TATIANA
Subí a mi habitación y me sentía sola y aburrida, no tenía muchas ganas de leer y tampoco de ver la tele, así que solo me recosté en la cama, extrañamente mi ojos comenzaron a cerrarse, no estaba cansada, tampoco me había sentido cansada el resto del día, pero aun así míos ojos se cerraron, dejando me completamente dormida.
............
Mis ojos se sentían algo pesados, pero logre abrirlos, me encontraba abrazada a la almohada, con todo el pelo revuelto al igual que las sabanas.
No era la primera vez que pasaba, algo había soñado, pero no recordaba el que, corrí un poco la cortina y era de día, imagine que había dormido una horas, me fui al baño y cepille mi cabello, acomode mi ropa y baje.
Quería preguntarle a alguien si sabía dónde quedaba la biblioteca que Demian había dicho que tenía, entonces vi a la chica de siempre y le toque el hombro llamando su atención.
_ Oh señorita, no sabía que se había levantado, ¿quiere desayunar?
_ ¿Desayunar?
_Si desayunar, se lo hubiese llevado igual que siempre pero el Alpha quiere desayunar con usted.
_ ¿Cuanto... cuanto tiempo dormí?
_ La mitad del día de ayer y un poco más de un cuarto del día de hoy. - ¿tanto había dormido? -
_ ¿Qué hora es? - ella me sonrió y se fijó en su reloj de muñeca-
_ Las 8:34 am señorita - mi estómago gruño, no había cenado ayer y mi estómago lo sabía - puedo preparar el desayuno si así lo desea.
_ Claro y gracias, por cierto, no se tu nombre...
_Soy Natali, si no necesita nada más entonces le diré al Alpha que venga a desayunar.
_Espera, yo le diré, ¿dónde se encuentra?
_ En su despacho, es aquella puerta bordo. - dijo señalando el lugar-
_ Gracias. - dije y comencé a caminar hacia la puerta, quería hablar con el, quería verlo, por extraño que parezca, pero es que me sentía sola, la mayor parte del tiempo no hablaba con nadie, ni nadie me pedía que hiciese algo, no escuchaba a mama enojándose conmigo, ni a papa explicándome asuntos de la manada, tampoco las divertidas anécdotas de mi hermano con sus amigos, ni mi prima venia de visita y me contaba de quien se había enamorado esta semana, así que la única persona cercana era Demian.
Y honestamente, no me molestaba pasar tiempo con él, lo que me molestaba o más bien confundía era lo que sentía cuando estaba cerca de él .
Toque a la puerta bordo, y escuche su voz desde adentro. -
_Adelante - entonces abrí la puerta lentamente, y me encontré con el y su vista en los papeles sobre la mesa. -
_Natali dijo que serviría el desayuno. - el levanto la vista y sonrió de lado para echar la silla hacia atrás y dejar todo para verme, lo que me hizo sentir nerviosa y feliz al mismo tiempo-
_ Quiero que hablemos de algo. -dijo el, acercándose-
_ Solo dímelo.
_ Después del desayuno, pero necesito llevarte a un lugar en la manda.
_ De acuerdo... - no están muy convencida pero la curiosidad me por saber a dónde me llevaría y que me diría me ganaba. -
_¿Vamos a desayunar?
_ Si, por favor, muero de habré.
Una vez en la mesa Demian se sentó en el mismo lugar que ayer y mi plato estaba en el mismo lugar también, alejado del asiento de Demian por tres sillas.
Me quería mover, pero no me atreví, sería muy raro que de repente tomara mi plato y vaso y me sentara a su lado.
El silencio se apoderó de la habitación, se sentía incómodo, buscaba temas para sacar conversación, pero cuando encontraba uno no me atrevía a decirlo, como deseaba que hubiese una televisión, para que rompa el silencio de este momento.
Ambos terminamos de desayunar, Demian se levantó, de la silla.
_ Ve a buscar una campera te espero en la puerta.
_ Claro - me levante y camine lo más rápido que pude a mi habitación baje las escaleras y ahí estaba Demian con una campera negra puesta, solo me acerque a él y este abrió la puerta; al hacerlo el frío aire inundó mi rostro y me hizo cerrado un poco lo ojos. -
_ Sígueme - dijo Demian con su ronca voz y eso hice el comenzó a caminar algo rápido y yo apuré el paso. -
_ ¿A dónde vamos? -pregunte-
_ Te quiero mostrar un lugar.
_ ¿Es muy lejos?
_Talvez.
_ ¿Qué me querías decir?
_Cuando estemos allí te lo diré. - es hombre no respondía nada concreto, la curiosidad me mataba y quería saber de qué se trataba todo esto, muchas preguntas invadían mi cabeza entre ellas algunas eran sobre el lugar al que Demian me llevaba, otras sobre que me diría y algunas sobre la chica rubia de ayer, esa chica no me daba buenas vibras, parecía desesperada por algo de atención y había algo en la forma en la que miraba a Demian que me daba asco, parecía que quería que Demian la estrellara contra el muro allí mismo. ¡Que ridícula, buscar tan desesperadamente con ese escote algo de atención!
Seguro que si Demian la tomaba del cabello se le caían las extensiones.-
Pero más allá de eso solo dos preguntas rondaban por mi mente ¿quién era ella?, y ¿y que era de Demian?, tal vez era celos los que me invadía, pero no me gustaba que ella este tan cerca-
_¿Quién era la chica rubia de ayer ? - mi rostro se puso rojo de vergüenza cuando me di cuenta de lo que había dicho, maldición se me había escapado, pensé en alto, y ahora Demian lo había escuchado.-
_ ¿Hablas de Daisy? - ¿así se llamaba? Tenía el mismo nombre que la perra de una amiga de la manada de mi padre, al pensar en eso una pequeña carcajada salió de mis labios no solo parecía perra también su nombre lo era. Demian se me quedo mirando- ella solo es una buena amiga. - no tenía nada encontrar de que los chicos tengan amigas, pero ella no parecía ser solo una amiga. -
_ ¿Te acostaste con ella? - Demian aparto la vista-
_ ¿Por qué preguntas?, ¿celosa?...
_ Más bien curiosa, ¿por qué evitas responderme?, ¿Te acostaste con ella?, ¿verdad?
_ Talvez - él se quedó pensando- fue antes de encontrarte.
_ Entiendo, tiene sentido, tienes tus necesidades. - y era cierto, no podía esperar que alguien de su edad no las tuviera-
El resto del camino fue silencioso ninguno hablo, no estaba enojada, ni celosa, solo algo decepcionada, creo ...
Después de un tiempo comenzaron a haber menos árboles y un lago algo verdoso se hizo presente con una cabaña del otro lado, Demian yo rodeamos la cabaña, hasta encontrarnos en la puerta principal.
Demian abrió paso en la cabaña, se sacó la campera, la colgó para después ayudarme con la mía.
La cabaña era hermosa y cálida en su interior un espacioso comedor hacia presencia, y una estufa de leña estaba prendida dándole un ambiente más acogedor a la cabaña de madera. Era mediana por ponerle un tamaño, con techos altos, pero no demasiado y bien decorada.
Ahora solo restaba que Demian me diga el porque me trajo aquí y que me quería decir.
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Entre los labios del Alpha
WerewolfTatiana: una humana adoptada por una familia de licántropos, desde que tiene 2 años. Comprende las costumbres de los licántropos y ya los reconoce como familia, con 1 metro 62 cm de altura, delgada, con el cabello marrón chocolate y unos ojos marron...
