Especial de Año Nuevo.

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Sarah Johnson.

Otro año más.

El tiempo sin duda pasa demasiado rápido, recuerdo como si fuera ayer que conocí a mi esposo, Christian, el amor de mi vida.

No negaré que hemos peleado, pero es gracioso, peleamos por cosas demasiado estúpidas e infantiles, les daré un ejemplo: Hace dos días Christian se enfadó porque me reí de él cuando se le cayó su celular en la cara, estúpido e infantil.

Definitivamente Christian cambió mi vida por completo desde que llegó a ella. Él siempre estuvo ahí cuando lo necesité, me vio llorar en mis momentos difíciles, me apoyó, y por sobre todo, me ama tal cual soy. Me vuelve loca sólo con una sonrisa, una mirada o cuando ríe.

Las veces que sentía que siempre lo decepcionaba, y lo observaba, siempre con una sonrisa, apoyándome en aquel momento difícil, lo que más me gusta de él es que siempre lo encuentro cerca de mí, ya sea si me siento feliz o triste. A él le gusta verme feliz, le gusta verme sonreír, le gusta que yo sea feliz con él.
Y sin duda soy feliz con él. Haría hasta lo imposible con tal de que él sea feliz, y estoy segura de que Christian también haría lo mismo.

Sólo somos él y yo, viviendo nuestro sueño, ser felices. Siento que estoy viviendo en un sueño con este chico, pero no puedo despertar, no quiero.

Pero, volvamos a la realidad.

Hoy, 31 de diciembre, se acaba el año. Son las siete de la tarde y aún no hemos hecho absolutamente nada. Sólo hemos estado acostados viendo series en Netflix toda la tarde. Somos muy perezosos.

Abrazo a Christian mientras reposo mi cabeza en su pecho.

-Debemos prepararnos para ir a la casa de mis padres, ¿no crees? -menciono antes de soltar un suspiro.

-Un capítulo más y ya -responde acariciando mi cabello, me encanta que haga eso.

-Has dicho eso desde hace cinco capítulos -lo regaño.

-Ahora sí que sí, ¿okay? -dice mientras hace una cara tierna.

-Te odio -espeto mientras desvío la mirada.

-Me amas -contradice.

-Te odio.

-Me amas.

-¡Te odio! -chillo mientras tomo una almohada y lo golpeo con ésta repetidas veces.

-¡Me amas! -responde y, al igual que yo, comienza a golpearme con una almohada-. ¡Sé que me amas, admítelo!

-¡No, te odio! -y así es como empezamos una guerra de almohadas.

-¿Quieres que te haga sufrir? ¿O prefieres un castigo? -menciona después de quitarme mi almohada y posicionarse encima de mí -. ¿O acaso quieres que haga que grites que me detenga?

-Probablemente -menciono sonriendo.

-Tú lo pediste, pequeña -y este es el momento donde me arrepiento de lo que acabo de decir.

Siento como sus manos bajan hasta mi estomago y empieza a hacerme cosquillas.

Mi risa comienza a hacerse presente.

Odio las cosquillas con mi vida.

-Detente -sigo entre risas-. Christian detente.

Observo como sonríe.

-¿Tienes idea de lo hermosa que te ves mientras sonríes? -espeta-. Te amo.

-Yo te amo más -respondo antes de que deposite un beso en mis labios.

Cáncer [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora