CAPITULO DECIMO

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CAPITULO DECIMO

Esa noche estaba sentada en mi habitación completando mi libro de ingles, después de estar un buen rato así escuche que alguien me llamaba, y era Tomas.

-Hola- dije lentamente

-Hola Ángeles- respondió- solo te quería llamar para pedirte perdón

-¿Perdón por qué?

-Y por cómo te trate todos estos días.

-Un poco fue mi culpa.

-No, fui yo- me dijo firmemente- ¿Me perdonas?

-Está bien- dije sonriendo, aunque sabía que él no me estaba viendo.

-¿Entonces, nos vemos mañana?

-Probablemente-conteste.

Cuando corte la llamada me di cuenta de que tenía una sonrisa rara, como tonta, sacudí la cabeza y volví a concentrarme en lo que estaba haciendo, o por lo menos lo intente. Estuve como media hora mirando a la pared pensando en la nada, hasta que entro mama a la habitación y su voz me saco de mi ensimismamiento.

-Ángeles, a cenar.

-En cinco minutos voy- le dije abriendo grande los ojos.

Baje y la cena fue tranquila como siempre, casi sin hablar y escuchando el ruido de los cubiertos tocando los platos. Mama me había dicho una vez que hacer esos ruidos no era bueno, pero obviamente nadie hacia caso a eso excepto ella. Cuando vacié mi plato volví a mi habitación y después de una ducha me quede profundamente dormida.

Abro los ojos y no estoy en mi habitación, ni en mi casa, estoy de nuevo en el lugar donde Federico me encontró cuando estaba con Tomas, pero en ese momento estaba sola, con las calles completamente silenciosas. Mire a mi alrededor y no tan lejos de mi vi a alguien, me acerque lentamente y cuando me di cuenta quien era acelere el paso.

-Tomas- dije, pero él no contesto-¡Tomas!- volví a decir, sin contestarme giro su vista hacia mí, tenía unos ojos raros, cuando sonrió no era la sonrisa que siempre había visto en el.

-Hola- dijo, esa tampoco era su voz.

Levanto una mano y la acerco hacia la mía, pero yo la aparte antes de que la toque.

-¿Tomas?- eso era muy raro, yo lo estaba viendo con mis propios ojos, físicamente era él, pero de algún modo sabía que era otra persona. ¿Quién?

-Veni y se mía- Federico, pensé

-¡NO!- más que un grito, fue como un chillido.

Me eche a correr en la dirección contraria, sentía el sonido de sus pasos a la par de mis latidos, que iban cada vez mas rápidos, mire por encima de mi hombro, sin darme cuenta tropecé con algo y caí al piso.

Fue cuando me desperté y me di cuenta de que tenía las manos y el cuello mojados de sudor y con la respiración agitada, me senté en mi cama y doble mis rodillas abrazándolas. "fue una pesadilla-me dije. Levante la vista y me seque las manos con la sabana, mire al costado para ver mi reloj y eran las 8:30, aunque aun era temprano me fui al baño y me lave la cara, después con la pijama puesta baje a preparar mi desayuno, tostadas y café con leche, prendí la tele y puse una película. La casa estaba silenciosa, ya que mis padres se habían ido a trabajar y mis hermanos estaban durmiendo como troncos, así que me acomode lo mejor que pude en el sofá y estuve así hasta la hora del almuerzo cuando llego papa.

-Buen día cariño- me dijo cuando entro a la casa.

-Buen día pa- le conteste mientras me sentaba en el borde del sofá.

Ese amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora