Cap.11 "¿Cómo podría escapar?"

167K 11.9K 820
                                        

A la mañana siguiente entro un chico algo mayor que yo, con ceño fruncido, pero él no tenía forma de centauro, sus piernas eran como las de cualquier otro humano, entonces imagine que están en su forma humana.

Por una ventana pequeña pasaba algo de luz solar, lo que agradecía porque me daba directo en el cuerpo y hacia que tenga un poco más de calor, aparte de que era agradable a la vista, dándole un poco de calidez al horrible lugar donde me encontraba.

_ Veo que mi padre se divirtió contigo. Ahora es mi turno.

De repente su pie voló hasta mis costillas, no pude evitar gritar, el ardor de la espalda y ahora los golpes me estaban matando de apoco, otra patada más voló pero esta vez a mi pierna derecha, y otra a mi brazo izquierdo, otra a mi espalda, otra más a mi cadera, mientras que repetía lugar en los que ya había golpeado con su pierna, en ningún momento me resistí de gritar, el chico se fue como una media hora después de haberme empezado a pegar, había vomitado algo de sangre, me dolía todo el cuerpo; así que me quede hecha un bollito en el piso, de bajos de la luz del sol, sin moverme en lo más mínimo ya que volvería a dolerme todo el cuerpo, o mejor dicho me dolería más de lo que ya lo estaba haciendo, mis ojos se cerraron, estaba cansada, y solo me quería ir a casa, termine por dormirme en el suelo.

No sé cuánto tiempo paso hasta que me levante, no había entrado nadie más después del chico que me pateo pero algo de luz solar aun iluminaba la habitación, Poco a poco y con ayuda de la pared me levante del piso y camine hasta la puerta, estaba cerrada con llave, intente abrir el armario pequeño pero estaba cerrado, así que el único lugar que me quedaba por ver si había alguna manera de salir era la ventana, estaba muy alta pero si ponía el armario boca abajo talvez llegara a alcanzarla el único problema podría ser que se veía como caía la nieve así que afuera debía de hacer frío talvez más del que hacia adentro de la habitación, y yo me encontraba tan solo en ropa interior, otro problema era que la ventana estaba cerrada con un pequeño candado, que a pesar de su tamaño no podría romper. Lo único que ahora pensaba era en cómo podría escapar...

Al día siguiente entro otra vez el hombre del primer día, esta vez no dijo nada, abrió el pequeño armario, mientras yo me encontraba en una esquina hecha una bolita, con todo el pelo enredado, y cascarita de sangre en la piel.

_ Te daré tres opciones. - dijo el, y saco, un pequeño cuchillo, el látigo que antes había usado y lo que parecía ser un vibrador. Ante el último objeto me asuste, de ninguna manera permitiría que me tocase, prefería que me pegase durante meses. - puedes elegir el objeto que utilice en ti.

Entonces sonrió, sus dientes eran de color amarillos y negro, nada parecidos a los blancos de Demian... Demian cuanto extrañaba a Demian...

_ El látigo. - dije lo más segura que pude, aunque sonó como un susurro-

_ ¿Segura, cariño?, este último podría gustarte. - dijo señalando el vibrador y con esa sonrisa que daba asco-

_ Prefiero el látigo.

_De acuerdo si eso quieres.

Levantó el látigo y guardo los otros objetos, con llave en el armario.

Se acercó a mí y me obligo a ponerme las sogas en los brazos y piernas, no me resistí, sabía que no tenía opción y si lo hacía posiblemente fuera para peor, la puerta la había cerrado con llave así que no había forma que escapase.

Cerré los ojos un minuto y un latigazo atormentó mi cuerpo, había sido muy fuerte, y se había enredado en mi cintura, un grito se escapó de mis labios, no lo había podido evitar. Cerré mis manos en puños tratando de recuperar la fuerza, otro latigazo se coló por mi espalda, mis piernas temblaban me dolían del día de ayer cuando, el chico me había pegado, estaban hinchada y se podían percibir unos ligeros tonos verdosos en las zonas donde me uso como saco de boxeo. Otro latigazo más este se enredó un poco en mi brazo derecho, y otro grito se escapó de mis labios.

Así paso como una hora o tal vez menos pero no era consciente del tiempo que pasaba cuando me estaban lastimando un minuto podía durar horas...

Entre los labios del AlphaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora