Cáncer, una palabra, seis letras que arruinan tu vida y la acortan. Una enfermedad que puede causarte la muerte si no es detectada a tiempo, pero ¿Qué pasaría si alguien llega a tu vida justo cuando ya estas harta de esta y te saca de la desesperaci...
Día viernes por la tarde, tengo que juntarme con Christian. Le he dicho a Emily que voy a salir con él, supongo que está demás decir que empezó a gritar como loca.
Me ha dicho que me maquille, pero... sinceramente no me gusta hacerlo, me gusta que me quieran tal cual soy, sin maquillaje. Dejando ver todas las "imperfecciones" que tengo en mi rostro.
Mi madre, no sabe que hoy me voy a encontrar con Christian, así que tendré que inventar alguna mentira para que me deje salir de casa.
Estoy tirada en la cama, me arrepentí de haber aceptado. Ahora me da pereza salir de casa.
Me siento en la cama y observo fijamente el ropero. Dudo un poco, pero finalmente me decido y me acerco a este. Sólo me pongo una ropa casual. Guardo mi celular en mi bolsillo y bajo lentamente las escaleras. Ahí está mi madre sentada en el sillón.
-¿Vas a salir, hija? -despega su vista de la televisión para observarme.
-Si, me voy a juntar con Emily -miento, sólo espero que no se dé cuenta.
-Okay, vé. - sonríe. ¿De verdad me ha creído?
Salgo de casa. Aún no puedo creer que me ha dejado ir. Creo que tengo la respuesta, dije que iba iba a salir con Emily. Mi madre le tiene mucha confianza a ella. Puede ser que por eso me ha dejado salir.
Llegué al centro médico, estoy bastante nerviosa. Nunca antes me he juntado con un chico.
Los minutos pasan, lentamente. Acabando con los minutos que me quedan de vida. Christian aún no ha llegado y comienzo a asustarme. No sé cuánto tiempo lo he esperado. Pero ya me quiero ir a casa.
Fui una tonta, acepté sin pensar. Decidida me dí la vuelta y empecé a caminar hacia la parada de autobuses.
-¡Hey, Sarah. Espera! -me detengo por completo al escuchar esa voz, Christian.
Me doy la vuelta y lo veo, se dirige hacia mí junto con si silla de ruedas.
-¿Porqué te ibas? -cuestiona tomando una de mis manos.
-Llevo más de veinte minutos esperándote. -respondo.
-Lo siento, mi madre me ha hecho un interrogatorio antes de venir aquí.
-¿Dónde vamos a ir?
-¿Te gusta el helado? -sonríe.
-Me encanta el helado -respondo con una sonrisa en la cara.
-Entonces te va a gustar el lugar donde vamos a ir -sigue con la sonrisa en la cara al igual que yo.
Comienzo a caminar, empujando la silla de Christian. Luego de unos minutos llegamos a nuestro destino. Seré sincera, soy pésima en ubicarme en algún lugar.
Luego de probar literalmente todos los sabores de los helados que habían, me decido, Crema con galletas Oreo.
-Tienes helado en la nariz -dice antes de reír. Rápidamente levanto mi mano y me limpio mi nariz.
Aprovecho que está distraído y acerco mi dedo a su helado, para después acercar mi dedo a su nariz.
Y así pasamos la tarde juntos. La mejor tarde de mi vida hasta ahora.
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