Capítulo 19 - ¿Estoy enamorada?

996 20 2
                                        

Me levanté realmente cansada, recordando por todo lo que había pasado el día anterior. Con un suspiro de fastidio fui hasta la cocina para prepararme algo de desayunar. 

En casos como estos, extrañaba amanecer junto a Marcos. Lo hacía todo más secillo. Despertaba con una gran sonrisa en mi cara, desyunabamos entre bromas, caricias, sonrisas... Le extrañaba y eso no lo podía poner en duda nadie, ni siquiera yo.

Terminé de desayunar y fui a darme una ducha. Bueno, más que una ducha rápida, fue un baño de una larga hora. Llené la bañera de agua hasta arriba, hice espuma a montones y una vez dentro me relajé intentando no pensar en nada y dándome un respiro, dándome algo de paz, cosa que no hacía desde que mis dudas habían aparecido meses atrás.

Juro que intenté por todos los medios no pensar en nada ni nadie, pero siempre se me venía a la cabeza Marcos, o Sergio, e incluso Lucas.

Ese chico me tenía totalmente descolocada. Hacía poco que nos conociamos y ya tenía bastante claro lo que quería, tanto que me plantó un beso cuando menos lo esperaba.

Tenía un aura misteriosa que le daba mayor atractivo, y era algo que me encantaba. Pero como era bien sabido, me estaba amargando la vida con dos chicos no iba a meter otro en mi vida y que mis dudas se triplicaran. No, definitivamente eso no estaba en mis planes.

Salí de la bañera intentando quitar todos esos pensamientos de mi cabeza y me vestí, seguramente Sergio vendría en una hora o quizás menos.

No sabía que hacer así que me puse a preparar mi maleta pues nos íbamos en dos días. Sí, dos días. Tenía dos míseros días para preparar todo y marcharme una semana al Caribe.

Sonaba bien, ¿verdad? Pues aun que me moría de ganas, no quería marcharme. Sentía que huía, y era lo que estaba haciendo. Estaba huyendo de mis problemas pensando que quizás cuando volviera todo estuviera soluucionado, cuando sabía perfectamente que no lo estaría, que solo se solucionaría cuando yo eligiera.

Me sentía tan mal. Tenía que escoger a alguno cuando quería a los dos. Ojalá pudiera elegirlo a los dos, sin duda, yo sería feliz. Pero era algo que no se podía; o elegí a uno, o no elegía a ninguno, y no había más. 

Tal vez lo mejor sería no elegir a ninguno. Irme al Caribe y quedarme ahí para siempre. Mandarles un mensaje e informarles de los cambios de planes; "Me quedo en el Caribe, he encontrado a alguien que me hará feliz. No sufran por mi, los sigo queriendo."

No, no podía hacer eso, y menos aún decir algo así. Soy una cobarde. Tenía que afrontar mis problemas y solucionarlos de una vez. Ya no tenía quince años, tenía casi veinte. Era una adulta hecha y derecha la cual podía elegir sus propias decisiones sin tener que ir a mamá.

Pensándolo mejor... ¿Y si le contaba todo a mi madre? Tal vez ella... No, no era una buena idea, no merecía la pena siquiera pensarlo.

El timbre de la puerta sonó y bajé en su dirección. Esperaba que fuera Sergio pero me llevé una gran sorpresa cuando vi que el que estaba en la puerta era Lucas.

- Hola, ¿puedo pasar? - me dijo con esa gran sonrisa que le caracterizaba.

- Si, claro. Pasa. 

Entró y observó la casa. Me miró, volvió a sonreir y de detrás de su espalda sacó una pequeña rosa blanca. Era la rosa más hermosa que había visto en mi vida, y me quedé fascinada observandola sin atreverme a cogerla. Era una simple flor, lo sé, pero tenía miedo de estropearla. Parecía delicada, delicada y muy hermosa.

- Cógela, Hari, es para ti. - me cogió la mano, la abrió y depositó la rosa. Rapidamente la cerré, la acerqué a mi nariz y aún totalmente fascinada la olí. Aparte de hermosa y delica, también olía de maravilla.

Afortunada CoincidenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora