Acude a la oficina del presidente Yang Hyun Suk en 20 minutos y averiguarás la verdad.
¿Averiguar la verdad? ¿Qué verdad? No estaba segura de lo que pretendía decir, quien quiera que fuese aquella persona, con aquel mensaje. No, no tenía ni la más mínima idea, pero de lo que sí estaba segura era que quería averiguar aquello. Además, ¿que podría empeorar aquella noche?
Ya estaba llegando a la empresa, aparcó el auto verde que su amigo le había regalado y subió en el ascensor. Una planta tras otra, ya que según el mensaje debía dirigirse a la oficina del presidente, que estaba en el último piso. Aún quedaban cinco plantas cuando el ascensor se detuvo porque alguien lo había solicitado.
-¡Sun Hee! -exclamó sorprendido al verla mientras entraba en el elevador.
-¿No pensabas despedirte de mí? -le reclamó pulsando el botón que indicaba la penúltima planta .
-Dong Hyuk... Siento no haberte avisado, pero todo pasó tan rápido...
-se disculpó ella.
De imprevisto, la tomó entre sus brazos.-He oído los rumores y sé que no fingiste nada, así que simplemente deja que pase el tiempo. Mientras tanto, siempre que me necesites estaré ahí.
Sun Hee se abrazó con fuerza y asintió con la cabeza cuando le soltó.-Gracias.
Él sacudió la cabeza. -No te preocupes -la tranquilizó. De su bolsillo sacó un bolígrafo y escribió una serie de números en su muñeca.-Llámame -ordenó mientras se bajaba en el penúltimo piso.
-¡Lo haré! -afirmó ella sacudiendo la mano, intentando evitar que se preocupase, mientras él sonreía por su divertida expresión. Al menos había sacado algo bueno de esa noche.
Finalmente el ascensor llegó a la última planta, aquel lugar en el que, según aquel mensaje, descubriría la verdad.
Quería descubrir la verdad, ¿de qué? No lo sabía, pero, si aquel anónimo no mentía, pronto lo averiguaría.
Con pasos firmes, pero furtivos y pequeños cruzó el pasillo. Era extraño que la secretaria no estuviese en su habitual puesto de trabajo y hubiese dejado aquel escritorio vacío. Podía ser porque su horario laboral había terminado. Era muy posible. Eran las 12:19, un minuto antes de los 20 que aseguraba el mensaje, además de que aquella noche había sido el concierto de GDragon junto a varios miembros de la YG Family, también había sido un concierto especial ya que Jiyong mostraría una nueva canción... Aquella canción en la que había puesto los sentimientos por ella... Definitivamente había sido una noche muy emotiva: la noticia del rumor de su relación con el cantante, la canción de GDragon que la había conmovido y la propuesta... la propuesta de matrimonio que Jiyong le había hecho. Aquella propuesta a la que habría dicho que sí encantada, pero antes que nada pensó en todo lo que tenía que cumplir. Aquella propuesta a la que había dado un 'lo siento' por respuesta, porque era incapaz de darle un 'no' a quien amaba tanto.
Se acercó hasta la puerta, que estaba entreabierta. Asomó su vista y observó al presidente, al manager y a Jiyong de espaldas mirando a una mujer... mirando a Mi Young. Era ella, ella era quién había mandado aquel mensaje nada más que Sun Hee había salido corriendo lejos del concierto, a las 12:00, a media noche.
La chica dirigió la mirada hacia la puerta y sonrió orgullosa, malévola y fríamente, sonrió de tal manera que un escalofrío recorrió el cuerpo de Sun Hee.
Carraspeó la garganta. -Hay que ver cuán querida soy, os cito y en veinte minutos estais esperándome impacientes -Sun Hee escuchó una mueca y un suspiro, pero no pudo averiguar quien lo hizo.
-Por favor, ve al grano... No tenemos toda la noche -pidió Yang Hyun Suk muy impaciente pero mostrándose tranquilo, aquella mujer le sacaba de quicio.
La chica dirigió una mirada hacia todos los presentes, incluida la persona que observaba furtivamente todo. -Si le contáis a esa chica la verdad, retiraré ese rumor de la relación con ella... -dirigió su atención al cantante. -Aunque no sé si lo lograré, no después de que tú le pediste matrimonio y ella...
-Cierra la boca, no he venido aquí a escuchar estupideces -interrumpió Jiyong hablando entre dientes y cerrando los puños. Sus hombros se tensaron.
La chica hizo un gesto fingiendo estar ofendida ante las palabras del ídolo.
-Mi Young, ¿a qué te refieres con decirle la verdad? -preguntó Taehee, intentando averiguar exactamente lo que pretendía.
La chica puso los ojos en blanco. -No te hagas el loco conmigo que lo sé todo -dijo sonriendo, con maldad. Antes de que la interrumpiesen, continuó. -¿No teniáis un plan para terminar con ese incordio de mujer? ¿No es cierto que pretendiáis que Jiyong conquistase a Sunhee para que dejase de odiarle? ¿No es cierto que jugasteis con los sentimientos de una persona para el beneficio propio?
Sunhee permaneció en silencio, sin estar segura de que fuera cierto lo que aquella chica decía. No podía creer en ella por mucho que lo intentase.
-Sí, es cierto -pronunció Jiyong serio e inexpresivo. -Ahora haz que esos rumores desaparezcan para que pueda seguir con su vida.
-¿Qué? -susurró Sunhee con el rostro lleno de lágrimas. Aquella afirmación fue como una jarra de agua helada. -¿Ji... -continuaba sin entender. ¿Entonces él no estaba enamorado de ella?¿Todo había sido un engaño?¿Todo había sido mentira?¿Cada ánimo, cada abrazo, cada beso había sido falso?¿Cada movimiento y cada palabra había sido planeada?
El aludido pudo oir su voz, levantó la cabeza y vio a Mi Young con una sonrisa victoriosa mirando hacia la puerta. Se giró asustado y la encontró allí, mirándole con odio, con rencor, con decepción. -Sun Hee... yo... puedo explicártelo todo si...
Ella echó a correr, no quería oír nada más, mucho menos alguna absurda excusa.
Corrió lo más rápido que pudo, sabiendo que Jiyong la perseguía. Él era muy rápido, y tenía ventaja ya que la vista de ella era borrosa debido a la gran cantidad de lágrimas que brotaban de sus ojos. Consiguió entrar al ascensor y cerrar las puertas justo antes de que Jiyong pudiese alcanzarla. No lo pensó dos veces y corrió por las escaleras para intentar llegar antes que el ascensor.
Al llegar al sótano, ella tomó la puerta de su auto para montarse, Jiyong empujó la puerta, la cerró de nuevo y agarró su brazo evitando que ella se montase.
-Vete -ordenó sin dirigirle la mirada. -¡Suéltame! -gritó con la voz rota, intentando soltarse de su agarre.
Él notaba cómo su interior se encogía al ver las lágrimas de ella caer en el suelo. -Lo siento... -dijo antes de forzar un abrazo.
Ella le empujó intentando separarse pero él continuaba agarrándola con fuerza. Cuando logró soltar su brazo derecho, golpeó con fuerza el rostro de Jiyong.
Ambos permanecieron inmóviles, ella había golpeado a la persona que la había protegido en tantas ocasiones, y él había sido golpeado por la persona a la que había protegido con toda su alma.
Ella se soltó y se montó en el auto, para marcharse a casa mientras lloraba. Sin poder evitarlo, todos los momentos junto a él pasaban por su mente, recordándole, con mucho dolor, que había sido feliz con una persona que la mentía en cada palabra.
Prefería pensar que ella había jugado con el corazón de una persona a la que amaba, que ella había sido la peor persona del mundo, a saber que él había mentido en cada palabra y que había actuado para conseguir su corazón simplemente por dinero y fama. Se sentía tan sucia... tan ignorante... tan estúpida, imbécil, tonta, idiota... tan vacía...
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Mr. Ego
FanfictionGDragon, Kwon Ji Yong, es amado y adorado por cualquier chica que le conozca, o simplemente le escuche. Disfruta saliendo con chicas por una noche, o al menos esos son los rumores que conoce Sun Hee. Lee Sun Hee es una periodista trabajadora y comp...
