|Capítulo 9: Te lo diré todo... |

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    Hanna POV

    Bajamos a la cocina y le preparé un té, cuando despertó aquel día le preparé el mismo té con tostadas, creyendo que recordaría lo tanto que odia el té, pero luego recordé que siempre le gustó como yo los preparaba, y me di una bofetada mental, ahora, preparando agua para hacernos la misma bebida, ella ansiosa, pero a la vez tranquila, simplemente se sienta en el sofá, siempre le gustó sentarse allí.

    Entonces me di cuenta de lo estúpido que era decirle toda la verdad, no podía hacer eso, ¿Mentirle estaría bien? No, ella odiaría eso aún más que no saber nada, pero a la vez ya le hice una promesa al mirar sus ojos, diablos, no debí haber dicho nada.

    —Oye Hanna —dijo llamando mi atención— De verdad aprecio esto... y si piensas que debes reservarte algunas cosas... está bien. —

    — Lo sé, solo procura no alterarte o algo, odiaría verte nerviosa —dije y caminé con ambos tés, sentándome a su derecha y notando como la luz de la cocina iluminaba solo lo necesario en el living, pero las tazas estaban en lo oscuro, casi me costaba distinguir la bebida de la taza.

    — Gracias... ¿Puedo hacerte una pregunta? —

    — Adelante —dije sonriendo, pero la verdad estaba nerviosa en medio de una batalla mental por saber si estaba haciendo lo correcto.

    — ¿Cómo nos conocimos? —

    Okey, pregunta fácil, no tuve que dar muchos detalles realmente.

    — Es gracioso, pero... me dabas clases en la secundaria a la que iba —dije riendo un poco, yo era repetidora y siempre odiaba a los profesores de gimnasia, hasta que ella llegó y me puso el mundo de cabeza.

    — Mmmm... ¿Llevabas cabello corto? —preguntó en duda, y asentí ocultando mi entusiasmo, ella había recordado algo de mí, algo que ni yo recordaba con exactitud— Creo que recuerdo algo... no estoy segura.

    — ¿Otra pregunta? —seguí, tomando un pequeño trago de té, la verdad era que no tenía ganas de tomarlo, pero que ella sola lo haga no me parecía cortés.

    — ¿Cómo conocí a Devon? —continúo, imitándome y tomando un trago, pero yo en cambio me atraganté y ella lo mismo, empecé a reírme para ocultar mis nervios— ¿No puedes decirme? —

    — Si amor, es solo que no esperaba ello —

    Mentí.

    — Pues... lo conocías desde hace tiempo, a través de mensajes y eso... —aclaré la garganta y la miré a los ojos, tampoco podía verlos bien, aunque algo pude— Pero conocerlo frente a frente, fue en una boda. —

    Fue entonces cuando ella se calló por unos eternos minutos, dejé de beber el té y apoyé mi mano sobre su hombro, quería comprobar si volvió a ese lapso de recuerdos, si iba a entrar nuevamente en sus ataques, o si yo la había terminado de bloquear por completo a ella y a sus recuerdos.

    — ¿Él traía un esmoquin azul? —preguntó en cuanto toqué su hombro, y un suspiro salió libremente de mí— ¿Él estaba con Alice? —

    — Si, así es —dije, e inmediatamente miré la hora y tomé el cuaderno que había dejado sobre la mesa, anotando sus características, la forma y la entonación de la pregunta y respuesta.

    — Yo... ¿Me enamoré de él? —

    De pronto colocó con lentitud la mano en su frente, como si le doliera, me alarmé y le pregunté si estaba bien, entonces me respondió que solo aquel recuerdo le hizo doler la cabeza un poco, como una jaqueca, sospeché que era su mente intentando bloquear otra vez sus recuerdos.

El Accidente (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora