Capítulo 12-Hangover

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-¡Ya, despierta de una vez!-continuó gritando mientras la zarandeaba.

Lentamente la chica abrió los ojos, adaptándose a la luz del lugar.-Ya... Deja de gritar- pidió agarrando su cabeza.

Realmente le dolía, había pasado toda la noche en el salón bebiendo hasta quedarse dormida en el sofá y la resaca llegaba ahora.

Jiyong estaba frente a ella, aparentemente enfadado-.¿Cuánto se supone qué bebiste?-preguntó regañándola.

Ella se incorporó muy despacio.-No lo sé...-respondió confusa.

Él suspiró, la ayudó a levantarse y la llevó hasta el baño. Ayudó a que se lavara la cara y desayunaron juntos, en silencio, mirando el televisor y procurando hacer el mínimo ruido posible por la resaca de Sun Hee. Ella apenas comió algo, Jiyong se sentía preocupado, en cada detalle, pero esta vez no dijo nada.

Ella se levantó y se cambió a su vestido.-Sun Hee, ya te dije que esta es tu segunda casa -dijo al verla con la misma ropa del día anterior.-Toma una ducha y te presto algo de mi ropa- cuando ella fue a negarse él le lanzó un par de toallas.-El baño está allá- señaló hacia el final del pasillo.

Ella tomó la ducha cómo Jiyong le había ordenado. Cuando terminó se sintió mucho mejor, se envolvió en la toalla y dejó su cabello mojado resbalando por sus hombros, luego salió a coger la ropa que Jiyong le prestaría. Él estaba metido en el armario-vestidor, escogiendo la ropa. Al salir la encontró allí, de pie, con su cabello resbalando por sus hombros, cayendo por su espalda y por su pecho. La toalla que tenía atada alrededor de su cuerpo tapaba más de lo que el vestido para dormir podía cubrir, lo que dejaba a la imaginación desatada. Ella se ruborizó al sentirse observada. Jiyong comenzó a acercarse, era el momento perfecto. Ambos estaban solos, de seguro nada interrumpiría ese beso.

Colocó suavemente una mano en su cuello, al tiempo que retiraba el cabello húmedo de su rostro, y una en su cintura, y la arrastró con suavidad hacia él. Ella acomodó sus brazos alrededor de su cuello. Se sentía decepcionada por que él había rechazado la oportunidad la noche anterior, pero no podía evitar sentirse tentada a intentarlo de nuevo.

Ambos se acercaron con lentitud, ¿por qué siempre tenían que hacerlo despacio? Querían ser cuidadosos con sus sentimientos, no querían volverse dependientes de los labios del otro.

Ella deseaba besar sus labios, cómo nunca lo había hecho con nadie. Él deseaba besar sus labios, cómo nunca lo haría con nadie. A unos pocos milímetros estaban sus labios, podían sentir la respiración el uno del otro. El cabello húmedo de ella acariciaba y mojaba el rostro de él. Una mezcla de sensaciones apareció en su estómago. La respiración de Jiyong era suaves, cálido. Era una sensación que no podía describir. Sus manos recorrieron la espalda desnuda de la chica, para pegarla más a su cuerpo.

-¡Oppa!-se retiraron un poco y, aún sin soltarse el uno del otro, permanecieron en silencio, mirándose a los ojos.-¡Oppa, ¿estás en casa?!-preguntó la chica de nuevo.

Sun Hee se apartó de él soltándose, tomó la ropa y se metió en el vestidor para vestirse. ¿Todo eso era una señal? ¿Sería el destino que intentaba impedir algo? Se puso la ropa que Jiyong le había prestado, se veía extraña ya que nunca se había puesto ropa así, pero muy linda. Era una camiseta blanca con la bandera del Reino Unido al frente, y unos pantalones de cuero negros que estaban rotos en las rodillas. Salió al pasillo y la curiosidad le pudo a la buena educación. Permaneció en el pasillo, escuchando la conversación del cantante con aquella chica que había entrado en su casa conociendo la clave.

Se encontraban sentados en el sofá, ella acomodada sobre él.-Oppa... Yo lo siento mucho, pero esperé toda la noche por ti y ni siquiera recibí una llamada- la chica estaba pegada al cantante todo lo que podía y más. ¿Qué era eso que experimentaba? ¿Celos? Se giró hacia la habitación para evitar que la viesen y se frotó las sienes.

Jiyong se levantó de su asiento y se puso en pie apartándola con una mueca.-Ya, sólo vete- ordenó sin ninguna expresión en su rostro.

Ella se levantó y se colocó a su altura.-¿Cómo crees que me siento si no apareces en toda la noche cómo habíamos quedado? ¿Cómo crees que me siento si vengo aquí y encuentro la ropa de alguna...-bajó el volumen de su voz hasta hacerla inaudible. Levantó su mano estrujando el vestido morado de Sun Hee a la altura de su mirada.-¿Cómo debería sentirme?

La chica se lanzó contra su torso y le abrazó fuertemente. Al retirar a la chica pudo ver a Sun Hee, que volvió a asomarse en ese mismo instante, estaba en el pasillo limpiándose el rostro de un par de lágrimas que habían escapado de sus ojos sin permiso, se sentía tan estúpida por creer que en verdad él sentía algo por ella.

Inmediatamente apartó a la chica de su cuerpo y corrió tras Sun Hee, que había salido corriendo de allí. Bajó las escaleras lo más rápido que pudo, pero no fue suficiente. En la calle ella no estaba, simplemente había desaparecido.

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Corrió y corrió hasta el edificio de la YG Entertainment, el lugar más cercano en el que podía resguardarse de la lluvia. Cuando llegó lo primero que hizo fue entrar en su oficina y tumbarse para recuperar el pulso y la respiración normal. Luego de eso tomó un poco de agua para aclarar su garganta. Estaba harta de esa situación, siempre había alguna chica junto a él. Aún así era incapaz de detener los sentimientos que sentía hacia él, seguía deseando sus labios, sus caricias... Y sus besos ahora más que nunca. No podía detener aquello que su corazón sentía, igual que no podía detener que él fuese un mujeriego y un jugador.

¿Por qué creía que él sentía algo por ella? ¿Por qué continuaba creyendo que él sentía algo por ella cuando siempre estaba rodeado de mujeres?

Intentaba olvidar por unos momentos lo ocurrido, así que se puso a trabajar. Se sentó frente al ordenador y comenzó con su trabajo. Estaba tan centrada en sus pensamientos que había olvidado el dolor de la resaca. La puerta de la oficina se abrió con un fuerte golpe. Cuando giró su silla para ver qué ocurría, él se abalanzó sobre ella y tomó sus labios. Ella intentó librarse de él, pero este la apretó fuerte contra su pecho y la sujetó con fuerza para evitar que ella se retirase.

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Corrió hasta la YG Entertainment, era lo único que se le ocurría. Quería disculparse con ella, porque realmente sentía algo. Que su corazón se acelerase sólo con pensar en ella, que sintiese esas tremendas ganas de besarla cuando veía sus labios y que su mente se perdiese a cada contacto no era algo que podía ignorar y engañarse a sí mismo diciendo que no era nada.

Ni siquiera tomó el ascensor, estaba desesperado por abrazarla y consolarla por que era tan imbécil. Llegó hasta su oficina, con la puerta entreabierta, se apoyó sobre sus rodillas jadeando para llenar sus pulmones de aire y entró con un inevitable portazo.

Agarró el cuello de su camisa y lo apartó con brusquedad de ella. Lo levantó hasta la altura de su rostro y le dio un fuerte puñetazo para lanzarlo al suelo mientras se limpiaba la sangre de su labio inferior.

Alguien había llegado antes que él y la forzaba en un beso del que ella intentaba librarse. Shinwa estaba allí agarrándola con fuerza y obligándola a un beso que ella no quería.

Shinwa se puso en pie al tiempo que Jiyong levantaba a Sun Hee de su asiento y la colocaba tras él, extendiendo los brazos para protegerla.-No se te ocurra volver a tocarla- amenazó furioso el cantante antes de que diera un sólo paso.

El otro rió y extendió su mano hacia delante.-Vámonos, Sun Hee- ordenó a la chica ignorando lo que el ídolo había dicho. No pretendía pelear, ya sabía que aquel chico era más fuerte que él y saldría perdiendo. Al ver que la chica permanecía inmóvil, continuó.-Tenemos una boda que preparar- le recordó con una mirada amenazadora y en un tono de chantaje.

Sun Hee recordó la gran sensación que había atravesado su cuerpo en unos minutos... Pero el recuerdo de Jiyong abrazando a otra le arrebató ese feliz recuerdo, convirtiéndolo en uno horrible.

La chica avanzó retirando un brazo de Jiyong a un lado, para pasar y tomar la mano de Shinwa, quien sonrió victorioso, mientras ella miraba hacia el suelo, y se marchó junto a ella. Jiyong permaneció inmóvil, se dejó caer en el suelo sintiéndose un inútil y un estúpido.


Mr. EgoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora