Por fin todos juntos

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Dentro de unos minutos, la Luna empezaría a cubrir al Sol, y se abriría el portal entre todos los planetas. Al mirar para Baekhyun, Lay y Chen, sus caras inexpresivas mostraban expectación ante lo que iba a pasar, casi miedo al no saber muy bien qué o cómo iba a pasar. Sin embargo, sus ojos decían algo diferente. En sus ojos podía ver lo mucho que querían ver a sus hermanos, a volver a estar juntos los 12.

-Chicos…-dijo Baekhyun.- Tenemos que irnos.

-¿Eh? ¿A dónde?-dije confundida.

-Sí, debemos marchar ya.-dijo Lay apartando la vista del eclipse.

-¿Ir? ¿Pero a dónde?

-Si empezamos a caminar ahora, llegaremos a tiempo.-dijo Chen, que junto con sus hermanos había empezado a caminar hacia la puerta.

-¡Esperad!-dije cogiendo mi ropa y a Nieve.

Los chicos parecían haber entrado en trance. Por más que les hablaba, no me hacían caso. Era como si una fuerza extraña a ellos los estuviera llamando, porque parecían muy seguros de saber por dónde iba, y sin embargo yo sólo veía árboles, tierra y piedras. Incluso Nieve, siempre tan alegre ella, iba con las orejas gachas y la cola entre las piernas. Las dos íbamos siguiéndolos un par de pasos por detrás, mirándonos cada cierto tiempo con inseguridad y preocupación.

Y parece ser que la fuerza misteriosa que los llamó no se acordó de que los humanos no tenemos tanta resistencia como ellos. El camino se estaba haciendo bastante monótono, ya que incluso Baekhyun, que ni debajo del agua se calla, ahora estaba mudo. Lo único que se oía eran nuestras pisadas y nuestras respiraciones. Ellos parecían no perder energía, y sin embargo tanto Nieve como yo a medida que avanzábamos estábamos más y más cansadas.

-Pero esto es muy raro, ¿no? Llevamos horas caminando, y sin embargo el Sol y la Luna apenas han empezado a tocarse. ¿Qué le está pasando al tiempo?

Nada, silencio. Oigan, pues gracias por contestar.

Juraría que pasó medio día entero. El Sol no se movía del cielo, pero yo tenía tanta hambre que de repente la idea de Obélix de comerme un jabalí entero no parecía tan alocada. Y Nieve tenía la misma cara que yo. Al poco tiempo, noté cómo los primeros signos de fatiga empezaban a hacer estragos en mí. Ya no andaba, sino que arrastraba las piernas de manera que no me dieran calambres. Los ojos se me estaban cerrando, y a este paso capaz y todo que ellos seguían y me dejaban aquí.

-Baekhyun… Ya… Ya no puedo más…-dije acercándome a él, poniendo mi cabeza sobre su hombro para llamar su atención.

Pero claro, sin respuesta.

-Baekhyun… Por favor…-dije ya susurrando, sin fuerzas ni siquiera para hablar.

Cerré los ojos un momento para intentar coger fuerzas y volver a abrirlos, cuando de repente noté cómo desaparecía el suelo bajo mis pies, mientras dos brazos fuertes me cogían y me apoyaban contra su espalda. Al abrir los ojos lo único que pude distinguir fue la parte de detrás de la cabeza de Baekhyun, ya que estaba demasiado cansada como para enfocar mis alrededores.

No llegué a dormirme profundamente (y fue una pena, de verdad que me hacía ilusión llegar a la fase REM del sueño), porque aunque estuviera MUY cansada, algo no me permitía hacerlo. Supongo que esa sensación de que en cualquier momento podía aparecer Muerte o alguna de sus hermanas tendría algo que ver.

Sin embargo, cuando volví a abrir los ojos, no nos encontrábamos en el mismo sitio. El paisaje casi desértico había cambiado por...  ¿Eso era piedra? ¿Y a dónde se ha ido la luz?

¡Guau! ¡Guau!

Una bola de pelo blanca se abalanzó contra mí, sin dejar de ladrar y muy asustada.

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