Admiración

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El campo de entrenamiento estaba en total calma, aunque la atmósfera estaba cargada de tensión. Mizuki observaba con serenidad el vasto terreno que se extendía ante ella. No había presencia de Shinigamis comunes, solo los capitanes con sus respectivos tenientes, quienes seguían la escena con atención. A diferencia de lo que cualquiera podría sentir en su posición, ella no experimentaba nerviosismo alguno. Más bien, su relajación le resultaba casi inquietante. 

El terreno era amplio, sin obstáculos significativos salvo algunos árboles dispersos en la distancia y varias piedras de gran tamaño. Se notaba que habían despejado el área de los pergaminos que solían usar para entrenar sus Hados, asegurando que el combate se desarrollara sin distracciones ni riesgos innecesarios. 

—¿Cómo es que al liberar la forma de tu zanpakuto no destruiste la sala de reuniones, Mizuki? —preguntó Syunsui Kyōraku, capitán de la Segunda División. La curiosidad en su tono reflejaba la misma inquietud que compartían los demás. 

—Porque yo lo decidí —respondió Mizuki con naturalidad, como si la respuesta fuera obvia. Ante la mirada incrédula del capitán, agregó—: Creé una barrera en mi propia zanpakuto para evitar causar destrucción innecesaria. Si observas con detenimiento, verás una fina capa blanca envolviendo la hoja. Esa es la barrera. Cuando la retire, entonces sí podré causar una gran devastación... Pero solo cuando sea realmente necesario, como en una batalla. 

Kyōraku sonrió con admiración. 

—Eres tan hermosa como letal —halagó mientras apoyaba una mano sobre su hombro, mirándola con una expresión traviesa—. Deberíamos llevarnos bien. 

Mizuki estaba a punto de responder cuando, de repente, la garganta comenzó a abrirse. Su atención se centró por completo en la distorsión espacial que empezaba a expandirse ante ellos. Tal como se esperaba, de su interior comenzaron a emerger Hollow's. Sin embargo, la cantidad que salía era inusualmente alta. Los primeros dos minutos pasaron y aún seguían apareciendo sin cesar. A los cinco minutos, el campo de entrenamiento estaba plagado de enemigos. Mizuki estimó que se enfrentaba aproximadamente a 200 Hollow's y 50 Menos. 

—Capitán comandante, esto es prácticamente suicidio —exclamó Tōshirō Hitsugaya, capitán del Décimo Escuadrón, con evidente preocupación. 

Mizuki sonrió con confianza y se adelantó un paso. 

—Aprecio tu preocupación, Tōshirō-kun, pero no tienes nada de qué preocuparte. —Luego, sin apartar la vista de las criaturas que rugían al unísono, añadió—: Retrocedan... No me haré responsable si mueren en el proceso. 

—¡Todos apártense! —ordenó el capitán comandante con firmeza. 

Mizuki alzó su zanpakuto y gritó con determinación: 

—¡ENUMA ELISH! 

En ese instante, la barrera se disipó, liberando toda la esencia de su arma. El cielo se tornó de un rojo intenso y se oscureció, mientras miles de ráfagas oscuras descendían como una tormenta imparable sobre sus enemigos. Los Hollow's, sin entender la magnitud de lo que enfrentaban, avanzaron sin dudar, solo para ser consumidos por la devastación. 

Cuando la energía se disipó, no quedaba ni un solo enemigo en pie. El campo de entrenamiento había sido casi completamente destruido. La magnitud del daño superaba lo que Mizuki había previsto, pero no mostró señales de preocupación. Su poder era así de abrumador. 

Mi vida como capitana (Byakuya Kuchiki y tu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora