26. "Se abre el telón"

65 8 39
                                    

¡Capítulo nuevo! Y si todo va bien, en los siguientes tres días tendrán actualizaciones seguidas.😊


De nuevo les agradezco por todo el apoyo dado a la adaptación. Hoy en especial a: @Jack1606 (desde hace tiempo te debí agradecer), @Poohlar, @Ciervito7 (¡me gusta encontrarte en todas partes! ^^) y a @Gabu1004.

¡Disfruten la lectura!💛

































Detrás de la puerta había un mundo de oscuridad.

Hacía muchísimo frío. El hombre tembló y se subió el cuello de la chaqueta. Su abrigo estaba hecho del cachemir más fino y era ligero y cálido. También tenía un sensor automático que detectaba la temperatura corporal y la del aire para ajustar la temperatura dentro del abrigo adecuadamente. En sensor era más pequeño, ligero y fino que el sello de una carta.

Podía sentir el aire frío golpeándole la parte de la cara que tenía expuesta, pero el resto del cuerpo estaba envuelto en el cálido abrigo. Así que cuando el hombre había temblado, no había sido por el frío.

Había sido por la oscuridad. Estaba muy oscuro.

No. 6, donde vivía el hombre, era una ciudad de luz. Brillaba y estaba envuelta en luz sin importar si era de día o de noche. La luz no lo único a lo que tenía total acceso: gracias a los avances en la biotecnología, siempre había comida disponible sin importar el tiempo o la estación. Siempre y cuando estuviesen dentro de la ciudad, la gente podía llevar una vida de abundancia, seguridad e higiene. Aparte de ellos, había otras cinco ciudades en el mundo, pero ninguna de ellas tenía un entorno tan perfecto como el suyo. De ahí venía el sobrenombre de Ciudad Sagrada.

El hombre ocupaba un puesto importante en el gobierno de la Ciudad Sagrada. Dentro del Departamento de Administración Central, ocupaba lo que equivalía al tercer puesto más poderoso. Era un elite entre la elite. Su hijo, que iba a cumplir los tres años aquel año, también había quedado el primero en los Exámenes Infantiles. El hombre ya estaba realizando un Curso Especial de crianza. Si no había ningún problema - y no los habría, porque nunca pasaba nada por sorpresa dentro de la Ciudad Sagrada - entonces su hijo, perteneciente a la elite también, podría conseguir una vida en la que no le faltase de nada. Era algo que tenía asegurado.

El hombre no podía dejar de temblar. Que oscuro estaba. Cuanta aprensión le provocaba. No tenía ni idea de que esas horas de la noche podían ser tan oscuras. No tenía ni idea hasta que puso los pies en el Bloque Oeste.

«¿Qué está haciendo?»

El hombre que se suponía que iba a recogerle, no estaba. Lo normal era que estuviese esperándole en la oscuridad, pero, aquella noche, no había ni rastro de él.

«¿Habrá pasado algo? Quizás ha habido algún problema. Y si así era... no era algo bueno.»

El hombre exhaló en la oscuridad.

Era mejor no perder más tiempo allí. Tenía que volver a pasar por la puerta y volver a la Ciudad Sagrada. Tenía que hacerlo.

La razón le decía que volviese, que se diese la vuelta y volviese a la luz y a la comodidad. Pero el hombre no podía moverse.

«Sólo un poco más. Esperaré otros cinco minutos.»

Era una relación pasajera. Era una relación basada en el placer y la decadencia que iba a durar unas cuantas horas. Esta relación, las horas que iba a pasar entreteniéndose con las mujeres del Bloque Oeste, era lo que impedía que empezase a andar. Que tentador era pasar unas horas borracho y acompañado de mujeres con el pelo y los ojos de todos los colores. Ya hacía casi un año desde la primera vez que había sucumbido a la tentación. Y no había forma de salir.

HACIA LAS ESTRELLAS⭐  [HunHan]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora