CAPITULO SEGUNDO

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CAPITULO SEGUNDO

El día siguiente fue como todos, fui al colegio caminando con Maia, mi mejor amiga y compañera desde el primer grado, esos últimos días de clases, los disfrute mas, estaba en último año y en poco tiempo me convertiría en una egresada más. El profesor de literatura nos dijo que nuestro último examen se basaría mayor mente en el libro "La vuelta al mundo en 80 días" de Julio Verne y que lo teníamos que leer completo para el lunes, algo que hizo lanzar un montón de protestas de parte de mis compañeros, mujeres y varones, que solo leían lo que decían videojuegos o las revistas pop.

-Profe! El libro es muy lago- dijo Cande, una chica rubia con el pelo lacio hasta la cintura- ¿no tiene película?

-¡Si! Eso va a ser mejor- salto Gabriel, siempre le daba la razón en todo a Cande, yo sabía que una vez se habían enredado en un viaje de curso que hicimos hace unos meses, aun que ella nunca más le hizo caso, y jamás lo habían dicho, pero igual lo sabía todo el curso.

En cambio a mi no me molestaba, de vez en cuando leía algún libro. La siguiente hora fue de de historia y tuvimos que hacer una descripción de la segunda guerra mundial en dos hojas completas, no fue muy difícil, siempre me gusto investigar sobre ese tema así que sabia muchos detalles que de seguro la mayoría de las ineptas de mis compañeras no sabían, siempre estaban mucho más preocupadas por su pelo o su ropa, yo también lo hacía aunque no tanto como ella, me gustaba vestirme y peinarme bien para ir al colegio.

-¿Qué haces esta tarde?- me pregunto Maia despreocupadamente.

-A las 4:30 tengo clase de ingles, ¿Por qué?

-¿Te parece si vamos a caminar a la plaza antes de tu ingles?

-Si, claro- le conteste, después la profesora nos miro como diciéndonos que hagamos silencio y así lo hicimos.

Después de almorzar fui a mi habitación, que estaba muy desordenada, y la arregle, un rato después recibí un mensaje.

-Te espero en el banco cerca de las hamacas.

-ok, en cinco minutos voy.

Camine cuatro cuadras para llegar en la plaza donde estaba Maia y me senté a su lado, nos quedamos calladas un buen rato escuchando nada más que el sonido del viento.

-Que día tan aburrido- dijo Maia arrastrando las palabras.

-Así mismo - Y realmente lo era, no teníamos ni tema de conversación- ¿y qué tal con Agustín?

-¿Porque me decís?- se puso colorada como un tomate, se puso incomoda pero yo la conocía lo suficiente para saber que le encanto la pregunta.

-No hace falta que te diga porque te pregunto, además tampoco hace falta que me respondas -Yo miraba a unos niños que estaban jugando al otro lado de la calle, aunque estaba atenta a la conversación - Tu cara ya me dice todo, ¿y?

-¿Y... Qué?

-Como que ¿y qué? - Me di vuelta para verla- ¡son novios o NO!

-Bueno, todavía no -encogió los hombros e hizo una mueca confusa- parece que no le gusto tanto como pensé.

-¡JA!- me reí y volví hacia los niños que ahora estaban mas- solo te tiene miedo, es en serio, a veces das miedo.

- ¡Ah, claro y vos no das miedo Ángeles!- nos miramos y unos segundos después no empezamos a reír a carcajadas. Lo que no duro mucho porque...

-Ángeles Iriarte- una voz detrás de nosotras que nos pego un susto enorme.

-¡Que te pasa!- le grito Maia.

-Es la segunda vez que te pregunto, ¿me estas siguiendo?- ni siquiera me moleste en saludarlo.

Maia me miro con cara de desconcierto, abrió la boca para decir algo pero no dijo nada.

-No, solo te vi mientras iba al instituto.

-Pero... ¿Qué hora es?- mire mi reloj y ya era muy tarde- ah, Maia, el es Tom...

-Tomas Cruz- dijo con la sonrisa tonta que tenia y le tendió una mano a Maia- compañero de ingles de Ángeles.

-No me interrumpas cuando hablo- le espete tan cortante como pude, odiaba que me hagan eso.

-Ok- parecía que nunca borraba esa sonrisa de su cara, ¿no le dolía estar así tanto tiempo?

-Estee... hola- le contesto Maia tímidamente-Bueno, supongo que ya tienen que irse

-Si amiga- sonreí un poco y me despedí con la mano- nos vemos después.

Me di la vuelta y tome el camino más corto, pero escuchaba que alguien me seguía, "ay no"

-¿Puedo caminar contigo?- me dijo Tomas cuando me alcanzo.

-Claro.

Es incomodo a veces caminar con alguien que apenas conoces, pero esta vez no era sí, no sabía por qué. No hablamos de nada desde que nos despedimos de Maia, llegamos al instituto, yo me senté en la misma silla y el detrás de mí. En realidad me parecía un poco engreído, tenía algo en su sonrisa que no me terminaba de convencer.

Después de que termine la clase salí del instituto y tome el camino para ir a la cafetería que estaba cerca, y aunque hacía calor me moría de ganas de tomar un café con leche, me senté en la esquina de la terraza del lugar, por suerte no había mucha gente así que me atendieron rápido.

-Buenas tardes, ¿Qué va a pedir?- me pregunto la misma moza me entendió el día anterior

-Un café con leche y dos medialunas clásicas.

-¿Nada mas?

-No, nad...

-Yo quiero un café negro por favor- dijo una voz detrás de mí

-¿Otra vez vos?-sin molestarme en mirar

-Si, otra vez yo- después de decirlo se sentó en la silla se enfrente

-¿Es una costumbre tuya sentarte en las mesas ocupadas?

-Depende de quién sea el ocupante- sonrió igual que siempre

-¿Va a querer el café solo joven?- dijo la moza que casi me había olvidado de que estaba ahí

-Si, solo eso, gracias.

De que iba a hablar con alguien que conocía hace solo un día y encima habíamos empezado mal, o por lo menos para mí era así.

Estuvimos un rato en silencio hasta que Tomas hablo.

-¿Por qué estas tan seria en un día tan hermoso?- un comentario no sé si decir ridículo o cursi, a lo mejor un poco de los dos

-No es algo cómodo merendar con alguien que casi no conozco

Se dio vuelta y me miro a los ojos, lindos ojos por cierto, marrón claro, casi miel

-¿Estás diciendo por mi?

-No, la verdad es que la otra silla me pone incomoda- trate de sonar despreocupada, pero creo que no funciono

-¿Te pusiste colorada o solo me parece?

-Seguro es por el calor- me apresure a decir, aunque no creí que fuera por eso.

En ese momento llego la moza y no dijimos nada más al respecto.

Ese amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora