Ninguna relación es una pérdida de tiempo, porque si no te dio lo que buscabas, te enseñó lo que necesitabas.
Cuando llegaron al campus, se sorprendieron al ver un coche negro, más lujoso incluso que el de Jungkook, estacionado justo frente a la entrada principal. Estaba rodeado por un grupo de chicas que gritaban eufóricas, grabando con sus teléfonos y lanzando piropos.
—¿Quién será? —preguntó Jungkook frunciendo el ceño.
—Eh... no lo sé. No logro ver bien desde aquí —murmuró Taehyung, aunque su voz tembló al reconocer la figura que emergía del auto.
Entonces lo vio. Minho.
Aquel nombre, esa presencia... su cuerpo se tensó por completo cuando el chico se acercó como si aún tuviera derecho a irrumpir en su vida.
—Osito, qué bueno verte otra vez —saludó Minho con una sonrisa encantadora, ignorando por completo la presencia de Jungkook.
El pelinegro lo fulminó con la mirada y apretó la mano de Taehyung con fuerza.
—¿Osito? —preguntó molesto.
Minho lo abrazó como si el tiempo no hubiera pasado. Taehyung se quedó tieso, sin corresponderle.
—Solía llamarle así cuando éramos pareja —comentó Minho con autosuficiencia.
—Entiendo —dijo Jungkook con la mandíbula apretada—. Pero no recuerdo haberte preguntado.
—Lo sé —rió el mayor—. Pero me pareció que osito se sonrojó cuando lo llamé así.
—Osito mis huevos, idiota —espetó Jungkook.
Ambos se quedaron en silencio por un segundo.
—Vaya... no puedo creer que me hayas cambiado por alguien con tan poca clase, osito —continuó Minho, provocador.
Jungkook sintió que la sangre le hervía. Dio un paso adelante y lo tomó de la camisa.
—Te voy a enseñar a respetar las relaciones ajenas, imbécil.
—¡Jungkook! —gritó Taehyung alarmado, tirando de su camiseta, pero ya era tarde. El puño del menor impactó contra el rostro de Minho.
Minho se tambaleó, pero no cayó. Se limpió la sangre del labio con desdén.
—Qué divertido... necesitas golpear para sentirte suficiente, perro callejero.
Tae dio un paso al frente, molesto.
—¡Ya cállate, Choi! ¡Déjame vivir mi vida con la persona que realmente amo!
Minho empujó a Jungkook y lo miró con arrogancia.
—Esto será divertido, osito —murmuró antes de dar media vuelta y alejarse del lugar.
Taehyung corrió hacia Jungkook al ver un pequeño rasguño en su mejilla.
—¿Estás bien, cielo?
—Estoy bien —respondió el menor con frialdad, sin apartar la vista del camino por donde Minho se fue—. Tenemos que ir a clase.
Ambos caminaron en silencio. No se dijeron nada hasta que llegaron al salón del menor.
—¿Estás enojado, Kookie? —preguntó Tae, con voz suave.
Jungkook negó mientras chasqueaba la lengua.
—No es eso, bebé —se acercó a él y besó sus labios—. Solo estoy jodidamente feliz de saber que tu ex estará en tu salón.
—Deja tus celos tóxicos, Jeon —respondió rodeando su cuello con sus brazos—. No hagas drama. Ve a clase, no quiero que te regañen otra vez.
Jungkook hizo un puchero, pero asintió.
—Nos vemos después. Te voy a esperar para almorzar juntos, ¿vale?
—Claro que sí —respondió Taehyung, y ambos se despidieron con una sonrisa forzada.
[ 🖤 ]
Taehyung caminaba hacia su clase cuando escuchó el zumbido de un teléfono desde su mochila. Lo revisó y rodó los ojos al ver el nombre en pantalla.
—Tonto... —murmuró—. Te olvidaste tu celular otra vez.
Dio media vuelta para llevárselo. El salón estaba casi vacío. Algunos alumnos habían salido a las canchas, y solo estaban Jungkook y Yoongi, charlando.
Taehyung se acercó sigilosamente. Iba a dejar el teléfono en el escritorio cuando escuchó algo que lo detuvo por completo.
—¿Cómo va el plan, Jungkook-ah? —preguntó Yoongi, quitándose los audífonos.
Jungkook bajó la cabeza.
—Ya no quiero seguir con eso, hyung.
—¿De qué mierda hablas?
—Del juego con Taehyung —murmuró. Su voz temblaba.
El corazón de Taehyung se detuvo.
—No puedo seguir mintiéndole. Me enamoré de él. Lo amé más de lo que pensé que podría amar a alguien. Y lo peor es que todo empezó como un reto de mierda. ¿Sabes lo asqueroso que me siento? —su voz se quebró—. Me usé de su dulzura, le prometí cosas sin sentirlas al principio. Pero luego... no podía dejar de pensar en él. Me volví adicto a sus besos, a sus risas, a sus abrazos. Le pedí que fuera mi novio porque realmente quería estar con él.
Yoongi lo miró con frialdad.
—¿Y por qué no dijiste nada antes?
—Porque tenía miedo de perderlos a ustedes. Pero ahora me da igual. Me enamoré de Taehyung y eso no me hace débil. Me hace humano.
Taehyung se llevó una mano a la boca para contener un sollozo.
—Por favor... —siguió Jungkook—. Lo amo. Me duele haber empezado todo así, pero juro que ahora es real.
Yoongi frunció el ceño y se puso de pie.
—¿Sabes qué es lo divertido? Que te encantaba presumir que te lo cogías. ¿Quieres que te recuerde cómo lo dejabas plantado a propósito para ver si lloraba? No vengas a hacerte la víctima ahora, Jungkook. Todo esto es tu culpa. Nadie te obligó a jugar con su corazón.
Jungkook se levantó bruscamente, pero no alcanzó a responder. La puerta se abrió de golpe.
Taehyung estaba ahí. Su rostro descompuesto, su mirada cristalina.
—¿Así que todo fue un jodido juego, Jungkook? —preguntó, con la voz quebrada—. Vete a la mierda.
Tiró el celular sobre el escritorio y salió corriendo.
—¡Taehyung! —gritó Jungkook, corriendo tras él.
Lo alcanzó en el pasillo y le sujetó el brazo.
—¡Escúchame! Por favor... ¡te amo más que a nada!
—¡No me toques! —Taehyung lo apartó con fuerza—. ¿Cómo pudiste jugar conmigo así?
—Me enamoré de verdad. No sabes cuánto me odio por haber empezado así, pero todo cambió.
—¿Y qué importa que haya cambiado? ¿Crees que eso borra el hecho de que jugaste con mi corazón como si fuera basura? —gritó Taehyung con los ojos llenos de lágrimas.
—Sin ti no soy nada. Tú sacas lo mejor de mí —sollozó Jungkook, cayendo de rodillas.
—¡Cállate! No tienes idea de lo que me hiciste. Yo te amaba, maldito... ¡te amaba con todo mi ser!
—Lo siento... por favor no me dejes...
Taehyung negó lentamente, las lágrimas cayendo por su rostro.
—Te odio. Jamás pensé que podría odiarte tanto. Eres una mierda. Un monstruo sin corazón.
Jungkook bajó la cabeza, sus lágrimas cayendo sobre el suelo.
—Púdrete en el infierno —escupió Tae, antes de marcharse.
Y entonces, todo se quebró. Jungkook se dejó caer sobre el suelo, temblando, con el corazón hecho cenizas. Apretó los puños y gritó su dolor en silencio, sintiendo cómo el mundo que había construido se desmoronaba ante sus ojos.
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Play with me
FanfictionTodo comenzó como un simple juego. Jungkook acepta el reto de conquistar al dulce e inocente Taehyung para después romperle el corazón. Parece una misión sencilla... hasta que el chico de sonrisa encantadora y personalidad única comienza a derribar...
