CAPITULO 3

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CAPITULO 3


Corrí hasta donde estaba Justin, una persona apareció en la puerta al mismo tiempo que yo llegaba a Justin y lo abrazaba. Cerré mis ojos con fuerza. Un sonido. Dos disparos. Justin me mantuvo abrazada. – ¿ESTÁN BIEN? – escuche que dijo Ryan. – ¿JUSTIN?

–Sí, sí. – respondió Justin. Abrí mis ojos poco a poco aturdida por el ruido y subí mi rostro para mirar a Justin, el dolor de la patada en mi abdomen había vuelto, pero estaba con Justin, así que podía omitirlo, me quede quieta. Estaba Justin, estaba conmigo, él me había salvado, le sonreí un poco, el dolor se convertía insoportable. – ¿Estás bien? – me preguntó, le asentí sonriendo, aunque lo había escuchado a lo lejos, el dolor abarco todo mi abdomen, comencé a ver borroso.


*Justin.*


Mantuve mis ojos abiertos, habían sonado dos disparos. Me mantuve quito, ___ hizo lo mismo. – ¿ESTÁN BIEN? – preguntó Ryan. – ¿JUSTIN? – preguntó.

–Sí, sí. – respondí. ___ levanto un poco su rostro para mirarme, sus manos estaban atadas aun y las tenía frente a su pecho y el mío. Ella abrió sus ojos, me miró y sonrió un poco. – ¿Estás bien? – le pregunte. Ella asintió sonriendo un poco, luego dejo de sonreír, su mirada se desenfoco. – ¿___? ¿___? – dije tomando su rostro que caía hacia atrás. Sus ojos se fueron a cerrar pero quedaron un poco abiertos. Y todo su cuerpo se derrumbó y yo caí de rodilla sosteniéndola. – ¡¿___?! – dije desesperado tomando su rostro, no sabía que le había pasado, si había pasado hambre, o estaba deshidratada.

– ¡JUSTIN! – corrió Ryan hacia mí. – Dios... ¿Qué le pasa? – preguntó arrodillándose a mi lado. John revisaba que el cuerpo de Lucky se encontrara en el suelo.

–No lo sé, debe estar deshidratada. – dije tomando su rostro.

– ¡JUSTIN! – dijo alterado Ryan. Lo mire, se estaba mirando su mano, estaba llena de sangre, abrí mis ojos. – Esta herida...– susurró.

– ¡___! – grité entrando en desesperación.

– ¡JOHN! ¡___ RECIBIÓ UN DISPARO! – Le aviso Ryan.

– ¡___! ¿¡___!? – dije abrazándola a mi cuerpo, las lágrimas recorrían mis mejillas. – ¡¿___?! – La llamé, ella no respondió, sus ojos aún permanecían un poco abiertos, su mirada era opaca.

– ¡DEBEMOS LLEVARLA AL HOSPITAL JUSTIN! – me dijo Ryan tratando de quitármela de los brazos. Se la entregue. Él se levantó y la saco de la habitación, sequé mis mejillas. – Estaremos en el hospital. – le dije a John, él asintió. – Arriba en la segunda habitación están las cosas de ___, solo trae sus papeles, lo demás lo dejas. En la sala hay un bolso. – lo miré. – Allí hay dos bombas. – él abrió sus ojos sorprendidos. – Acaba completamente con este desgraciado. – tensé mi mandíbula. – Si es necesario usa las dos bombas, quiero que coloque una en su boca, quiero que no quede nada de él. – dije en tonó frió. John asintió. John era como mi padre, él me enseño muchos trucos, él me consideraba como su hijo, y él era como Ryan, mi mano derecha, los dos estaban allí.

Tome mi arma que estaba en el suelo y salí corriendo hasta afuera de la casa, Ryan tenía encendido el auto, subí y lo puso en marcha, no deje de mirar a ___ en ningún momento. Ryan se dirigió al Hospital más cercano a toda la velocidad que pudo.

– ¡AYUDA! – les grite a todos los que estaban en la sala médica. – ¡AYÚDENME! – grite con mis mejillas húmedas y ___ en mis brazos. Una enfermera corrió hasta mi con una camilla, acosté ___ allí. – ESTÁ HERIDA, UN DISPARO. – dije alterado. No vi en que momento llegaron médicos y más enfermeras. – ¡DENSE PRISA! – les grite al ver que solo la revisaban allí en medio de la sala.

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