El auto se detuvo y ella se bajó rápidamente, él corrió detrás de ella y agarró su brazo para detenerla. Ella no se giró e intentó aguantar las lágrimas que amenzaban con derramarse en cualquier momento.
-Ya... ¿Vas a explicarme que ocurre?-sonó a súplica, era una súplica.
Ella se soltó de su brazo y continuó su camino hasta la casa de su madre. Llamó un par de veces y en unos segundos la puerta se abrió.
-¡Oh, Dios mío!-la abrazó fuertemente.-¡Me tenías muy preocupado!-confesó pegándola a su pecho. Le dio un beso en la frente y la soltó.
Ella permaneció inmóvil, en sus ojos pudo ver la desesperación, ¿realmente lo había pasado mal? Había estado dos semanas sin dar señales de vida y... ¿él estaba preocupado de verdad?
-Shi-Shinwa, yo...-susurró incrédula, sin saber qué decir.
-¡Apártate de ella!-ordenó Jiyong mientras se acercaba furioso.
La retiró detrás de él y permanecieron los dos mirándose fija y amenazadoramente. Shinwa hizo una mueca y se dispuso a hablar pero fue interrumpido.
-¡Omo, omo!-exclamó la mujer sujetándose al brazo del chico mientras observaba a Jiyong.-G-G... ¡GDragon!-gritó emocionada.-¡Pase a tomar algo!-le invitó, o más bien le ordenó, tomó su brazo y lo arrastró dentro de la casa.
Shinwa la observó con detenimiento, luego la tomó por la cintura y la arrastró dentro. Jiyong estaba sentado en un sillón, se le notaba tenso. Sunhee se sentó frente a él, ambos separados por una pequeña mesa. Shinwa fue en busca de la madre de ella. Jiyong la observó por unos momentos.
-Sunny...-ella levantó la vista del suelo hasta encontrarse con su mirada.-No sé qué es lo que he hecho mal... pero si no me lo explicas no voy a poder hacer nada para arreglarlo-le explicó intentando convencerla de que contase lo que le ocurría.
Ella recordó las fotos, la risa de la mujer y las veces que la había visto junto al chico por el que su corazón se derretía. Antes de que ella respondiese nada, Shinwa y la madre de ella aparecieron en la sala con bandejas repletas de aperitivos y bebidas.
La made de Sun Hee se sentó al lado del cantante y le miraba incrédula, como si fuese un sueño. Shinwa se sentó junto a Sunhee y tomó su mano para acariarla con suavidad. Jiyong se mordió el labio para intentar no decir nada delante de aquella mujer.
Sunhee hizo una mueca al sentir la incomodidad del cantante.-Mamá, le estás asustando-replicó.
La mujer le sonrió tímidamente.-¿Qué haces aquí?-preguntó curiosa e intentando permanecer tranquila.
Jiyong carraspeó la garganta.-Yo... Su hija...-pensó rápido para no meter la pata.-Ella trabaja en mi empresa... Y al verla en ese estado...-dijo refiriéndose a la escayola que acababan de quitarle.-Decidí acompañarla-respondió nervioso, no podía hacer nada mientras miraba a Shinwa acariciar a la chica que amaba. El cantante se levantó.-Yo... Debo irme-se disculpó, haciendo una reverencia ante los presentes.
La mujer se levantó rápidamente y le acompañó hasta la salida.-Puede volver cuando quiera-le comentó con esa esperanza. Él asintió y con mucha educación sonrió a la mujer antes de marcharse junto a Tzao que esperaba en el auto.
-¿Cómo fue todo?-preguntó sin retirar los ojos de la carretera.
Jiyong sacudió su cabeza.-Peor no podía haber ido...-respondió con pesadez.
Tzao hizo una mueca.-No te preocupes, vas a lograrlo-le animó, aunque más bien intentaba convencerse a sí mismo.
Jiyong apoyó la cabeza contra el asiento y miró hacia arriba, el auto era descapotable y no tenía techo, para contemplar las estrellas que ya se dejaban ver.
Suspiró.-Ya no estoy tan seguro de lograrlo...-se mordió el labio inferior.-Cada vez que me siento convencido de tener éxito, aparece ese...-hizo su voz inaudible para evitar decir feas palabras.
Tzao sacudió la cabeza.-Tienes que luchar hasta el final, si no...
-Su madre no debería haberme visto, ¿cierto?-le interrumpió para no oír las consecuencias. Recordó aquellas veces en el hospital en las que tuvo que esconderse.
Tzao detuvo lentamente el vehículo al llegar a su destino.-No importa, tal vez eso juegue a nuestro favor-respondió intentando convencerse a sí mismo, de nuevo.
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Se mordió el labio inferior reabriendo la herida y haciendo que volviese a sangrar.-No te atrevas a repetir eso-ordenó llenando sus ojos de lágrimas.
Ella sonrió con maldad.-Es la verdad, tú eres la culpable, por ti él está muerto. Se lo debes.
Las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas. Salió de allí corriendo y se alejó de ella. Lo había dicho, la había llamado asesina, después de todo tal vez era cierto. Ella había querido marcharse lejos de él ese día, si se hubiese quedado como le había pedido, él estaría ahora... Sacudió la cabeza para librarse de esos pensamientos.
Continuó caminando toda la noche, no le importaba nada, ya no. ¿Qué era lo que le quedaba? Su prometido era un salvaje, el hombre al que amaba era un mujeriego, su madre manchaba sus manos de sangre... ¿Qué era lo que le quedaba?
Tzao.
Eso era lo que le quedaba.
Le quedaba un fiel y gran amigo, apoyándola incondicionalmente.
Continuó caminando por aquel lugar abandonado, aquel lugar en el que sólo podían verse árboles y arbustos alrededor, aquella larga carretera para llegar a su casa de campo. Sabía que ese día él estaría en la casa de campo así que caminó toda la noche hasta allí. Cuando el sol mostró los primeros rayos de sol pudo ver la casa de campo de su amigo, lo único que le quedaba.
Llamó a la puerta y, extrañamente, abrió enseguida. Continuaba con la misma ropa del día anterior y parecía llevar despierto toda la noche.
-¡Oh, Dios mío!-la abrazó con fuerza y la adentró en su casa. Observó su labio ensangrentado y su rostro lleno de lágrimas.-Sunhee, ¿él...-fue lo primero que le vino a la cabeza.
Ella sacudió la cabeza y le abrazó necesitada de apoyo.-Ella... Ella dijo que yo soy la única...-las lágrimas brotaron de nuevo.-Que soy la asesina de mi padre.
Tzao apretó aún más el abrazo.-Tú sabes que no, no eres una asesina. Eso nadie lo sabía, no sabías lo que ocurriría esa noche...-los ojos de él se llenaron de lágrimas, también.
Ella sacudió la cabeza.-Pero es cierto, pidió que me quedara junto a él-Tzao sacudió la cabeza negando lo que ella decía mientras se resistía a que las lágrimas cayesen.-Lo peor es que me he pasado la vida culpando a Jiyong, todo para no culparme a mí misma. Soy de lo peor-se dejó caer al suelo y lloró abrazándose a sí misma.
Tzao se quedó paralizado, no sabía qué hacer. Pero había otra persona en la casa, que la abrazó, la cogió y la colocó sobre él. La acunó suavemente mientras lloraba, hasta quedarse dormida. Mientras la acunaba susurraba para sí mismo, casi inaudible. Sunny, no importa lo que haya pasado en el pasado, no llores, estoy aquí, contigo. No importa nada, sólo ámame como yo te amo.
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Mr. Ego
FanfictionGDragon, Kwon Ji Yong, es amado y adorado por cualquier chica que le conozca, o simplemente le escuche. Disfruta saliendo con chicas por una noche, o al menos esos son los rumores que conoce Sun Hee. Lee Sun Hee es una periodista trabajadora y comp...
