ANTES
—¡Rapunzel, deja caer tu cabello!—grita Troy desde abajo a lo que yo lo hago una seña para que baje la voz.
—¿No vas a subir? Yo no soy la que tiene que bajar.—le regalo una mirada pícara y defensiva.
—Las mujeres primero, señorita Blue.
—Exacto, las mujeres primero. No entiendo porque todavía no subes si van las mujeres primero.
Ríe y sube por la escalera pegada a la pared.
—Fue como escalar el Everest—exagera y los dos reímos mientras que lo ayudó a pasar por la ventana—. ¿Aquí no debería estar una chica, tu compañera de habitación?
—Está en la habitación de al lado, haciendo quién sabe qué.—pongo los ojos en blanco y él me regala una sonrisa.
¿Por qué me haces sonreír en un momento así? ¿Cuál es tu truco?
Nos quedamos en silencio arriba de mi cama por unos segundos, solo observándonos y oyendo el sonido de los grillos afuera.
—No quiero que me cuentes qué pasó si no quieres o no puedes—rompe el silencio—, se que puede ser difícil, pero son cosas del pasado. Creo que hay que fijarse en el presente y no afligirse por algo ya sucedido—hace una larga pausa—. Yo no soy un chico perfecto, tengo defectos y también virtudes, pero uno de mis defectos fue que perdí a alguien sin que me importara porque estaba suplantando a esa persona con otra, pero... estuvo mal, porque nunca nadie pudo darme el amor y la felicidad como la persona que perdí, nadie pudo suplantar ese afecto, nadie. Fui un idiota. Y ahora estoy aquí, pagando las consecuencias, supongo.—baja un poco la cabeza y me observa a esperar mi reacción a su historia.
—Siento que ya te conozco... te puedo entender a la perfección, Troy.
—Tal vez así congeniamos.
—¿Congeniar es una palabra?
Reímos por mi ignorancia en la gramática y saca algo detrás suyo.
—¡Comida!—casi grito y él me tapa la boca.
—Sí, suponía que tenías hambre y traje unas papitas fritas para los dos—la voy a agarrar de su mano pero él la aparta—. Esa es mía—saca otra—. Esta es la tuya, trae un unicornio de goma adentro.
Me abalanzo sobre él y lo tumbo hacia atrás abrazándolo. Todavía no puedo entender cómo me conoce tan bien, es inexplicable.
—Creo que me estás ahorcando, Azul.—dice con la voz entrecortada.
—Ese es el punto, querido.—le guiño un ojo y bajo la cabeza y lo miro a los ojos.
—Ya hemos estado dos veces en está posición, contando esta—encarna una ceja—. Qué estarás tramando, chiquilla.
Siento el calor llegar a mis mejillas. Me ruborizo un poco, pienso en moverme pero hay una parte de mi que quiere quedarse así.
—Sigo advertida, Troy.—le recuerdo.
Los dos estamos sonriendo. Es lindo sentirse así.
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La Otra Cara del Amor
Teen Fiction¿Sabes esas historias donde una chica, callada y tímida, y un chico, extrovertido, alegre y con una novia se enamoran? El abandona todo por ella, y ella le entrega todo a él. Y a lo que me refiero que el deja todo por ella, me refiero a todo. Hasta...