la voz después de la agresión de Lindsey.
-¿De qué me sirve eso, carajo?- Miré a Mike, tenía una expresión de preocupación total.
-¿Sabes? No sé porque he sido tan estupida para pasarte tantos engaños y desprecios de tu parte.- Cada vez subía más el tono de su aguda voz.
-Probablemente porque en algún momento sentí amor verdadero por ti, pero esto no va a ningún lado.- se quebró su voz de pronto.
-¿Qué coño insinúas?- Gerard pasó sus dedos entre su propio cabello, jamás lo vi bajo tal estrés.
-¿Que no es obvio? Que terminamos, Way.- Me hizo sentir horriblemente mal el hecho de que sus ojos se veían rojos y su rostro igualmente.
-¡Ok! ¡Pero deja de joderme, por favor!- gritó apretando su puño.
Lindsey salió de la casa de Mikey con los ojos hechos un mar de lagrimas, odio ver a las personas llorar y no poder hacer nada al respecto, pues era un asunto en el que no debía entrometerme.
-G-Gerard...hermano.- Mikey le dio una palmada en la espalda.
-Se nos hará tarde para ir a la montaña.- se le vio a Gerard con una enorme cantidad de energía, como si nada hubiera sucedido. Vi como a su hermano se le pintaba una sonrisa en el rostro por el hecho de que Gerard no estuviera triste.
Estuve un rato esperando a Gerard y Mike para que terminaran de arreglar sus maletas y mientras hacía esto veía la casa de los hermanos, sus bellos muebles de madera la hacían ver rústica y adorable. Entre sus libreros hacían una enorme cantidad de carpetas repletas de dibujos, me pareció realmente tierno ver las ilustraciones con la firma de Gerard en las esquinas de cada hoja.
Mi curiosidad me había matado y decidí abrir una de estas carpetas, Gee dibujaba hermoso, un estilo de cómic único que nunca había visto y me sorprendió de alguien como él. Uno de los dibujos que habían era una versión de cómic de Lindsey, era ella con Gerard, en ese dibujo se veían tan lindos y me hacían sentir mal porque hayan terminado.
-Cathie, pequeña, ya estamos listos.- sonrío Mikey, iba adelante de Gerard con una grande maleta amarilla, quien le tocó el hombro a su hermano.
-Mike.- le vio con cara de niño pequeño. -Invité a alguien, ya que creo
Que Lindsey no vendrá.- Rascó su barbilla.
-¿Si? ¿Quién?- le sonrió orgulloso.
-se llama Frank, él es quien tocará la guitarra en nuestra banda, Mike.- Este asintió.
-¡Ya veo! Entonces nada, hay que esperarlo.- Sorpresivamente antes de que terminara la frase, tocaron el timbre.
-Lo invocamos.- susurró Gerard riéndose.
Se dirigió a abrir y ahi estaba el lindo chico con una maleta muy llena.
-¡H-Hola Gerard!- le sonrió Frank, quien igualmente traía su linda guitarra colgando del cuello. Los dos chicos se quedaron hablando unos minutos.
-Se nos está haciendo algo tarde, hay que ir subiendo.- dijo Mikey, quien cuando lo vi llevaba un hermoso bajo con diamantina gris.
-Ah, sí sí, lo siento.- dijo Gerard tomando de vuelta sus maletas.
Nos dirigimos a las afueras de la casa de Frank y Gerard, y en el borde opuesto vimos un enorme camper color azul vintage hermoso. Todos subimos a este y por dentro había de todo, asientos, literas muy lindas y mesas, Frank se vio asombrado muy tiernamente.
-Mikey, ¿quien maneja?- Gerard acomodó sus maletas en una esquina en el piso de la camioneta.
-Yo manejo.- afirmó Mikey, quien rápidamente se había sentado en el asiento del conductor, Frank fue a sentarse a su lado y este conversó con el, haciendo que se motivará para encender el auto y comenzar a manejarlo.
-Bien, bien.- rió mientras se sentaba frente a una mesa revisando su celular.
-Cat, ¿piensas quedarte ahí parada?- Abrió la ventana y encendió un cigarrillo.
-No, no.- dejé mis maletas alado de la suya.
-Ven aquí.- Gerard me tomó de un brazo bruscamente y me sentó a su lado.
-¿Qué pasa Gee?- Me preocupé, se veía tristeza en su rostro de la nada, parecía que solo esperaba a que su hermano no lo viera para no fingir sentimientos.
-Abrázame, ¿quieres?- musitó casi susurrando, hizo que con una simple frase mi corazón se derritiera, su irresistible voz me obligó a abalanzarme sobre el a darle un enorme y cálido abrazo.
No sé porque a veces palabras estupidas salen de mi boca, esta ocasión fue una de esas.
-Sea cual sea la razón por la que estás así, todo tiene solución.- Acaricié su cabello. -Y si estás así por Lindsey, es más fácil si ves a otra chica para olvidarla.- se quedó en silencio analizando mis palabras.
-Tal vez tengas razón.- Miró hacia la ventana, incómodamente me senté frente a él para no poner la situación peor.
-¡Chicos!- Mikey gritó mientras Frank iba de copiloto. -El viaje será algo largo, hay que pasar a comprar comida ¿no?- La verdad es que yo si tenía hambre, así que se lo hice saber a Mike.
-Si, ¿Qué compramos?- pregunté.
-Pues, podemos pasar a comprar un par de pizzas.-
-Oh, estaría genial chicos.- les hice saber mientras veía que Mikey manejaba hacia la pizzería.
Cuando llegamos a este, Mikey pasó al
Auto-pizza y ordenó dos grandes hawaianas, nos dio una a Gerard y a mí y él se quedó con la otra para comerla con Frank.
Escuchaba la voz de Mikey hablar con el adorable chico mientras manejaban, escuchaban música y comían, se veían como amigos realmente cercanos y me parecía muy tierno.
Vi como Gee tomó una pluma y con una servilleta que venía con la pizza escribió una pequeña frase que pude alcanzar a leer cuando se volteó de nuevo a la ventana comiendo calmado.
"You're not in this alone
Let me break this awkward silence, let me go
Go on record, be the first to say I'm sorry."
Intenté no hacer ningún comentario al respecto, pero me pareció una frase que si eran sus sentimientos, era buena manera de expresarse.
-¿Vas a contarme?- le pregunte procurando romper el silencio.
-¿Eh?- mordió una rebanada de pizza y me miró extrañado. -Ah sí, porque estoy así.- Asentí.
-Lo diré fácil. Odio lastimar a las chicas, y realmente creo haber lastimado a Lindsey.- Lo escuché atenta. -Me siento muy poco hombre.-
-Calma Gerard...seguramente después puedes disculparte si te sentiste tan mal.- dejé mi pizza en la mesita y me levanté a abrazarlo al verlo bajar la
Mirada como si fuera un gatito.
-Gracias, Catherine.- Gee me abrazó estando sentado aún, alcanzando a rodear mi estomago con sus brazos. Su calidez hizo que un escalofrío hermoso recorriera por mi espalda.
-No tienes nada que agradecerme.- le sonreí separándome un poco.
-Tú...¿Puedes quedarte a mi lado?- apagó su cigarrillo en un cenicero.
-¿Como...?- Me ruboricé.
-En el asiento.- dio un golpecito en el gabinete en el que el estaba sentado y se rió adorablemente.
-Oh...C-Claro.-
No sé cómo sabiendo cómo ha sido en su pasado me puede hacer reaccionar así.
Me senté al lado de Gerard, quien restregó su rostro en mi hombro demasiado tierno, como un pequeño gatito.
-Deja de ser tan tierna.- Río cariñoso mientras sujetaba delicadamente mi brazo rodeándolo con los suyos.
-No soy tierna...- Mis piernas comenzaban a temblar, Gerard me ponía de los nervios y me hacía sentir como un perro chihuahua con un labrador enorme.
-Tranquila Catherine.- susurró agachando la mirada con una sonrisa dibujada en el rostro.
-Estoy tranquila...- afirmé desviando mi mirada a afuera.
-Claro, claro.- Rió prendiendo otro cigarrillo.
Pasó un rato en el que me quede únicamente garabateando en un cuaderno que llevaba en mi maleta y Gerard seguía escribiendo lo que sea que haya sido eso, me agradaba mucho su estilo de escritura.
La música del radio de Mikey me relajo demasiado, la vista de la carretera me hizo sentir calmada y ver a Gerard de esa manera me hizo comenzar a bostezar en exceso.
"Y escúchame,
si me derrumbas o me recuestas? Y si el mundo necesita algo mejor démosle otra razón más."
Era un ambiente que me gustaría repetir varias veces.
De pronto sentí que tanta tranquilidad me había hecho parpadear con dificultad, bostecé varias veces antes de comenzar a hacer esto.
-¿Tienes sueño?- El hizo círculos dibujados en una servilleta.
-Si...- bostecé nuevamente y me tallé un ojo.
Gee dio golpecitos en sus piernas insinuando que me acostara en ellas, y al ver esa escena tan adorable le obedecí. La piel de Gerard era tan cálida que me hizo quedarme dormida demasiado rápido.
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||Don't Try||-Gerard Way
ФанфикшнEse día en el que pude verlo reírse sin parar me di cuenta de que su exterior estaba muerto, pero dentro de él existía un chico común y corriente que anhelaba salir, recuperarse y empezar de nuevo.
