24-Val y Val

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Nos habíamos encontrado con la asesina de Valentine y yo no podía pensar en otra cosa mas que en vengarla, pero la diferencia de fuerza era aplastante, sólo esa chica nos había pateado el trasero sin ayuda y casi sin esfuerzo, Mizuki y Hana intentaron distraerla para que yo pudiera hacerle daño pero dio lo mismo pues ella era sumamente rápida, nos golpeó y separó para tenerlo más fácil, Blake y Jade tuvieron un poco más de chance al pelear contra ella, la razón de la pelea eran unos suministros, la lluvia solo lo hacía más difícil, apenas podíamos ver y pelear era misión imposible, con lo poco que alcanzaba a ver podía apreciar como Blake le hacía frente, siempre que yo llegaba a ayudarle la chica se movía y quedaba más lejos o en un punto donde no la veía.

–Al final Valeria se llevó los suministros, ella, la asesina se llamaba Valeria, fueron varios encuentros y en cada uno ella nos golpeaba hasta casi matarnos, parecía que a mí no me quería matar si no hasta el final, cuando Jade, Blake, Mizuki y Hana estuviesen muertos me mataría a mí para hacerme sufrir con sus pérdidas sin saber por qué, fue casi un año de peleas contra Valeria, durante este tiempo entrené con Blake para volverme más fuerte, había un abismo muy grande en lo que podía hacer yo como mutante de generación uno, Blake era de generación dos y Alex y Roy eran los únicos de generación cinco, todos ellos me ayudaron a volverme más fuerte y aunque mejoré mucho me seguía sintiendo débil... me gustaría que estuvieras aquí...– dije junto a la lápida de Valentine, dejé las rosas que más le gustaban, las rojas, me fui de ahí y caminé hasta mi casa en la colonia, la mayoría de las personas ya nos conocían puesto que eramos muy fuertes, eramos prácticamente héroes en ese lugar, como dije había pasado casi un año, eran épocas navideñas, las personas parecían no querer olvidar las alegrías y seguíamos celebrando algunas fiestas, en el mundo apenas quedaban tanto humanos como mutantes, los fallos ya nadie los consideraba como parte de algún lado, ahora algunos los veían como demonios, monstruos y un sin fin de nombres más.

Usé un vestido negro con brillantes y la espalda descubierta, llevaba unos tacones negros pequeños y un collar de cadena al igual que una pulsera. 

Al llegar todas, Roy y Blake estaban formales, Blake en especial se veía muy bien, fue ese pensamiento el que me hizo cuestionarme, comencé a ver a Blake de otra forma, cada vez que yo veía como Jade lo besaba me invadía un sentimiento incómodo y no sabía exactamente por qué lo celaba, hubiera sido un poco más lógico que me hubiera fijado en Jade pero no fue así, me fui a la cocina por el postre pero más que nada para despejarme, me recargué en la mesa donde se hallaba la comida "¿qué te pasa Arely?, a ti te gustan las mujeres, Blake es un hombre, además está con Jade, no está bien, no es correcto" al poco tiempo Mizuki entró a la cocina

  –¿Puedes Arely? amm, ¿estás bien?– dijo al verme recargada

–Sí, sólo fue un pequeño mareo– respondí

–¿Estás segura? ¿quieres una pastilla?

–Estoy bien, gracias– dije sonriendo y llevé la charola del postre, eran unas galletas de canela del tamaño de mi mano (no es mucho) el resto de la cena traté de no voltear a ver a Blake más de lo necesario, cunado fue tiempo de irnos cada quién regresó a su casa, menos Blake y Jade que se había quedado pues ahí lo habíamos organizado todo.

Tocaron a mi puerta.

Me levanté de mi cama en pijama, me acerqué a la puerta y me sorprendí al ver a Blake del otro lado de la puerta

–Blake... ¿Estás bien?

–Sí, solo vine a entregarte algo

–¿Qué cosa? – dije al ver sus manos vacías, lo que hizo... me besó, Blake se lanzó y tomó mi rostro entre sus manos, me besó...

Desperté.

Me hallaba sola en la cama matrimonial en la que solía dormir con Valentine, todo había sido un sueño, me senté en la cama y me toqué los labios, los sueños son representaciones de nuestro subconciente y muchas veces representan lo que de verdad queremos, así como El espejo de Oesed, pero yo había besado a Blake, me cubrí con las cobijas al sentir como me sonrojaba.

Los días cada vez se hacían más monótonos, pelear con fallos, buscar recursos, visitar la lápida de Valentine, dormir, comer... sentirme sola... los días más soleados ahora eran grises, los oscuros eran casi negros, apenas se diferenciaba un día nublado de la noche, llovía y cada vez que llovía yo recordaba la primera leyenda  que Blake me contó, había estado pensando demasiado en Blake, no era normal, yo soy lesbiana, me gustan las mujeres, no me puede gustar Blake... sin embargo lo hace, Blake y yo nos volvimos más unidos, llegó el punto en el que Blake, Jade y yo nos mudamos a una misma casa, más concretamente yo me mudé, me desanimé un día que escuché a Blke diciéndole que me quería adoptar... me veía como una hija... yo lo veía como... como... algo más, no sabía qué hacer, esa noche lloré, lloré mucho, extrañaba a Valentine, ese día comprendí al lobo d la leyenda, me obscurcía y me volvía insensible, necesitaba que alguien me besase, quería de regreso a Valentine.

Un día me llevé una sorpresa titanica, paseaba por la casa y encontré una puerta secreta, una parte de mí decía que no debía entrar pues la puerta estaría  oculta por algo pero la curiosidad fue más fuerte, al entrar vi el cuerpo de Valentine, se veía hermosa aún así, un escalofrío recorrió mi espalda al ver que su cuerpo no estaba en putrefacción aún cuando ya había pasado más de un año de su muerte, me acerqué y la vi de cerca, pude sentir su respiración de nuevo, puse dos dedos en su cuello pero no había pulso

 –¿Val...?– dije para mí

–Aquí estoy–  dijo la voz de Valeria detrás de mí

–Tú...

– ¿Cómo te sientes pequeña?

– No soy tu pequeña, soy la de Val

–Yo soy Val

–Sólo hay una Val y es Valentine– dije poniéndome en guardia 

–Si eso quieres– Valeria se puso en guardia y nos acercamos con decisión.

Dangerous Love (yuri)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora