Gin-Hinata-Itachi

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El tiempo corría demasiado rápido y contra eso podía hacer nada, nadie podía hacer nada. No podía creer que hace apenas cuatro meses su hermana estaba en el hospital y ahora ahí; saliendo de la iglesia, del brazo de Sasuke, luciendo radiante no solo por su hermoso vestido si no por esa sonrisa brillante que le regalaba a todos.

Se alegraba por su hermana, se lo merecía, después de tantos problemas se merecía la felicidad que, seguro, ahora estaba sintiendo. Al menos ella era feliz.

No es que ella no fuera feliz, solamente que las cosas no se dieron como ella hubiera querido; como hubiera deseado.

Itachi, desde el encuentro en el hospital, le había mandado cartas jurando que la sacaría de esa casa; diciendo que la amaba y que pronto estarían juntos, mentiría si dijera que le creyó. Sabía que Itachi era un hombre de palabra, pero simplemente no podía creerle...

O tal vez no quería que lo consiguiera. Debió hablar con él y no dejar que las cosas llegaran a como estaban ahora, pero no se quejaba, había conseguido más de lo había deseado. Aunque aún su padre no le hablara, no se arrepentía, sabía que había hecho lo correcto, porque así su corazón se lo decía, era lo correcto.

Suspiro profundamente antes de acariciar su, apenas, abultado vientre. Sí, no se arrepentía, al final ella había ganado más de lo algún día deseo. No importaba los regaños, las burlas de algunas personas, el desprecio de otras, nada de eso importaba si pronto tendría a ese ser en sus brazos, nada importaba más que bebé.

- vamos, los novios ya se fueron –

Salió de sus pensamientos observando que, efectivamente, los novios ya no estaban y la gente empezaba a dispersarse, dirigiéndose seguramente a la recepción.

Tomo la mano que le estaban tendiendo, y se encamino al auto negro que los esperaba, no sin antes voltear la mirada, observando con cierto dolor como él aun la miraba, entre triste y furioso, supuso que esto último iba dirigido a su acompañante, y en cierta manera para ella también. Y no lo culpaba, realmente no lo hacía, aun cuando dijo todo aquello no lo culpaba. Se culpaba a ella, por queriendo o no lo había utilizado, solo ella tenía la culpa, y por eso se había disculpado.

- ¿debería decirle que te deje de mirar? –

- no, está bien, no me molesta –

No le molestaba si con eso él dejaba ese resentimiento atrás y buscaba su felicidad, su verdadera felicidad, que estaba segura estaba más cerca de él, de lo que pensaba.

Subió al auto observando como esa mujer se le acercaba abrazándose a su brazo, y mirándola fijamente, como queriendo decirle que ahora ella estaba en su corazón, ojalá fuera así, deseaba con todo su corazón que él, dejara todo atrás y se concentrara en esa mujer que, estaba segura, lo haría muy feliz.

- el paño de lágrimas ya llego –

- no le digas así – le regaño

- quiera o no ella es un paño de lágrimas, alguien que lo consuela, y calienta su cama –

Negó algo cansada ante aquellas palabras, era caso perdido intentar que dejara de hablar así de él.

Antes que la puerta del auto fuera cerrada vio como ellos también se marchaban, la fiesta supuso, esperaba y no hubiera más incidentes.

Fue en una celebración del Clan Uchiha, quienes festejaban la recuperación de su líder y del menor de los Uchiha, todo parecía normal; ella estaba al lado de Gin siendo presentada a algunos socios, cuando de la nada salió Itachi de su despacho junto a su suegro, quien intentaba controlarlo.

One-shots Hinata HyugaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora