Capítulo 13

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Victoria le dio cinco golpes a la máquina expendedora de comida, su barra de granola se encontraba atascada contra el vidrio evitando que llegara a sus manos.

-¡Vamos! ¡Funciona!- dijo tratando de balancear la máquina de lado a lado para que se cayera.

No pudo moverla ni medio centímetro y no había nadie cerca para auxiliarla.

Victoria se había negado a acompañar a Camila y Melisa a la cafetería por temor a encontrarse con Guillermo, y no quería soportar la vergüenza de saber que había perdido un reto.

Cuando le contó a sus amigas que iría a las pruebas para porristas ambas se rieron, después al notar la seriedad de Victoria,Camila y Melisa se preocuparon, le hicieron preguntas básicas, ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?. Fue entonces cuando les narró los hechos ocurridos en el salón de baile, claro, omitiendo su momento íntimo con Guillermo, antes de que Natalia los interrumpiera.

También les dijo su plan. Asistiría a la prueba como le prometió a Guillermo pero no gastaría todas sus energías en ella, haría lo mínimo, lo suficiente para aparentar que intentó quedar como porrista.

Dio otro golpe a la máquina, su puño había adquirido una tonalidad roja.

-¿Vicky?

Cecilia bajaba las escaleras, con un pantalón de mezclilla ajustado y una blusa roja vino. Detrás de ella se encontraba Gimena, con unos pantalones ajustados y una blusa azul oscuro, con su cabello suelto.

-Hola chicas.- saludó Victoria sonriendo.

Cuando terminaron de bajar las escaleras se acercaron a ella.

-¿No vas a cenar?- preguntó Gimena extrañada.

-No, no tengo hambre, además estoy cansada.- mintió.

-En ese caso...- Cecilia dio tres golpes a cada lado de la máquina y por arte de magia la barrita de granola cayó al compartimento que correspondía. Cecilia tomó la barrita con una sonrisa triunfante.- ¿Me puedo comer esto?

-De acuerdo puede que tenga hambre.- dijo Victoria a regaña dientes.

Gimena y Cecilia rieron. Cecilia le entregó la barrita.

Así que es cierto... mi hermano te ganó en un reto y ahora tienes que entrar con las porristas.- dijo Gimena con una sonrisita.

-¿Les contó?

-Creo que hasta lo escribió en su diario.-dijo Gimena.

- ¿Se puede saber en qué te ganó?, eres una chica muy inteligente como para apostar contra un Ferraez, ellos siempre ganan.-dijo Cecilia

Gimena le guiñó un ojo a Victoria, aprobando el comentario de Cecilia.

- Si no me pisaba en toda una canción mientras bailábamos, me uniría a las porristas, pero si perdía, él se raparía el cabello.

Gimena Y Cecilia empezaron a reír.

-¿¡Qué!? ¿¡Qué es lo gracioso!?

Gimena fue la primera en parar.- Mi querida Vicky, mi hermano hizo trampa.

-Pero ¿cómo es posible?- preguntó confundida.

Gabriel y Guillermo saben bailar y digamos que muy bien. Bailaron en mis quince años y en los de Gimena.- dijo Cecilia con una mirada compasiva.

-Además, cuando tenía 10 años iba a ballet y le pedía a los gemelos que me ayudaran a practicar algunos pasos.- explicó Gimena

Victoria estaba molesta, Guillermo Ferraez le había jugado una treta.

La danza del corazónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora