Resumen:
Nadie lo quería, nadie. Ni siquiera aquella mujer que se hacía llamar su madre...¿alguna vez alguien lo amo?...amor, que palabra tan ajena a él....
Desde niño todos se alejaban, todos le temían por atraerle la sangre. Y aunque era algo que disfrutaba, a sus quince años, ya no parecía tan divertido.
Una parte de él siempre le pedía sangre, pero por ahora no se la daba, por ahora, ya que no había conflicto con ninguna aldea vecina. Era una lastima, él quería sangre...
– pequeño Gaara aquí esta tu postre favorito –
El pelirrojo gruño por lo bajo. Odiaba que lo llamaran así, aunque claro, solo Chiyo se atrevía a llamarlo de ese modo. Si otro lo hiciera ya estaría ocho metros bajo tierra, mejor dicho bajo arena.
La anciana se hizo la que no escucho y le tendió el plato de chocolate con fresas. El pelirrojo algo "recio" agarró el plato. Empezó a comer en la soledad, ya que Chiyo se fue a quien sabe donde.
Una vez terminado su postre, miro el plato. Se perdió en aquellos amargos recuerdos, en aquella soledad que siempre lo acompaño.
Nadie lo quería, nadie. Ni siquiera aquella mujer que se hacía llamar su madre. Ella no era su progenitora.
Cuando tenía apenas cinco años había escuchado a esa mujer reclamarle a su padre. Estaban peleando, y esa pelea era ocasionada por su causa. Aquella mujer le reclamaba a su padre el porqué de su engaño. Y de ese supuesto engaño había nacido él.
Había tantas razones por las cuales nadie se le acercaba, pero había dos en especial. La primera: era un hijo ilegitimo, segundo: le gustaba la sangre...
Nadie quería estar con él. Y su aspecto no ayudaba; tenia ojeras muy pronunciadas a causa de su insomnio, y sus ojos era tan fríos y penetrantes que nadie resistía su mirada. Todo él decía peligro.... asesino. Él era un asesino del desierto, solitario y sin nadie a su lado.
...¿alguna vez alguien lo amo?...esa pregunta siempre estaba en su cabeza. Siempre se preguntó si alguien, quien sea, lo había amado. Era un hecho que su familia no lo quería, aquella mujer siempre lo miraba con odio, sus hermanos le temían, su padre...él era extraño, su actitud lo era, había veces en que lo descubría mirándolo con nostalgia, como si recordara algo, pero luego su mirada se tornaba furiosa y se iba a grandes zancadas... y... Y su madre... nadie quería hablarle de ella.
Ahora que lo pensaba ¿alguna vez su madre lo amo?. No sabia nada de ella, pero le hubiera gustado saber que al menos ella lo amo... amor que palabra tan lejana a él. Aunque llevara el kanji de amor, sentía tan lejana aquella palabra.
Aturdido se paro y se fue a vagar por el desierto. Tal vez y con suerte encontraba algo de sangre. Algo interesante.
Miro el desierto, tan solitario, tan peligroso... como él.
Al ver a lo lejos vio una pequeña comitiva, seguro estaban perdidos. Tal vez ahora tendría diversión. Pero sus sentidos se agudizaron al sentir chakra bajo la arena. Entrecerro los ojos unos milímetro, al ver salir, bajo la arena, a unos cuantos ninjas renegados. Estos atacaron a la comitiva y ellos se defendían demasiado bien.
Se quedo parado, de brazos cruzados, para ver aquella batalla. No le interesaba lo que sucedía, lo único que quería era la sangre que su arena absorbía.
Algo cansado, por lo patético que se volvió la pelea, se encaminó hacia ellos. Cuando llego vio a unos cuantos nin renegados muertos, y uno que otro shinobi de... Konoha, si no se equivocaba (claramente nunca lo hacía. Había visto la banda en sus frentes) inconscientes. ¿qué hacían esos tipos por el desierto?...cierto, su padre le había dicho sobre una comitiva que visitaría a Suna para una posible alianza. Esos significaba que no podía matarlos...aunque nadie se enteraría...
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One-shots Hinata Hyuga
NezařaditelnéSerie de one-shot's que involucran a mi querida Hinata-chan ¿Quieres ver las parejas más extrañas? ¿Eres fan de la dulce Hinata-chan? Pues lee estas alocadas historias! Se aceptan sugerencias de parejas ( excepto el Naruhina, por favor NO lo pidan n...
