kaname: Alma recogida

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Tenía una vida perfecta; una madre que la amaba y se preocupaba por ella, un padre que la protegía alegando que su cuerpo era débil y enfermizo y que no debería sobre exigirse, una hermana que se sentía orgullosa de ella, y un primo casi hermano que siempre estaba con ella apoyándola y protegiéndola, amigos que se preocupaban por ella.

Lo tenía todo, entonces... ¿porque este hombre venia y le decía que nada de lo que poseía era suyo, que ellos no eran su familia.?

- miente... - susurro limpiándose las lágrimas y con una voz colérica grito – ¡yo soy la heredera de los Hyuga, soy su princesa! –

- ... no... solo eres un alma recogida –

- ¡mentira! ¡¿Cómo te atreves a decir tal cosa?! ... yo no.... yo... no soy eso... –

- es verdad, ve y pregúntales a aquellos que llamas "padres". Veamos si te lo niegan. –

Retrocedió indecisa, confundida pero aun así sus pies se movieron dispuestos a irse.

- recuerda: los Kuran te asesinaron –

Abrió los ojos sorprendida y con lágrimas desbordando de sus ojos corrió y corrió, tal vez sin rumbo por aquella mente nublada, tal vez con un rumbo fijo por el corazón.

Al llegar a la mansión no fue recibida por nadie, era más de media noche y el único que estaría despierto a estas horas era su padre. Y la esperaba en su despacho.

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Hiashi Hyuga puede parecer un hombre frio y sin corazón frente a muchas personas, pero frente a su familia era otra persona, realmente amaba a su familia, y cada vez que algo les sucedía lo presentía, como aquella vez que su Hana fue emboscada, o cuando Hanabi estuvo a punto de ser secuestrada.

Tenía el mismo presentimiento, y para colmo Hinata no regresaba; ella jamás llegaba tarde, siempre llegaba a las 9. Bueno tal vez exageraba hubo una o tres veces que llego a media noche, pero siempre avisaba y él la esperaba para verificar que estuviera bien.

Pero ella no había avisado, y tenía un mal presentimiento.

Cuando la puerta de su estudio fue abierta y su olor llego a sus fosas nasales suspiro de alivio. Pero al ver el rostro de su pequeña temió lo peor.

- Hinata que... –

- ¿soy un alma recogida? –

A esto se debía su mal presentimiento...

.

La mejor defensa es el ataque.

- ¿de qué hablas? ¿Te has vuelto loca? –

- contéstame... –

- no sé de qué hablas hija, sabes que ellos solo pueden ser soldados, jamás podrían ser hijos de los nobles... - se acercó a su hija tomándola de los hombros – no sé qué fue lo te dijeron y mucho menos quien, pero miente Hinata tu eres mi hija –

- ¿de verdad? ¿Soy tu hija? – susurro mirándolo a los ojos

- si hija – contesto abrazándola.

- júralo – susurro contra su pecho, al sentir que se tensó, lo miro a los ojos – júramelo padre, júralo por nuestra familia –

Jurar en vano en nombre de la familia era traición, era la muerte, una falta que según los ancestros era escuchada por aquel que era el padre de todos y te castigaba quitándote todo lo que más amas.

- Hinata... -

- yo te lo juro... por mi vida te juro que eres mi hija –

- madre –

One-shots Hinata HyugaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora