Ahí estaba de nuevo, intentando ordenar mis ideas en esa playa que en tan poco tiempo se había convertido en un sitio muy especial para mi.
En ese lugar que he llorado, he reido, he besado, he dormido, he tenido noches maravillosas a la luz de la vela. Ese lugar que me da tanta paz, tanta tranquilidad, y eso era justo lo que necesitaba ahora mismo para aclararme.
Esa playa, como era comprensible, me traía recuerdos, y éstos vagaban por mi mente como una película, desde el principio hasta el fin. Iban pasando y conforme las sonrisas se me formaban o estúpidamente las lágrimas bajaban por mis mejillas.
Mis pensamientos y recuerdos comenzaban por Sergio, pues esa playa era nuestro lugar de encuentro siempre que podíamos.
Los recuerdos pasaban por mi mente, conforme pasaban los minutos.
Sergio me hacía feliz, de eso estaba totalmente segura, pero también me había hecho daño. Me había roto en mil pedazos para poco a poco recomponerme con cada acto, cada beso, cada caricia, cada abrazo, cada palabra, cada "te quiero"...
Me mataba a mi misma poco a poco recordando cada cosa que no quería, pero tenía que hacerlo para poder saber que hacer con estas millones de dudas que me corcomían por dentro.
Después de tantos pensamientos, siempre llegaba a la misma duda, ¿le quería? Antes estaba segura de que si, pero eso había quedado en el aire cuando Marcos me había besado.
Marcos...
¿Qué me ocurría? Él era mi amigo, uno de los mejores, aunque hacía tiempo me había fijado en el como algo más que un simple amigo.
Él era el mejor amigo de Alex, pero yo los conocí a los dos por separado.
Sinceramente, desde un principio, yo me había fijado en Marcos, no en Alex, pero cuando Alex se empezó a acercar de mi, como por arte de magia, Marcos desapareció de mi vida y se fue alejando de Alex poco a poco...
Pronto Alex me fue ganando a su manera, con sus miles de pequeños detalles que a mis ojos eran enormes, y empezamos una relación. Marcos ya no estaba ahí, ni para él, ni para mi, pues antes de que se alejara de nosotros, Marcos había sido un gran amigo ante todo.
Nunca supe el motivo de su distanciamiento. Sabía que Alex lo sabía, nunca le pregunté, nunca me lo contó, y fue un tema tabú entre nosotros.
Sé que Marcos en parte se echaba la culpa de la muerte de Alex, porque sabía que si hubiera estado con él, Alex no hubiera recurrido al alcohol, ni a las drogas. No hubiera expulsado su furia en correr con las motos, ni con los coches y tal vez, hoy estuviera vivo.
Marcos volvió a mi lado cuando Alex murió. Estuvo conmigo en todo momento y nunca me dejó que me encerrara, es más, me sacaba de casa siempre que podía, cuando lloraba callaba y me escuchaba, me consolaba. Se quedaba de noche conmigo velando mi sueño, y muchas veces lo oí pidiendome perdón, por eso sabía que se sentía culpable.
En esos momentos también le quería, pero por respeto a Alex, nunca le dije lo que sentía, ni siquiera cuando lo superé, sentía que lo traicionaría.
¿A quién quería?, ¿por qué sentía todo esto?, ¿qué me estaba pasando?
Y ahí seguian las dudas, atormentandome según el tiempo iba pasando.
***
Corrí y corrí hasta llegar a nuestra playa.
¿Qué hacía ahí? No lo sé. Había corrido por inercia, mis piernas me habían llevado a ese lugar, y entonces compredí porqué.
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Afortunada Coincidencia
RomanceY jamás nadie pudo reemplazar todo lo que aquel hombre sintió por esa chica, bueno, mejor dicho, aquella mujer, porque sin duda, aquel año cambió completamente; dejó de ser una joven adolescente alocada, para convertirse en toda una mujer.
