Mackenzie pov
Una semana.
Había pasado otra maldita semana más y aunque todos estaban intentando hacer lo que les había pedido, estaban fracasando notablemente. Sus sonrisas eran falsas y aunque me decían que se iban a dar una vuelta se que me mentían, simplemente se quedaban esperando en la sala, haciendo tiempo para que yo pensase que de verdad estaban viniendo sus vidas aún que en realidad no fuese así.
Ayer había llegado desde Australia un afectado Jack. Él por como traía sus ojos también había estado llorando y aunque le agradezco de todo corazón el esfuerzo fe haber venido hasta aquí solo para visitarme me habría gustado poder ver, aunque fuese pequeña, una sonrisa en su rostro.
Era la hora de la comida y yo como de costumbre aún no había probado bocado. Desde hacía unas semanas había empeorado, cada vez que tosía me salía sangre y mis pulmones dolían de una manera tan fuerte que a veces necesitaba estrujar las sábanas, con la poca fuerza que tenía mientras intentaba disimular una mueca de dolor. Y eso no era todo, desde hacía tan solo dos días una serie de infecciones habían aparecido complicándolo todo de forma, a mi entender casi definitiva; por mucho que sea la única capaz de decir lo en voz alta y creo incluso que de pensarlo. Además cada vez me encontraba con menos fuerzas y la quimioterapia solo me ayudaba a terminar de consumirlas. En un sólo mes se me había caído tanto el pelo que si no fuese por la gran pañoleta que cubre mi cabeza casi se podría ver toda blanca debido a la ausencia de pelo.
Cuando por fin se dieron por vencidos entendiendo que no iba a probar ni un solo bocado salieran de la habitación y me dejaron a solas con Johnny.
-Johnny...- Dije intentando hablar alto, pero como de costumbre no lo conseguí.
-¿Qué pasa?
En sus ojos irradiaba el miedo y la preocupación, con solo llamarlo sus alarmas se disparaban, aunque he de admitir que no es nada nuevo, por desgracia.
-Necesito hablar contigo.
-Dime todo lo que necesites.- Cogió mi mano y la entrelazó con la suya de una manera tan delicada que casi muero de dulzura.
Siempre ha sido tan atento, pero desde que estoy en el hospital no deja de sorprenderme, nuca me habían cuidado tan bien como lo está haciendo él. Aunque me gustaría haber podido descubrir su lado más tierno en otras circunstancias porque tengo miedo de no poder disfrutar durante mucho tiempo esa faceta suya.
-Necesitó mentalizarte...
Pero no me dejó continuar.
-No conseguirás que tire la toalla y tú tampoco deberías hacerlo. Se que esto es una mierda y que la enfermedad te está jodiendo por todas partes.- Las lágrimas comienzan a surgir pero hace un gran intento por no derramar ni una sola, por encima de todo quiere que me sienta cómoda y prefiere hacer caso de lo que les pedí en mi carta.- Pero también se que si alguien puede con esto esa eres tú.
Intenta esbozar una sonrisa pero falla.
-¿Sabes que eso se lo dicen a todo el mundo? Todos los seres queridos de una persona con cualquier enfermedad mortal recitan las mismas palabras "si hay alguien que pueda superar esta enfermedad eres tú". Pero eso no condiciona que de verdad pueda superarla o no.
Nuestras lágrimas viajaban a lo largo de nuestras mejillas, habíamos comenzado a llorar, yo por el echo de aceptar algo que ya sabía y él por el echo de que estaba empezando a ver la realidad desde una perspectiva mucho más precisa y real.
-No puedes rendirte- Dijo en medio de un sollozo.- Te necesito tanto Kenzie.
Rompió en llanto y a mi se me partió el alma.
-Te amo mucho y te juro que no me pienso rendir, voy a hacer lo que sea para ayudarte.
Con sus manos acarició mis mejillas y secó mis lágrimas y entonces me abrazó al principio de una manera fuerte como queriendo transmitirme todo su apoyo, pero en cuanto se dio cuenta de que eso podría causarme dolor, aflojó su agarre y comenzó a masajear en círculos mi espalda. En cuanto nos separamos muestras miradas se cruzan y una oleada de sentimientos me invade. No me puedo creer que nos hayamos enamorado de esta forma, tan intensamente siendo tan solo unos críos, pero así es él amor, cuando te atrapa ya no te suelta y da igual la edad que tengas.
-Juro que seguiré luchando, pero necesito que tengas en cuenta que por mucho empeño que le ponga el cáncer ya me ha calado fondo.
El niega con la cabeza, como si no fuese cierto, como si solo dependiese de creer en que se puede hacer y ya. Pero es mucho más que eso y aunque intento que todos se den cuenta, de que se preparen para lo peor, se niegan.
Él Iba a volver a abrazarme cuando la puerta se abre y mi médico entra seguido de todas las personas que me esperaban fuera y a decir verdad me sentí un poco rara notar que aunque estaban triste había un rayito de esperanza en sus rostros, uno que era real.
-¿Lasa algo doctor?- Quién lo dice es Johnny no yo.
-Lo cierto es que tenemos una noticia que le podría agradar no solo a usted si no también a mi paciente.
En ese momento se me fue el pesimismo quería creer que las últimas pruebas que me habían echo habían sido herrones y que tuvieron que repetirlas y al hacerlo comprobaron que milagrosamente me estaba curando. Pero claro en este mundo los milagros no existen y recordar eso me ayudó s mantener los pies en la tierra.
-¿Cuál es la noticia?- Pregunté impaciente, necesitaba calmar mis ansias de una respuesta y necesitaba hacerlo ya.
-Podremos hacerte un trasplante de médula ósea por lo que di todo sale según lo planeado puede que en unos meses puedas estar de nuevo en casa.
-¿Y si nada sale según lo planeado que pasará? ¿Me moriré?
Puedo ver como todos se tensan ante mi pregunta, incluido el doctor.
-Bueno, esa no es una pregunta que se pueda contestar a la ligera Mackenzie, habría que tener demasiadas cosas en cuenta.
-En mi estado actual, ¿qué sería lo más probable?
Estaba lista para lo que tuviera que decirme, solo esperaba que el resto también.
-Lo más probable sería que la leucemia acaba se por consumir te.- Sentenció por fin.
Y aunque de verdad pensé que estaba preparada para escucharlo no pude evitar llorar, llorar sin ningún pudor, mientras veía como los demás también lo hacían, como las esperanzas que nos acababan de dar se iban esfumando con el paso de los segundos.
-Pero recuerden que el trasplante podría solucionarlo todo...
-O sentenciar mi muerte.- Acabé por él.
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Brenzie a better ship name?
FanfictionDespués de la función de Navidad, regresé a L.A con las cosas claras, Johnny ya no me quería. No pensaba malgastar mi tiempo en una persona que ya no me quería, y gracias a Brandon conseguí olvidarme por completo de él, o eso creía. Ahora brenzie es...
