CAPITULO TERCERO
En los días siguientes Tomas tomo la costumbre de acompañarme a la cafetería después del ingles, no es que me molestara, pero estaba acostumbrada a merendar sola y a veces el me hacía sentir un poco incomoda, aun que había tardes en las que me divertía mucho, resulto ser que su sentido del humor iba bastante bien con el mío.
Ese día el profesor nos dio un trabajo de un dialogo para hacerlo en casa y en grupos de a dos, creí que Tomas se estaba cayendo de su silla pero en realidad hizo una especie de salto y grito "Yo lo hago con Ángeles", yo me eche a reír y él se puso colorado pero también rio. Como ya casi eran vacaciones de verano teníamos mucho tiempo libre. Los dos ya habíamos terminado todos los exámenes, y también terminamos el colegio, en pocos días recibiríamos nuestros certificados para ir a la universidad, yo desde que tenía 15 años decidí que estudiaría en mi ciudad, creo que Tomas hará lo mismo. En fin...era jueves, eso significaba que tendríamos tres días de tiempo.
Después de merendar nos despedimos y quedamos en que haríamos en trabajo el viernes a las cuatro de la tarde en mi casa, ya que no habría nadie a esa hora y estaríamos tranquilos para terminarlo rápido.
Al llegar a casa como siempre no había nadie, así que me puse a ver la tele, lo único interesante que tenia para ver era una película vieja, creo que se llamaba "10 cosas que odio de ti", me quede sentada en el sofá de la sala hasta que llego mi mama del trabajo, por cierto ella trabaja de enfermera en un sanatorio privado.
-Buenas tardes cariño- me saludo con cara de cansada, por que los jueves eran sus días de guardia
-Buenas tardes ma, ¿cansada?
-Si, un poco- sonrió y se sentó al lado mío
-¿Qué vamos a cenar hoy?
-¿Te parece bien si pedimos pizza por hoy?, no tengo muchas ganas de cocinar
-Estoy segura de me que mis hermanos no se van a enojar
Ella simplemente rio.
-Ah, y mañana a la tarde viene un compañero del ingles para hacer un trabajo- le dije antes de que se me olvidara
-¿Y es lindo?
-¡Mamaaaa!
-Bien, no digo más nada- me dijo aguantando la risa
-Más te vale
-Si, mas me vale- se levanto apoyando los puños por el sofá- me voy a bañar.
Cuando cenamos todo, y después de tenes unas cuantas peleas con mis hermanos, lo primero que hice fue ir a acostarme, no tenía mucho sueño pero igual cerré los ojos e intente dormir.
Me desperté pensando que no había dormido nada pero mire mi reloj de pared y ya eran casi las diez de la mañana- era el último día de clases, como no haríamos nada mama me dejo faltar- y un rayo de sol se asomaba atreves de mis cortinas, me levante y fui directo al baño, me desperece con un bostezo y luego me bañe.
-¡Ángeles!- grito mi mama después de un rato
-¿Si?
-¿podes preparar el almuerzo? Yo tengo que ir al trabajo a una urgencia
-Bueno-dije, aunque no me gustaba nada la idea
Baje las escaleras y fui a la cocina para ver que podía preparar. No me va muy bien en la cocina, pero tampoco es que lo haga mal. Después de poner la meza mis hermanos se bajaron con las pijamas aun puestas en ellos, con el pelo parecido a un nido de pájaros.
-¿Qué comemos hoy?- me pregunto Luis en medio de un bostezo
-Milanesas con ensalada.
José contento con algo parecido a una tos y no entendí que quiso decir. Almorzamos los cinco juntos cada uno en sus lugares de siempre, después mama me ayudo a recoger los platos sucios y los lavamos juntas.
-¿A qué hora viene tu compañero?- dijo de repente
-A las cuatro
-Bueno, espero que hagan el trabajo- me paso un plato para secar
-¿Qué quieres decir con eso mama?, yo soy muy responsable
-De eso no tengo duda, por lo menos una me salió responsable- miro de reojo a mis hermanos que jugaban a la play en la sala
-Soy tan diferente a ellos.
-No creas, en el carácter son iguales los tres
-Eso es lo que vos crees
-Estuvieron nueve meses dentro mío- me decía mientras yo me aguantaba la risa- conozco hasta el último cabello que tienen
-Bueno- me miro y nos empezamos a reír las dos
Eran casi las cuatro de la tarde y yo estaba sola en casa mirando las repeticiones de los Simpsons, estaba tan concentrada que me sobresalte al escuchar el timbre.
-Hola Ángeles- La luz del sol era muy fuerte y no podía verle la cara, pero sabía quién era
-Hola Tomas, pasa- le dije mientras abría mas la puerta para darle paso
-¿Dónde vamos a estar?
-En el comedor creo que vamos a estar bien
-Si-y se fue directo a sentarse en la silla de la cabecera
-Pero que cómodo, ¿no te enseñaron buenos modales en tu casa?
-Es solo que tengo más confianza- me dijo encogiendo los hombros
-Bueno, ¿Por qué no empezamos ya?- tenía una sonrisa que no podía sacar.
Terminamos el trabajo bastante rápido, en realidad no era nada difícil, pero si un poco largo. Estábamos callados y era un poco incomodo, así que me levante para buscar algo para tomar
-¿Quieres gaseosa?
-Si, gracias
-Anda a la sala, ahora voy
-Bueno, ¿no quieres que te ayude?
-No, yo puedo sola- le dije riendo
Vimos un rato la tele, hablamos de las pocas cosas que teníamos en común, por ejemplo que además del ingles a los dos nos gustaba mucho viajar y que hace mucho yo teníamos un viaje largo.
-Voy a llevar los vasos a la cocina.
-No, déjame llevarlos- me dijo él, ya agarrándolos.
-Está bien- y volví a sentarme.
-Pero atende porque el suelo est...-no pude terminar la frase porque Tomas se cayó y rompió un vaso.
-Mojado-termino el lo que quería decir.
-¿Estás bien?-le dije riendo.
-Me parece que me corte la mano- deje un poco de reír y me levante-Pero no es nada, en serio.
-¿Seguro?- me acerque y vi que le sangraba un poco, pero no era grande ni profundo- veni sentate, ya vuelvo- le dije señalando una silla.
-¿Dónde vas?
-Voy a traer algo para limpiar la herida.
-Pero si no es nada.
-Vos te quedas ahí- le dije señalándole con el dedo.
-Bueno, lo que usted diga- levantó ambas manos como diciendo "me rindo" y yo volví a reír.
-¿Eso me va arder?- me pregunto al ver el agua oxigenada.
-¿Qué? ¿Tenes miedo?- trate de disimular la risa.
-Estee... no, claro que no.
-Pareces una nena- le dije- pero no, no arde.
-Bueno, voy a creerte- pero igual se puso pálido
-¿Enserio te da miedo?- ya un poco sorprendida.
- No es algo que me guste presumir- me dijo Tomas mostrándome una tímida sonrisa.
Los dos nos reímos y le limpie la herida.
