Jungkook y Taehyung se lanzaban miradas cómplices mientras compartían el almuerzo. A pesar del bullicio en la cafetería —las risas, los pasos apresurados, las voces alzadas— ellos parecían estar atrapados en una burbuja solo suya, como si el mundo fuera incapaz de alcanzarlos allí donde estaban.
—Y después de eso, le dije que el rojo le quedaba fatal —contó Jungkook, llevándose un puñado de papas fritas a la boca.
Taehyung soltó una risa suave, de esas que nacen del pecho y se contagian.
—Me moriría de la vergüenza si alguien me dijera eso —respondió, carcajeándose junto a él.
Jungkook adoraba esos momentos con Taehyung. No solo porque el mayor era un gran oyente, sino porque compartían una forma de ver la vida tan parecida que conversar con él se sentía como hablar con una versión más luminosa de sí mismo.
—Recuerdo que una vez mi mamá quiso darme una charla sobre sexualidad —empezó Tae con una sonrisa traviesa—. Pero apenas le hice una pregunta, se puso roja como un tomate y salió corriendo de la habitación.
Jungkook soltó una carcajada genuina.
—Tu mamá suena genial, Tae.
—Lo es —respondió el mayor, orgulloso—. ¿Y la tuya, Kook?
El menor bajó un poco la mirada, pero mantuvo la sonrisa.
—Mis papás tienen dinero. Mucho, en realidad. Pero viven ocupados. Casi nunca están, aunque intentan hacer tiempo cuando pueden. No es que no me quieran... solo que a veces siento que el trabajo va primero.
Mientras hablaba, Jungkook estiró una mano para apartar un rizo rebelde de la frente de Taehyung. Fue un gesto tierno, casi inconsciente, pero lleno de cariño.
Taehyung le tomó la mano y acarició suavemente el dorso con la yema de los dedos.
—Yo te daré toda la atención que necesites, si tú quieres —susurró con ternura.
Jungkook bajó la mirada, levemente sonrojado.
—Eres un ángel... Dios, soy malísimo para decir esto. —Alzó los ojos para mirarlo—. Pero... ¿te gustaría salir conmigo?
Taehyung alzó las cejas, fingiendo sorpresa.
—¿Jeon Jungkook pidiéndome una cita? ¡Wow! Jamás lo habría imaginado —respondió, con una risita y un leve rubor en las mejillas.
—¡Cállate! ¡Esa no es una respuesta! —se quejó Jungkook mientras le lanzaba una bolita de pollo.
—¡Claro que sí quiero! —exclamó Taehyung, mostrándole su clásica sonrisa cuadrada.
—¿Te gustaría ir al cine? Hay una película que muero por ver —mintió descaradamente.
—¿Ah, sí? ¿Cuál es? —preguntó Tae, llevándose otra papa frita a la boca.
—Eh... no me acuerdo del nombre —admitió, nervioso.
—Me agrada tu plan de todos modos, Kookie —respondió con dulzura. Pero luego frunció el ceño, como si recordara algo—. Agh... creo que ya tenía planes con alguien más. Un chico mucho más guapo que tú.
Jungkook puso los ojos en blanco y empezó a jugar con los anillos de su mano.
—Vamos, Tae. ¿En serio vas a hacerte el difícil ahora? —dijo mientras se inclinaba un poco, lo suficiente para que sus rostros quedaran peligrosamente cerca—. Espera... ¿es en serio que es más guapo que yo?
Taehyung alzó una ceja, encantado por el juego.
—Uhm... no lo sé. Tal vez sí.
Jungkook sonrió con confianza y le dio un beso rápido, casto, como un roce de promesa.
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Play with me
FanfictionTodo comenzó como un simple juego. Jungkook acepta el reto de conquistar al dulce e inocente Taehyung para después romperle el corazón. Parece una misión sencilla... hasta que el chico de sonrisa encantadora y personalidad única comienza a derribar...
