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Esperando

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Sobresaltada, abrí los ojos y me llevé una mano al pecho. Estaba sudando a chorros, y sentía una fuerza oprimiéndome el pecho. Tenía las manos y los pies entumecidos y la vista borrosa. Acababa de tener una pesadilla.

Todo estaba negro. Los chicos de EXO estaban a mi alrededor, totalmente destrozados. Unos tenían las cabezas cortadas, a otros les faltaba un brazo o una pierna… Estaban todos muertos. Y era mi culpa. Una voz no cesaba de decirme: “Siempre has estado sola. Ahora estás sola. Y eso no cambiará. Estarás sola, para toda tu vida.”

Respiré un par de veces al darme cuenta de que estaba en la cueva de ayer. Todo había sido un sueño.

Pero la tranquilidad duró poco. Notaba cómo empezaba a faltarme el aire, cómo las paredes parecían cernirse sobre mí. Sobre mi cabeza, daba la ilusión de que el techo estaba bajando y me aplastaría. Pero lo peor de todo, es que estaba sola.

Casi sin darme cuenta empecé a gritar. El sonido desgarrador que salía de mi garganta era amplificado por el eco de las paredes, haciendo que retumbara en la cueva.

-¡¡NO QUIERO ESTAR SOLA!! ¡¡NO QUIERO ESTAR SOLA!!

Me encogí en una bolita y lloré desconsoladamente. Solía decirle a la gente que no me importaba estar sola. Si mi jefa me decía que tenía que ir a tal sitio y tenía que dejarme sola, no me importaba. Si en clase nos teníamos que poner en grupo para hacer un trabajo pero yo quedaba sin nadie, no me importaba. Si mis amigas me decían que no podían venir a mi fiesta de cumpleaños y al final me comía yo sola la tarta, no me importaba. Nunca me había importado. No me gustaba que la gente se sintiera mal por tener que dejarme sola. Yo sabía cuidarme sola. Pero no me gustaba estar sola.

De repente, oí un sonido venir del túnel por el que habíamos bajado. Abrí los ojos e intenté ver en la oscuridad qué era ese ruido. Pero a mi cabeza no le dio tiempo de reaccionar.

Baekhyun vino corriendo hacia mí, tan rápido que casi se cae con una piedra que había en el suelo. Sentí cómo sus brazos me envolvían, mientras me susurraba en el oído:

-Sshh… No pasa nada, no estás sola, yo estoy aquí.

Estaba demasiado asustada como para pensar con claridad. Me aferré al pecho de Baekhyun, agarrándome de su camisa, y lloré hasta que no me quedaron lágrimas. Cuando decidí que ya había llorado bastante, cogí una bocanada de aire, inspirando así el aroma de Baekhyun.

Olía muy bien. Era una mezcla de esencia de lavanda mezclada con otras flores, como rosas, y también lograba captar el aroma dulce del coco. Si cualquiera ve oyera o me viera ahora me llamaría pervertida. Bueno, llevaba pasando de las opiniones de la gente desde hacía bastante tiempo, ¿qué me iba a impedir hacerlo ahora? Algún día tenía que intentar acercarme a los demás chicos de EXO, a ver si olían tan bien como Baekhyun.

-¿Dónde te habías ido?-pregunté con una voz casi inaudible.

-Estaba comprobando si el túnel por el que habíamos bajado se podía utilizar también para subir. Resbala un poco, pero yo por lo menos soy capaz de subir.

Con cara de confusión, miré para el túnel y luego para Baekhyun. Las paredes del túnel eran más estrechas que las de la cueva. Si intentaba subir por ahí, estaba segura de que me quedaría paralizada nada más dos pasos. Aunque no estuviera sola.

Baekhyun pareció leerme la mente, porque sin previo aviso se puso delante de mí y me subió a su espalda.

-¿Qué haces?

-Agárrate fuerte a mí. Para subir necesito utilizar las dos manos, así que no puedo sujetarte.

-Pe-pero…

Las Leyendas de EXOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora