—¿Eres un traficante de drogas? —¡Malditos pensamientos de mierda! Esa pregunta la dejaría hasta lo último y ahora ya había salido de mi boca. Hidden cerró los ojos por un instante, como si estuviera reuniendo valor antes de enfrentar mi mirada. —¿Acaso estás metido en ese tipo de asuntos? —insistí, mi voz temblando ligeramente, mientras la incertidumbre y el miedo me carcomían por dentro.
La habitación parecía encogerse a mi alrededor, creando una atmósfera cargada de tensión y ansiedad.
—Lo soy, Aleisha —respondió, su voz baja y firme, resonando en la habitación con una calma inquietante que me desconcertó aún más.
—¿Y lo dices con tanta calma? —le espeté, mi voz cargada de una mezcla de enojo y temor. Sentí un torbellino de emociones agolpándose en mi interior—. ¡No te das cuenta de lo que esto significa? ¡Estás poniendo en peligro tu vida y la de tu familia!
—Y ahora la tuya. — Logré escuchar su susurro apenas perceptible, cargado de una gravedad que helaba mi sangre.
Mi mente se convulsionaba en una tormenta de emociones mientras trataba de asimilar lo que acababa de escuchar de Hidden. ¿Cómo podía estar tan tranquilo al admitir que era un traficante de drogas? La realidad golpeaba con la fuerza de un huracán, amenazando con desgarrar la calma aparente de su voz. Sentía que mi corazón quería escapar de mi pecho, latiendo con una furia que amenazaba con consumirme. Cada inhalación se volvía un esfuerzo, como si el aire se resistiera a entrar en mis pulmones. Su aparente indiferencia ante el peligro inminente me dejaba aturdida, incapaz de comprender cómo podía enfrentar tal amenaza con tanta serenidad.
—La vida de mis padres no está en peligro, Aleisha. — Interrumpió mis pensamientos con una serenidad que apenas ocultaba una pizca de preocupación. Su voz resonaba en la tranquila cocina, creando un contraste con el torbellino de emociones que se agitaba dentro de mí. — Nadie sabe que son mis padres, ni siquiera saben de su existencia. Piensan que yo estoy solo.
— ¿Para qué me involucraste en esto? — La pregunta salió de mis labios con un tono cargado de emociones encontradas: incredulidad, indignación, miedo. Miré fijamente a Hidden, esperando desesperadamente una respuesta que pudiera calmar el torbellino de pensamientos y sentimientos que revoloteaban en mi mente.
Hidden pareció meditar por un momento antes de responder, sus ojos oscuros transmitían una mezcla de pesar y determinación. Su rostro, habitualmente sereno, ahora mostraba un rastro de tensión, como si llevara sobre sus hombros un peso insoportable.
—Intenté... —comenzó, su voz resonando en la tranquila cocina con un deje de tristeza—, intenté evitarlo. Quise protegerte, Aleisha. Pero las circunstancias... —su voz se quebró por un instante, como si las palabras se le atragantaran en la garganta—. Las circunstancias no lo permitieron. No quería arrastrarte a todo esto, pero ahora estás involucrada y... y no puedo dejarte sola en esto.
Sus palabras resonaron en mi mente, dejando un eco de incertidumbre y preocupación. La sensación de haber sido arrastrada a un mundo de peligros y secretos me abrumaba, pero al mismo tiempo, una pequeña chispa de esperanza se encendía en lo más profundo de mi ser. ¿Qué significaba todo esto para nosotros? ¿Qué futuro nos deparaba en medio de esta tormenta de secretos y peligros?
Hidden exhaló un suspiro pesado antes de responder, y en ese breve instante, pude captar la tensión que emanaba de él. Sus ojos, oscuros y penetrantes, reflejaban una mezcla de resignación y determinación.
—Intenté decirle a mi madre que no era muy buena idea que me casara contigo —comenzó, su voz resonando en la tranquila cocina con un tono cargado de pesar—. Pero jamás le dije lo que soy. Nunca me hizo caso y ahora estás aquí, con tu vida en mis manos... no te va a pasar nada.
Cada palabra que pronunciaba resonaba en mi mente como un eco distante, mientras mi corazón latía con fuerza en mi pecho. La sensación de incredulidad y desconcierto se mezclaba con un atisbo de miedo, pero al mismo tiempo, había una chispa de esperanza. Estaba indefensa, atrapada en un torbellino de secretos y peligros, pero su promesa de protección resonaba en mis oídos como un faro en la oscuridad. Aunque la situación era desesperada, algo en la firmeza de su voz me hacía aferrarme a la esperanza de que todo saldría bien.
ESTÁS LEYENDO
El Enigma De Hidden Bennett
RomansaEl enigma de Hidden Bennett "Me dejé llevar por todas sus virtudes, ignorando sus secretos más oscuros y profundos, de los cuales mi vida pendía. Lo amaba, de eso estaba segura. Pero la certeza de su amor ocultaba el temor de lo desconocido." Stran...
