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✦ El amor se construye entre dos seres enteros, no entre dos mitades que se necesitan para sentirse completas.

Taehyung quedó sin aliento, como si el mundo entero se detuviera por un instante y solo su corazón siguiera latiendo con la fuerza de un tambor frenético. Su pecho parecía a punto de estallar, y miles de pensamientos atropellados lo tenían al borde del colapso. Nunca había sentido algo tan profundo ni tan intenso, ni tampoco pudo imaginar que su amor sería correspondido con tanta sinceridad.

—¿Bebé? —la voz de Jungkook, suave pero llena de ansiedad, rompió el silencio, buscando una respuesta que lo calmara.

—¡Jungkookie... sí, quiero ser tu novio! —soltó Tae sin pensarlo, abrazándolo con fervor y dejando que todo ese miedo y emoción se mezclaran en ese abrazo que lo sostenía del alma.

Jungkook tomó el rostro de Taehyung entre sus manos, como si ese gesto pudiera retener toda la magia que se estaba formando en ese momento. Sus labios se encontraron en un beso dulce y romántico, delicado pero lleno de promesas no dichas. Era un beso que hablaba de cariño, de deseo, de una esperanza temblorosa, y de ese anhelo tímido que nace en el primer roce.

Sus lenguas se rozaron apenas, un contacto casi imperceptible que los elevó hacia un universo donde solo ellos existían, un universo donde las estrellas palidecían ante el brillo de sus ojos entrelazados. Ese primer beso oficial como pareja fue un estallido de emociones puras, una explosión de sentimientos inexpertos que los lanzaba a un abismo del que no querían volver.

—Me encantas mucho, ¿sabías? —admitió Jungkook con una sonrisa que iluminaba su rostro, mientras llenaba de besos el contorno del rostro de Taehyung, cada uno más tierno que el anterior—. Creo que jamás me había sentido tan bien con alguien.

—Y tú a mí, Kookie —murmuró Tae, envolviendo con suavidad el cuello del menor entre sus brazos—. Por algo somos novios, ¿no?

—Me encanta escuchar eso de tu preciosa boquita, nene —respondió Jungkook con una sonrisa enorme, como si en ese momento el mundo se redujera a esa pequeña frase.

Taehyung sintió que todo su cuerpo flaqueaba cuando las manos delicadas de Jungkook recorrieron su rostro, deteniéndose para pellizcar suavemente su mejilla derecha, un gesto juguetón pero lleno de cariño.

—Eres único, especial, y tienes todo lo que siempre soñé, Tae. Nunca olvides cuánto me gustas —susurró el menor con voz temblorosa, mientras un nudo se formaba en su garganta.

Porque su corazón anhelaba libertad, pero al mismo tiempo estaba atrapado en una prisión invisible. Sabía que cualquier momento podía perder lo que más amaba: a su mejor amigo, a ese ángel que se había convertido en su todo. Tenía miedo. Miedo de perder a las únicas personas que lo habían acompañado desde siempre, miedo de quedarse solo, miedo de ser juzgado por amar a otro chico, miedo de no ser aceptado, miedo de sentirse inferior por lo que sentía, y miedo de arriesgar todo por un simple sentimiento llamado enamoramiento.

—Te quiero —soltó Tae mientras acariciaba con ternura la mejilla de Jungkook.

Y esas palabras lo quebraron, porque no se sentía digno de merecer ese brillo puro en los ojos de su novio. No estaba acostumbrado a recibir sonrisas que prometían un futuro juntos, no le gustaba sentir el pecho acelerado ni la fragilidad de su propio corazón latiendo con fuerza.

—Yo te quiero mucho más de lo que imaginas, bebé —se sinceró Jungkook, con toda la honestidad que podía ofrecer.

—Vamos a comer a mi casa, Kookie. Capaz hasta conozcas a tus suegritos —rió Taehyung, acariciando con delicadeza el cabello oscuro de Jungkook.

Play with meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora