CAPITULO 44

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CAPITULO 44

~PENÚLTIMOS CAPÍTULOS~




– ¿___? ¿___? – escuche a lo lejos, fruncí mi ceño aun con los ojos cerrados. – ¿___ estás bien? Abre hija, por favor, soy tu madre...– abrí mis ojos un poco, quizás estaba soñando.

– ¿___? Abre o tumbare esta puerta. – escuche que dijo Ryan.

–___, hija...

–Un momento...– dije mientras me levantaba con cuidado de la cama. Pase las manos por mi cara, limpie mis ojos y camine poco a poco hasta llegar a la puerta.

Quite el seguro y la abrí dejando entrar la luz del pasillo, Ryan me miro de arriba abajo mientras al mismo tiempo mi madre se lanzaba a mí y me abrazaba llorando. – ¡Hija! ¡Oh por Dios! ¡Lo lamento mucho, lo lamento! – mire a Ryan.

– ¿Qué le paso a Justin? – pregunte intentando no alterarme.

–Él aun esta igual tranquila...– dijo Ryan tranquilizándome, solté el aire que no sabía que tenía retenido y cerré mis ojos, ya era el tercer día, Justin aún no había despertado y yo no lo volví a ver, el doctor comento que me haría daño verle así, a mí y al bebé. Así que solo debíamos conformarnos con saber que él estaba bien.

– ¿Estás bien? – pregunto mi mamá llorando, dio un paso atrás y me miro. – Dios, ya está grande tu pansa.

–Mamá esta igual que la última vez que te ví...– murmuré. – Estoy bien... cálmate...– le susurré y me di la vuelta con el ánimo por el suelo y me dirigí al baño. – Tomaré una ducha...– susurré antes de cerrar la puerta del baño tras de mí.

Entre al baño y me dirigí a la parte de la tina, le puse jabón de burbujas, espere un momento luego entre en ella, y me acosté sumergiendo todo mi cuerpo en el agua menos mi cara, cerré mis ojos y comencé a llorar en silencio, acaricie mi barriga y respire profundo, sabía que si lloraba eso le haría mal al bebe, pero no podía evitarlo, quería ver a Justin, quería saber que él estaba bien, quería tenerlo conmigo en casa...

–___... – susurró mi madre, y brinque en mi lugar abriendo los ojos y mirándola mientras me sentaba. – Conmigo no debes hacerte la fuerte...– susurró, la mire y trague saliva. – No sé en lo mínimo cómo te sientes, pero sé que no te sientes bien...

–Mamá...– la mire y no pude evitar comenzar a llorar.

–Ven...– dijo y sin importarle mojarse me abrazo y me apretó contra su cuerpo. – Lo lamento, lamento por todo lo que has pasado... por lo que estás pasando, sé que estas mal, por eso estoy aquí mi niña...– dijo ella llorando un poco.

–Odio esto mamá...– comencé a llorar más. – Quiero tenerlo conmigo, él debería estar conmigo en lugar de estar en esa maldita habitación conectado a unos aparatos. – chille. – ¡Él debería estar conmigo sintiendo cada movimiento de su hijo! ¡ÉL SIMPLEMENTE DEBERÍA ESTAR CONMIGO! – grite con la necesidad de que mis gritos los escuchara alguien más y no solo ella. Y me refiero con ese otro alguien a Dios.

–Shhh... shhh.... – me calmaba ella mientras me arrullaba en sus brazos. – Él estará bien, contigo y con él bebe...

–Eso quiero...– chille esta vez muy bajo.

Luego de llorar un rato en los brazos de mi madre, de sentir que me desahogaba, me calme y ella se ofreció a fregar mi espalda, me trato como si fuera la niña de cinco años que ella antes bañaba. Eso me tranquilizo un poco.

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⏰ Última actualización: Jan 09, 2018 ⏰

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