Resumen:
Ahora debía vagar por el desierto, debían esperar a que la sangrienta luna, el fuerte viento y la incomparable arena los tragara...
Lágrimas bajaban sin compacion por sus sonrojadas mejillas, perdiéndose en el nacimiento de sus senos, perdiéndose en aquel trapo blanco que antes había sido un lindo vestido.
- este sera tu castigo. - sentenció él, el gran general de la tierra occidental: Hiashi Hyuga. Quien montaba un hermoso caballo negro.
- padre... - un susurro lastimero apenas y se escucho en aquel inmenso desierto.
- con esto restaurarás el honor del clan. - sus ojos severos, su postura recta y elegante, fue desapareciendo, perdiéndose en aquella leve tormenta de arena.
Ella no suplico, no mas, se había cansado. No entendía por qué le hacían esto... No había hecho nada malo...
Muy en el fondo sospechaba que, el que este en esta situación: en medio del desierto, fue culpa de Anko, esa mujer siempre la había tratado mal, menospreciado, nunca supo el motivo, no hasta que se entero que estaba enamorada de él. Esa mujer estaba celosa de ella y eso era irracional ¿qué mujer hermosa estaría celosa de una niña de diecisiete años? No la entendía. Además todos sabían que él siempre la protegía, después de todos era su guardaespaldas. Nada del otro mundo.
...No hasta que ella lo empezó a ver como hombre. Fue un descubrimiento interesante.
Se avergonzó, se reprocho todas las noches por pensar en él, justamente en él como hombre. Él era un hombre prohibido. No solo porque era su guardián, también era porque él era mayor, nueve años mayor, era inteligente, demasiado, era rápido, respetuoso, caballeroso... Y esa clase de hombre jamas se interesaría en una niña sin experiencia, una niña que vivía encerrada en las cuatro paredes de la mansión Hyuga.
Nadie se fijaría en ella.... O eso pensó
No supo como, mucho menos cuando, pero.... Pero cuando se dio cuenta ya estaba entres sus brazos, protegida, amada... completamente enamorada.
Ese fue su pecado, según su padre. Enamorarse, entregarse a él en cuerpo y alma fue su pecado, la deshonra del clan.
Ella no hizo nada malo, no, solo... Solo se enamoro...
Cuando su padre se entero ¡oh dios! cuando su padre descubrió la relación que mantenía con uno de sus mejores soldados; su mano derecha, se puso histérico, estaba enojado, no, eso era poco, estaba furioso.
No sabia como los habían descubierto, siempre fueron cuidadosos, siempre. Por eso sospechaba que Anko se lo dijo a su padre. Después de todo ella había visto como él la abrazaba y besaba su frente. Un acto que no es permitido, no con la heredera.
Se pregunto cómo fue que convenció Anko a su padre ¿cómo lo convenció de ir a aquella cabaña, en donde se había entregado innumerables veces a él?
Suspiró pesadamente. Ahora debía vagar por el desierto, debían esperar a que la sangrienta luna, el fuerte viento y la incomparable arena los tragara... Y todo por culpa de una mujer celosa, muy, muy celosa....
- Hinata... - una voz tras ella la asusto, sacándola abruptamente de sus pensamientos. - debemos irnos... Antes de que anochezca. -
- hai - susurro tenuemente.
Empezaron a caminar, y sin darse cuenta las horas pasaron, pasaron y pasaron. La noche les había ganado. La luna se alzaba imponente.
- no llegaremos... -
Miró preocupada a su acompañante. Él se veía preocupado y eso era malo, muy, muy malo.
- no te preocupes... Encontraré en donde dormir. - le susurro abrazándola, tratando de consolarla.
Ella no dijo nada, solo cerro sus ojos al momento en que la beso. Confiaba plenamente en él.
Siguieron caminado hasta que por obra del destino o un regalo de Kami-sama encontraron en pequeña, casi inexistente, cueva. Sin dudar entraron, refugiándose de la tormenta que, seguro, pronto azotaría con fuerza.
Estuvieron acurrucados, pues, aunque estaban en el desierto las noches eran muy frías.
Abrió lo ojos lentamente, no supo con seguridad en que momento se quedo dormida. Entró en pánico al no ver a nadie a su lado. Acaso... ¿La había abandonado?...
Las lágrimas empezaron a salir, pero rápidamente se las limpio al escuchar unos pasos acercándose. Asustada se sentó mirando con temor la entrada y... ¿Y si era su padre o alguno de sus soldados que venían a cumplir el trabajo que el desierto...?
Sus pensamientos desaparecieron al verlo entrar, era él. Si pensarlo dos veces corrió y se tiró sus brazos.
Parpadeo extrañado por el arrebató de su mujer. No le dijo nada, pues supuso que estaba asustada. Simplemente la abrazo.
- tranquila... Ya están aquí. - le susurro en su oído.
- ¿de... De verdad?... -
El asintió. Antes de sacarla de la cueva la beso intentado trasmitirle seguridad,aunque no supo si lo logró. Nunca fue muy bueno con eso de los sentimientos, pero realmente se esforzaba para demostrárselo.
Cuando salieron de la cueva unos hombres y una sola mujer los esperaban.
- ¡Hinata-chan, hola! que gusto verte. -
- Hola, Konan-san, también me da gusto verte. -
- Orochimaru-sama, esta todo listo. -
Él asintió al pelirrojo: Sasori.
Después de unos segundos todos se encontraban caminando hacia la aldea del sonido. A iniciar una nueva vida.
Hinata sabia que nada iba a ser fácil, pero mientras tenga al hombre que amaba a su lado estaría contenta por y para siempre.
Caminaría junto a él, junto a una serpiente, caminarían juntos en el desierto y hasta en el infierno. Lo seguiría a todos lados...
Fin.
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Hola! Qué tal estuvo?
A mi parecer estuvo algo rara, pero me nació asi..
Y se que la imagen no tiene nada que ver con la historia pero me gusto😅
Espero que les gustara, que lo disfrutarán!!!
Gracias por tomarse la molestia de leer.
Los amo mucho!!!😍😘😗😙
Hasta la próxima💋💋💋💋
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One-shots Hinata Hyuga
RandomSerie de one-shot's que involucran a mi querida Hinata-chan ¿Quieres ver las parejas más extrañas? ¿Eres fan de la dulce Hinata-chan? Pues lee estas alocadas historias! Se aceptan sugerencias de parejas ( excepto el Naruhina, por favor NO lo pidan n...
