Les había preguntado ya un par de veces el porqué de su huida de EXO, pero nunca me lo dijeron. Pensé que no querían decírmelo, pero un día oí hablando a Chanyeol con Suho, y no era que no quisieran decírmelo, es que ellos no se acordaban. Ni siquiera sabían por qué habían nacido. Ni de dónde habían salido. Sólo recordaban que un día estaban en el planeta, hablando un idioma que casualmente era el mismo que el mío, y que alguien se los había enseñado, pero no sabían quién.
Lo que sí me habían contado era lo mucho que echaban de menos a sus hermanos. Al parecer, cuatro de sus hermanos estuvieron secuestrados por alguien durante seis años, y no habían aprendido el mismo idioma que ellos, sino que lo aprendieron después cuando los encontraron. Dos de sus hermanos que solían estar en su grupo, Xiumin y Chen, decidieron quedarse con sus otros cuatro hermanos para enseñarle el coreano y ayudarles a adaptarse.
Y no pasaba un día en el que los chicos de EXO no me preguntasen si había noticias del resto de sus hermanos. Así que todos los días entraba en internet y buscaba por meteoritos que se hubieran estrellado hace poco, pero nada.
De resto, todo normal. Al acabarse el mes se acabaron mis vacaciones, así que trabajaba con los chicos de EXO en el restaurante, que nunca había tenido tanta clientela. No sólo por las fangirls que venían, sino porque las familias de esas fangirls habían probado la comida y les había gustado, así que los pedidos para llevar habían crecido como la espuma.
Me volví a encontrar con Yoonseul un par de veces más, y me sorprendió que me tratara bien. Decía que éramos “amigas”, pero obviamente ellos no volvieron a caer en la trampa otra vez. No me volvieron a dejar sola, y aunque Yoonseul les había dicho cosas de mí cómo que yo era la que había matado a mis padres, o que había atracado un banco, o más tonterías, no se lo volvieron a creer. Yoonseul se estaba quedando sin mentiras y cada vez resultaba más obvio que los estaba intentando alejar de mí. Para colmo, también venía al restaurante.
-Chanyeol-oppa, ¿vienes a dar una vuelta conmigo después de que termines de trabajar?
-No, gracias. Tengo planes. ¿Qué va a tomar?
Los chicos de EXO también aprendieron a lidiar con sus fangirls. Ya el restaurante no estaba tan alborotado como antes, y se podía pasar entre las mesas sin chocarte con gente ni destrozarte los oídos con los gritos.
También las fangirls se habían calmado bastante. Al comprobar que gritando no conseguían nada, empezaron a ser más pacientes con los chicos, y al final terminando siendo majas y todo.
Por otro lado, me había hecho muy amiga de Baekhyun. Como había observado durante tanto tiempo a la Tierra, tenía un montón de dudas que a mí no me importaba responderle.
Un día Baekhyun y yo fuimos al centro comercial, así que decidimos coger el ascensor para subir los siete pisos que separaban la planta baja de la de los electrodomésticos. Al entrar me puse nerviosa, ya que nunca me habían gustado los lugares estrechos, y menos los ascensores. Y Baekhyun se dio cuenta de ello.
Cuando íbamos pasando por el quinto piso, de repente el ascensor de frenó en seco, haciendo que los dos saltáramos con la inercia que llevábamos. Después de dar un par de sacudidas, todas las luces del ascensor se apagaron excepto la de emergencia, dejándonos en penumbra con un aterrador silencio.
-¿Qué ha pasado?-dijo Baekhyun algo asustado.
-Se ha ido la luz. No pasa nada, simplemente tenemos que pulsar el botón de llamada y ya nos sacarán de aquí…-dije lo más tranquila posible.
Pero algo raro pasaba. Por más que pulsaba, donde tenía que sonar un timbre sólo se oía silencio. Se había ido la luz en todo el edificio. Y eso incluía la línea de emergencia del ascensor.
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Las Leyendas de EXO
FanfictionNunca pensé que mi vida fuera a dar tal giro de 180º. Los días solitarios y llenos de silencio se transformaron en ruidosas tardes en las que me divertía como nunca lo había hecho. Aún así, se acerca algo que cambiará todo como lo hemos conocido. No...
