Cap. 12 "Ayuda inesperada"

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Había pasado una semana desde que me trajeron aquí y los últimos cinco días nadie había venido a pegarme, lo que me parecía extraño pero agradecía, me habían golpeado repetidas veces en todo el cuerpo, también mi espalda estaba llena de marcas por el látigo, algunas partes de mi cuerpo las habían contado ligeramente pero estos cinco días me habían servido para recuperar fuerzas, a pesar de que moría de habré y principalmente de sed, tampoco tenía nada que me abrigara pero ya me había acostumbrado un poco al frío, en la tarde el sol se colaba por la ventana y se quedaba unas horas en una esquina de la habitación, yo iba y me acostaba ahí, para calentarme un poco, me había resfriado, de eso estaba segura, estornudaba casi todo el tiempo, tosía y estaba segura de tener fiebre.

Escuche el sonido del candado de la puerta abrirse, un hombre de unos 30 años entro y cerro rápido la puerta, lo mire extrañada más que asustada, a decir verdad el parecía estar asustado, llevaba en su mano derecha un papel una campera abrigada y unas botas de goma. En su mano derecha las llaves y lo que parecían ser unas tijeras gigantes con una botella de agua y una bolsa colgando de su muñeca, por la que salía un delicioso olor a pan recién hecho.

El hombre comenzó a hablar en ruso, y lógicamente no entendía nada, parece que noto mi confusión, y empezó a hablar en inglés, ahora deseaba haberle hecho caso a mi mamá y haber estudiado ingles antes que latín.

Seguía sin entender nada así que el hombre, arto, me puso la bolsa de pan enfrente junto con la botella de agua, el hombre hizo un ademán, como si me dejara que comiese y tomase el agua, desconfiada comencé a comer el pan, entonces el hombre me miro, y sonrió ligeramente, no era una sonrisa sádica como las que había estado viendo últimamente, sino de compasión y pena.

El hombre me extendió la campera en mi cuerpo, cubierto solo con ropa interior y me dio unas botas, me quedaban grandes, pero al menos mis pies desnudos no sentían frío, luego con las tijeras grandes esas que se usan para romper metales rompió el candado de la ventana.

¿El me estaba ayudando a escapar?, una vez termino de abrir la ventana me dio un sobre con un papel adentro, pronuncio unas palabras en ruso que no entendí, pero luego dijo " Alpha Demian ", eso si lo había entendido entonces asentí y volvía a repetir "Alpha Demian", más para mí que para el hombre, pero supongo que el lo tomo como una señal de que había entendido.

Me ayudo a subir por la ventana y ahora me encontraba afuera, hacía frío, pero por la campera gruesa y abrigada no tenía tanto, mis piernas estaban algo descubiertas ya que la campera no era tan larga, pero, no me quejaba honestamente aun no me creía que esto fuera cierto, estaba libre.

El único problema ahora era que no sabía hacia dónde ir, todo se veía igual.

Me adentre en el bosque caminado de apoco, pero después de un tiempo un sonido detrás mío me asunto así que empecé a correr, y a correr y a correr, saltaba los troncos caídos y esquivaba los que estaban de pie.

Así estuve un tiempo luego volví a caminar cuando pensé que ya estaba segura, seguí caminando.

Estaba oscureciendo, cuando escuché una voz hablando en ruso, entonces me escondí detrás de un tronco gigante, mis piernas dolían, más por lo que había caminado que por los golpes y comenzaba a tener frio. De un momento a otro una voz que reconocí de inmediato me nombró, repetidas veces y desesperadamente.

Se trataba de Demian , amaba como mi nombre sonaba cuando lo decía con ese ligero asentó ruso.

Salí de mi patético escondite y lo vi de espaldas, junto a uno tres hombres más.

_ ¿Demian? - estaba asombrada, no podía creer que esto pasara, ¿él estaba enfrente mío? ¿Yo había logrado escapar o era solo un sueño? Demian se giró me vi y yo corrí hacia el lo abracé, no quería soltarlo, el hizo lo mismo y no dejaba de oler mi cuello, me daba besos en la cabeza y el rostro.

_ Dios me tenías tan preocupado. Creí que no te volvería a ver.

_ Te extrañe tanto. - escondí mi cabeza en su pecho, sentía su aroma, era fuerte y masculino. -

_ Yo igual, princesa... Estas heladas, que llevas debajo de esa campera. - dijo que comenzó a abrir el cierre, cuando noto que no traía nada más que ropa interior sus ojos se volvieron rojos y su cuerpo estrello al mi contra el árbol más cercano. Pronuncio unas palabras en ruso y los hombres que lo acompañaban se fueron. - ¿Porque huiste?, ¿estabas con alguien, ¿verdad?, es por eso que no llevas ropa. - ¿el creía que había huido?, eso seguro se le había dicho la maldita de Daisy.

Entre los labios del AlphaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora