Renesmee y Alec se encuentran en medio de un amor prohibido. Su relación florece en secreto de todos, pero su felicidad se ve amenazada cuando los Vulturis tienen planes que involucran a Alec. Alec, en un acto desgarrador de amor, decide sacrificars...
Había que admitir que este chico Alec era muy, muy guapo, demasiado diría yo. Íbamos caminando hacia el cuarto que me habían asignado. Cada paso resonaba suavemente en los pasillos de la imponente fortaleza de los Vulturis, una mezcla de modernidad y antigüedad que lograba ser tanto intimidante como impresionante. Los cuadros renacentistas en las paredes contrastaban con las luces modernas y los suelos de mármol pulido. Cuando llegamos, Alec abrió la puerta e hizo un gesto para que entrara.
Al cruzar el umbral, me encontré con una habitación que podría haber salido de un sueño. Los colores predominantes eran el blanco y el azul, creando un ambiente de serenidad y paz. Una gigantesca cama ocupaba el centro de la estancia, con un dosel de encaje blanco que caía delicadamente alrededor de ella. A un lado, un gran tocador con espejo enmarcado en plata reflejaba la luz suave que entraba por las ventanas. Las cortinas de terciopelo azul marino y rojo sangre se movían ligeramente con la brisa. No pude evitar sonreír ante la belleza y elegancia del lugar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Gracias por traerme a mi habitación —le dije amablemente a Alec con una sonrisa, intentando ocultar lo impresionada que estaba.
—De nada. Y si necesitas algo, estoy al lado —me respondió con frialdad, aunque no pude evitar notar un destello de algo más en sus ojos—, Pero trata de no necesitarme— Fruncí el ceño ante su brusquedad.
—Veo que eres un bruto —le espeté, no queriendo mostrar debilidad. Alec soltó una risa sarcástica.
—¿Yo, un bruto? —dijo con evidente diversión—. Tú eres una niña mimada.—Lo miré con desprecio.
—Bien Vulturi, lárgate de mi habitación, ahora no quiero verte. —Alec se quedó parado un momento, como si estuviera debatiendo internamente sobre algo. Finalmente, habló, y su tono era distinto, casi arrepentido. —Lo siento por tratarte así. Tengo mis razones.
—¿Tus razones? —pregunté con escepticismo.
—Sí, mis razones —repitió, sin dar más detalles. Lo miré fijamente. Había algo en él, algo que no alcanzaba a comprender, pero decidí no insistir.
—Creo que será mejor que te vayas. No es bueno que estés aquí —dije, mirando sus ojos, esos ojos rojos que contrastaban tanto con los míos. Alec asintió.
—Sí, claro. Adiós.
—Adiós —dije, girándome para explorar más la habitación.
ALEC POV:
Tenía que ser frío con ella, mantener la distancia. No podía enamorarme de ella, simplemente no podía. Era una Cullen, y no solo nuestro amor era imposible, además, ella nunca amaría a un monstruo como yo.
Me fui a mi habitación, que casualmente estaba al lado de la suya. Me dejé caer en mi cama, una cama que solo usaba para cuando tenía compañía. Cerré los ojos y traté de sacar a Renesmee de mi mente, pero no podía dejar de pensar en ella. Su presencia era abrumadora, y la idea de su cuerpo perfecto era aún más perturbadora. ¡Por Dios, Alec, deja de pensar en Renesmee de esa forma! Ella es una Cullen, UNA CULLEN. No solo su amor es imposible, sino que además ella nunca amaría a un monstruo.