Las siguientes horas Hanna de pronto se había alejado, distanciado de mí, no intentaba entablar conversaciones conmigo, pero si yo las iniciaba ella las terminaba a los minutos con un "Debo irme" o un "¿Hablamos luego?"
Entonces empecé a preguntarme si hice bien en aceptar la propuesta de Devon.
Me miré nuevamente en el espejo, botas negras, jean azul marino y una remera blanca de tirantes con volados en los hombros. Suspiré.
Tocaron la puerta.
—¿Sí? —
—Soy yo, Devon, ¿puedo pasar? —respondió al otro lado de la puerta.
—Ehh si claro —
Inmediatamente abrió la puerta y asomó la cabeza, para encontrarme con una amplia sonrisa. Contento. Se le notaba lo entusiasmado y embobado en toda su cara.
—Estás hermosa —soltó.
—Gracias —contesté sonriendo y lo miré de arriba abajo.
Traía una camisa formal blanca, un jean liso negro y zapatillas grises. Apenas se acercó a verme pude sentir su intensa, pero no empalagosa, colonia, haciéndome cerrar los ojos inconscientemente.
—Tú también estás muy guapo —dije sintiendo mis mejillas sonrojándose.
—Gracias, encanto natural —dijo con soberbia fingida.
—Jajajaj vamos —
Bajamos por las escaleras, él siguiéndome a la vez que me colocaba la chaqueta, hacía algo de frío y por la noche suponía que haría más.
—¿Están listos? —dijo Hanna sin mirar, cambiando de canal en la tv.
—Eh si —respondí, dudosa.
—Bien —respondió sin mirarme— Que pasen buena noche —
—Gracias —dijo Devon sin sarcasmo, tomando mi mano (tomándome por sorpresa) y haciéndome cruzar la puerta.
Inmediatamente abrí los ojos al ver las demás hermosas casas, con jardines cuidados, flores, un árbol cada tres metros sobre la extensa vereda. La refrescante brisa, los sonidos de los pájaros cantar, y el cálido sol chocar contra mi morena piel.
—¿Te gusta? —y miró hacia atrás, mostrándome un coche negro hermosísimo.
—Wow es —y me acerqué a la ventana, intentando ver el interior— Muy lindo —francamente, quería haber dicho más, pero la impresión me pudo.
—Es tuyo —
Empecé a toser.
—¿Qué? ¿Este coche? ¡¿Mío?! —
—¿Te sorprende? —y rio— Vamos, sube —
Se acercó y abrió la puerta del conductor.
—¿Voy a conducir? —dije riéndome, ¿Cómo una chica con amnesia va a conducir?
—Claro —
Y me subí, dudosa.
Devon cerró la puerta al instante que subí, asustándome, respiré hondo y me puse el cinturón de seguridad cuando él se sentó a mi lado, haciendo lo mismo. Lo miré, asintió y me entregó las llaves, encendí el motor y acomodé los espejos, estaban algo torcidos.
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El Accidente (EDITANDO)
Teen FictionUna chica despierta en un cuarto, con muchos extraños a quien no reconoce, se encontrará con muchas situaciones de frustración, confusión, miedo, Kim parece tener amnesia y deberá aprender todo su pasado para comprender su presente...
