Capítulo 16

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El sol entró por la ventana dando a su cara, así que regañadientes se levantó. Miró su aspecto en la cómoda que residía en la habitación y en el espejo reflejaba a una chica con semblaje seguro, pero ella sabía que por dentro estaba destruida. Miró la estúpida camisa que le pertenecía al gilipollas de Jack estar en su cuerpo hasta terminar un poco más abajo de su trasero y se maldijo por eso, ya que no tenía más ropa y tuvo que dormir con una prenda de ese imbécil, aunque no iba a negar que con ese olor que emprendía la camisa pudo dormir como un bebé.

Se acercó a la ventana y está vez con la luz de la mañana pudo comparar el jardín. Era hermoso, había una fuente que lo hacía verse elegante y encantador además que estaba rodeado de todo tipos de flores. Ella no era conocedora de dichas flores, pero se notaba el trabajo diario que debían tener para estar en ese estado, así que esa cabaña debía ser visitada a diario para tener un hermoso jardín sin abandono. Tensó la mandíbula pensado que talvez Jack había traído más chicas a ese lugar tan hermoso y solo con ese pensamiento la rabia creció en ella.

Enojada se retiró de la ventana y se encaminó hacia el baño para así relajar sus músculos bajo la fría agua que salía de la ducha. Después de veinte minutos bajo el agua decidió que ya era hora de salir.

Buscó en el armario algo que ponerse y como ayer solo encontró ropa de hombre, así que agarró una camisa y un boxer de hombre. Lo que no entendía era por qué la ropa de Jack estaba en esa habitación si él dormía en otra.

Bajó las escaleras y un olor delicioso llegó a sus fosas nasales. Se acercó a la cocina y Jack estaba de espaldas con tan solo un pantalón de chándal, así que ella pudo disfrutar la vista de esa enorme espalda musculosa y grande que debía tener muchas horas de ejercicios marcada en ella.
- disfrutando la vista- dijo con arrogancia esa voz detestable y ella rodó los ojos para aparentar que estaba irritada aunque en realidad si estaba embobada mirando al rubio y sus grandes atributos. Éste con una sonrisa sacarrona se dió la vuelta mostrando esos abdominales bien marcados y esa V que daba mucho que imaginar, ella tragó saliva y con el cabello trató de esconder sus mejillas calientes. Él colocó un plato con tocino y panqueques frente a ella y eso se miraba delicioso.
- no sabía que cocinabas- dijo ella mientras el servía zumo de naranja para los dos.
- hay muchas cosas de mí que tu no sabes- dijo él, pero luego su mirada viajó por todo el cuerpo de la pelinegra. - te vez sexy con mi ropa- dijo de forma pícara y ella se sonrojó.
- ¿No tiene veneno?- preguntó ella cambiando de tema y él sonrió con arrogancia al ver la incomodidad de la pelinegra.
- no, si quisiera matarte ya lo hubiera hecho- contestó el rubio y ella probó el primer panqueque y un sabor a fresa corrió por su gusto y un jadeó se escapó de su boca provocando que Jack sonriera con autosuficiencia.
-¿ Te gustó?- preguntó alzando una ceja el rubio y ella aún estaba saboreando esa dulzura.
- no lo negaré, tienes habilidad para la cocina- dijo ella limpiando el rastro de  salsa de fresa que quedó en la comisidura de sus labios.
- créeme que puedo hacer muchas cosas en la cocina- susurró él en el oído de la pelinegra de manera pervertida y ella se sobresaltó al sentir los labios del rubio en el hueco de su cuello.
-Jack- jadeó ella tratando de parar esa locura y sintió una pequeña mordida en su cuello haciendo que su cuerpo se erizara de placer.
-mi pequeña traviesa eso es sólo una probadita de lo que pudiera pasar en ésta cocina, en ésta mesa y con tu bello cuerpo si no fueras tan terca- dijo él mordiendole el lóbulo de la oreja y después se separó encaminandose a la salida de la cocina y la paz regreso a la pelinegra que ya tenía su cuerpo encendido y su cara roja. Se encaminó hacia su habitación y cerrando el pestillo trás ella entrar se sintió en su zona de confort ya que no debía bajar la guardia con ese imbécil que con un solo roce ya la tenía comiendo de su mano y eso no le estaba gustando.

Se miró en el espejo y pudo notar algo rojo en su cuello y la rabia volvió a subir por sus venas al ver el maldito chupetón fruto del imbécil llamado Jack Miller.

Ay Sabana ese hombre con un solo roce y ya te estremece.

Les quiere Yarlin 💜

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