Capítulo 3-Kwon Ji Yong

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CAPÍTULO 3 - KWON JI YONG

Tomó el documento en su mano y lo revisó. No tenía más opción que firmarlo, pero quería asegurarse de lo que firmaba. Según pudo entender, su jefa y la YG habían acordado que serían algunos meses los que estaría trabajando en ese edificio. Lee Tae Hee, el manager de GDragon, comenzó a ponerse nervioso ante la desconfianza de la chica. Tras un rato ella lo colocó sobre la mesa y lo firmó, de todas maneras sabía que no tenía salida. Luego se lo entregó y sin intercambiar palabra alguna, tan sólo vocalizando un la dejo trabajar, se marchó dejándola en su lugar de trabajo.

Tras la puerta alguien dio un par de golpes, después entró, era el gran GDragon. Sun Hee hizo una mueca al recordar que tendría que pasar tiempo junto a ese cantante.

GDragon se inclinó ante ella.—Bienvenida a la YG, espero que estés cómoda—la incomodidad de éste podía notarse fácilmente, pero aún así actuaba seguro.

—Gracias—respondió ella, de nuevo sintiendo las mentiras, de ser por él seguro la sala estaría llena de leones hambrientos.

El cantante tenía entre sus brazos una cesta repleta de frutas y bombones, envuelta con un lazo, la cual le entregó. En un susurro vocalizó un agradecimiento ante el presente. GDragon, al sentir el incómodo silencio, se giró y abrió la puerta para dejarla de nuevo sola.

—GDragon...—le nombró ella haciendo que el aludido se girase a prestarle atención.—¿Por qué colocan a una chica que te odia a tu lado?—preguntó en un tono desafiante.

GDragon hizo una mueca molesto, ella comenzaba a retarle pero por su bien debía tratarla como a una reina.—Porque es injusto que me juzgues sin conocerme—ella quedó muda reflexionando la respuesta que le había dado. De nuevo salió de la sala.—Llámame Kwon Ji Yong—dijo antes de cerrar la puerta.

Ella se mordió el labio, tendría que aguantar mucho, tendría que soportar a ese arrogante imbécil por mucho tiempo, intentaría callarse, pero si él no tentaba a la suerte. En cierto aspecto se sintió conmovida por que él había roto cualquier barrera que pudiese haber, le había dicho que le llamase por su nombre real, y no por su nombre artístico, como si fuesen cercanos. Sacudió la cabeza ante los buenos pensamientos hacia el cantante. El teléfono comenzó a sonar, rápidamente contestó.

—¿Diga?—contestó.

—Hola. ¿Interrumpo algo?

Era Choi Shinwa, era un gran amigo de la familia con el que tenía una relación no muy clara. Tenían una relación un tanto complicada pero se llevaban bien y sus familias querían unirles en matrimonio, eran, por llamarlo de alguna manera, pareja a la fuerza. Shinwa podía ser la persona más horrible, pero también la más encantadora.

Una sonrisa se extendió en su rostro, el solo pensar que él la llamaba significaba que estaba pensando en ella.

—Hola, no, no te preocupes, estoy en la oficina que me han asignado. Estoy sola—aclaró finalmente.

—¿Cómo te va?—preguntó, él sabía que trabajaría, a partir de ahora, con GDragon, a quien ella odiaba tanto.

—De momento... No me puedo quejar... Me tratan muy bien—respondió intentando olvidar que la persona que más odiaba trabajaba en la sala de al lado.

Luego la animó un rato y se despidieron cariñosamente. Dejó el teléfono sobre el escritorio y comenzó a revisar los documentos que había sobre la mesa. Exactamente no sabía qué era lo que iba a hacer ella dentro de esa empresa, sabía que tenía algo que ver con la revista de YG Family y con GDragon, o Kwon Ji Yong, cómo le había dicho que le llamase. Tras leer varios documentos entendió que se dedicaría a escribir artículos en la revista exclusivamente para el gran GDragon, lo que hizo que Sun Hee le viese aún más egocéntrico.

Alguien llamó a la puerta, sin darle tiempo a responder, ese alguien entró. Era GDragon. Sun Hee suspiró, le había visto hace apenas una hora, y tenía que verlo de nuevo.

—Debo enseñarte las instalaciones—explicó serio, como si fuese un castigo... Pensándolo bien, sí que lo era. Y para ambos.

Sun Hee se levantó y obedeció. El cantante salió detrás de ella y cerró la puerta, se dirigió a la izquierda y ella lo siguió en silencio.

—Esta es mi sala, siempre que me necesites puedes venir.

Ella asintió, sin prestarle atención a penas. Le dolía en el alma tener que pasar tiempo con esa persona a la que siempre veía con malos ojos. Luego se dirigieron por el pasillo hasta un ascensor, allí dentro le explicó que el presidente se encontraba en el último piso. Luego la guió por las demás plantas, mostrándole la cafetería, las oficinas, etc...

Cuando ya hubo terminado todo el recorrido, le ofreció, muy educado, comer juntos. Ella aceptó, de mala gana. Comieron en silencio. Ella no le prestaba atención, no quería ni mirarle. Él observó cada movimiento que ella hacía mientras se preguntaba cómo iba a conquistar a una chica que ni siquiera le escuchaba. De momento, no tenía ninguna posibilidad, de momento. Pero no iba a rendirse hasta que hubiese dicho la última palabra.

Sun Hee se sintió observada, aún sin mirarle, desafiante, rompió ese silencio entre ellos.—¿No te resulta incómodo trabajar junto a una chica que, si se lo propone, podría destruirte?

Alzó los ojos y se miraron fijamente. GDragon tragó saliva asustado ante el poder perder ese reto, sentía en la mirada de la chica el odio que tenía hacia él.

—¿Eh, GDragon?—insistió, impaciente, en un tono desafiante.

El cantante se levantó retirando bruscamente la silla. —Llámame Kwon Ji Yong—replicó frustrado y se marchó sin dar respuesta a esa pregunta, tampoco era necesario, ambos la conocían, ambos sabían la respuesta.

Ella terminó de comer tranquilamente y regresó a su oficina. Al entrar allí encontró a Jiyong alborotando y hojeando todos sus papeles y cajones. ¿A qué venía eso?

—¡Ya!—le llamó ella la atención, muy cabreada, ya que había pasado mucho tiempo ordenando todo.

Jiyong se giró y al ver que era ella la ignoró y continuó con lo que estaba haciendo.

—¡Ya, GDragon, ¿sabes cuánto tiempo pasé ordenando todo?!—le gritó enfadada.

Él terminó de desordenarlo todo buscando algo, al parecer ese algo eran unos documentos de BigBang que le habían entregado, y se marchó de la sala.

—¡Ji Yong!—gritó enfadado.—¡Te dije que me llamases Kwon Ji Yong!—repitió mientras salía de la sala.

Mr. EgoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora