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✦ Es difícil seguir cuando el corazón quiere recordar y se olvida de latir.

Taehyung se sentía roto. No había fuerza en su cuerpo ni paz en su mente. La tenue luz del día apenas se filtraba por la ventana, pero él no se movía. Cada pequeño gesto dolía; incluso respirar era una tortura para su corazón quebrado.

—Tú sacas lo mejor de mí... —la voz de Jungkook resonaba una y otra vez en su cabeza, como una herida que no cerraba.

Y aún así, lo extrañaba. Extrañaba tanto esa calidez, esos abrazos que lo hacían sentir a salvo. ¿Cómo era posible que todavía deseara sentirlo, después de saber que todo fue un maldito juego?

La alarma del celular comenzó a sonar. Hora de ir al instituto. Pero no podía moverse. Solo lloraba en silencio.

En ese momento, alguien llamó a su puerta.

—¿Tae? ¿Estás bien? Ayer llegaste llorando y no me dijiste ni una sola palabra... —preguntó su madre desde el otro lado, con tono preocupado.

El chico se escondió aún más bajo sus sábanas, como si el mundo desapareciera ahí.

—E-estoy bien... no te preocupes —susurró entre sollozos apenas audibles.

Su madre entró sin esperar permiso y el alma se le hizo pedazos al ver a su hijo acurrucado, llorando, con su carita roja y su cuerpo tembloroso.

—Oh, mi amor... —murmuró mientras lo abrazaba con fuerza—. ¿Qué ha pasado?

Taehyung se aferró a ella con desesperación, como un niño herido.

—Terminé con Jungkook —logró decir entre temblores.

—¿Qué? ¿Por qué, Taehyungie? —preguntó sorprendida, acariciándole el cabello mojado por el sudor y las lágrimas.

—No quiero que sepas la clase de persona que es —respondió con una risa rota, como si él mismo no supiera si estaba enojado, herido o simplemente perdido.

Ella lo besó en la frente, cuidándolo como lo había hecho toda su vida.

—¿Debo golpearlo? Porque te recuerdo que en mi juventud aprendí karate.

Ambos soltaron una risa débil. Él negó con la cabeza.

—Estaré bien, mamá. Siempre salgo de estas... tú lo sabes.

—No, bebé. No finjas. No te hagas el fuerte conmigo. Está bien estar destrozado —susurró con cariño—. Llorar por alguien que amas no te hace débil. Te hace humano.

—Lo odio por hacerme amarlo tanto —confesó entre lágrimas, y ella lo abrazó con más fuerza.

—Si no te valoró como merecías, entonces nunca fue el indicado —dijo con firmeza—. No te lastimes amando a alguien que no supo amarte de vuelta.

—Él... él dijo que me amaba. Que se enamoró de mí de verdad, pero que tuvo miedo de decirlo.

Su madre acarició su mejilla y sonrió con ternura.

—Entonces tal vez se siente tan roto como tú. No te pido que regreses con él... solo que lo escuches. Mereces una disculpa sincera y una explicación clara. No para volver, sino para sanar.

Taehyung asintió, con un nudo en la garganta.

—Tienes razón... pero no pienso volver con él hasta que me demuestre que cambió. No quiero seguir amando a alguien que me rompió.

—Y haces bien, hijo. Hazlo por ti. Ahora ve, arréglate. Camina con la frente en alto, como el chico fuerte que siempre he admirado.

—Gracias, mamá. Te amo.

Play with meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora