Cáncer, una palabra, seis letras que arruinan tu vida y la acortan. Una enfermedad que puede causarte la muerte si no es detectada a tiempo, pero ¿Qué pasaría si alguien llega a tu vida justo cuando ya estas harta de esta y te saca de la desesperaci...
Recuerdo aquel día en que me diagnosticaron esta horrible enfermedad, desde ese día algo cambió dentro de mí, ya no miraba la vida de la misma manera.
Todos los que solía llamar "amigos" nunca me apoyaron, en el momento que supieron de que yo tenía esto, de un día a otro ya no estaban ahí, dejándome sólo con una amiga.
Lo que más odio de esto es que ya he perdido mi cabello por completo y tengo que usar pelucas.
Voy camino al centro médico para hacerme mi tratamiento, voy en el auto de mi madre, la cual va hablando temas poco interesantes para mí, está lloviendo, muchas personas odian este clima, pero yo lo amo.
-Sarah Johnson, ¿me estás escuchando? -dice mi madre, sacándome de mis pensamientos
-¿Ah? Si -miento.
-¿De qué estaba hablando?
Rayos.
-No estaba escuchando -admito.
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Llegamos al centro médico, mientras esperamos, pasan corriendo unos para-médicos y enfermeras junto a una camilla en la cuál se encontraba un joven cubierto de sangre.
-¿Qué habrá pasado? -dice mi madre levantándose del asiento para ver lo que pasó.
-Mamá -me mira-. no seas chismosa, estás invadiendo la privacidad de esa persona.
Me da una mirada escalofriante, sólo con eso ya me decía todo "Espera a que lleguemos a casa"
-Sarah Johnson, pase a la habitación 8 -dice una enfermera.
Nos levantamos y nos dirigimos a dicha habitación, me recuesto en la camilla y espero al doctor. Al llegar entierra la aguja en mi brazo y el líquido empieza a correr por mis venas. Dios esto duele mucho, el líquido es como fuego, quema todo lo que está a su paso, cierro los ojos con fuerza para poder disminuir el dolor, pero es imposible.
-Sarah, ¿estás bien? -pregunta mi madre.
-Si -mentira, estoy horrible, esto duele demasiado.
-Ya, terminamos -dice el doctor sacando la aguja de mi brazo.
-Al fin -digo levantándome de la camilla.
-Por cierto -menciona mi madre-. Hace un rato pasó un joven en una camilla y estaba cubierto en sangre ¿Sabe que le pasó?
-¿Se refiere a Christian Griffin? Él llegó hace una hora aproximadamente, tuvo un accidente vehicular, y también unas fracturas en la columna vertebral así que lo mas probable es que quede parapléjico.
-El accidente fue muy grave -menciono.
-Si, demasiado. Bien Sarah te pasarás la noche aquí. Por si ocurren los efectos secundarios.