XIX. Milagro

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ChangKyun se despertó cuando los rayos de sol inundaron el dormitorio, descubriendo que estaba solo entre las sábanas de la cama. Sus ojos se cerraron de nuevo, mientras que su piel disfrutó por unos instantes del calor que le brindó la tímida luz sobre su rostro; fue en ese momento cuando su corazón tembló al recordar la noche anterior.

Sus párpados se negaron a abrirse, dejando que su mente siguiese divagando al rememorar los labios de Wonho recorriendo su torso, acariciándole... besándole.

A pesar de estar adormilado, un calor abrasador nació en su estómago al permitir que la vívida noche anterior penetrase en su cabeza y la llenase de indecentes imágenes y deliciosos sonidos, consumiéndole por dentro y despertando todos sus sentidos.

Rápidamente, se incorporó dándose unas palmaditas en sus sonrojadas mejillas para salir del ensueño: si seguía así, iba a necesitar un baño de agua helada para calmarse.

No tardó en revisar el cuarto en busca de su ropa, pero al no dar con ella, decidió salir de allí en su pijama de satén, tratando de no hacer ruido al cerrar la puerta y caminando descalzo por los fríos pasillos.

A juzgar por el color rosáceo del cielo, todavía estaba amaneciendo, y se preguntó dónde habría ido Wonho tan temprano. Entre los pasionales recuerdos vinculados al híbrido, surgió un grave sentimiento de temor, pues recordaba perfectamente el haberle llamado por su verdadero nombre entre sus delirios y gemidos.

Esta vez, no tenía explicación ni excusa en la que refugiarse. Wonho no había dicho nada al respecto cuando se durmieron en la cama, ambos estaban demasiado exhaustos como para hablar después de lo que sucedió en la bañera, pero rezaba para que no le hubiese escuchado.

"¡HoSeok!"

ChangKyun apretó los párpados, riñéndose por la estupidez que había cometido, y preguntándose si de verdad valía la pena seguir escondiéndole la verdad a Wonho.

Merece saberlo, pensó mientras suspiraba, hundiéndose en un pozo de culpabilidad interminable. Miles de posibles situaciones surcaron su mente, situaciones en las que Wonho estallaba de alegría al encontrar por fin a su Daniel, situaciones en las que lloraba de tristeza... situaciones en las que la cólera por ocultarle la verdad era tal que se negaba a hablarle o a verle de nuevo.

Esa última posibilidad le asustaba demasiado, pero ¿era razón suficiente como para seguir manteniendo su identidad en secreto? ¿Ocultar la verdad... era lo mismo que mentirle?

ChangKyun estaba tan perdido en sus pensamientos que, cuando por fin reparó en sus alrededores, no sabía dónde se encontraba. Sus pies descalzos le habían guiado hasta una alta y estrecha puerta y, extrañado de que no hubiese ningún soldado haciendo guardia en el pasillo, se dejó llevar por la curiosidad tan familiar suya.

Giró el pomo lentamente y, acompañado del crujido de la madera, se deslizó en el interior de la estancia. Resultó ser otro corredor, pero su contenido le quitó el aliento al humano: los ventanales de la izquierda iluminaban la pared que tenían en frente, portándole una mayor majestuosidad a los enormes cuadros que la cubrían. Fascinado, ChangKyun se acercó cautelosamente a las obras de arte, avanzando a través de las miles de motas de polvo que volaban por el alargado pasillo.

El gran tamaño de los óleos resultaba imponente, pero lo que ilustraban era más bien macabro. Uno a uno, ChangKyun fue estudiando cada cuadro, encogiéndose ante las crueles escenas pintadas en ellos.

Daniel's Madness [WonKyun]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora