1.- Decisiones (parte uno)

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"Ellos compartían el mismo deseo".
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   Osaka, Japón. 29 de julio del 2018.

   El escenario era inmensamente espacioso como para querer correr y saltar de alegría al escuchar el intenso canturreo y los alaridos de tantos fans emocionados. El estadio estaba completamente lleno, y para él, oír corear los nombres de cada integrante del grupo, resultaba ser una satisfacción tan enorme que le era complicado explicarlo con palabras.

   Para Yuta esto no era algo nuevo, pero cada vez que tenía la oportunidad de estar sobre el escenario, se sentía como si volviera a ser la primera vez: una sensación fascinante, emocionante.

   Una experiencia inolvidable.

   Solo que esta vez todo era diferente. Estaba en su ciudad natal, Osaka, su hogar. Cada vez que estaba ahí con sus amigos, el sentimiento se volvía aun más fuerte y vivaz. El caso es que no estaban allí precisamente porque era un concierto de NCT, se trataba del último día del "SMTOWN Live 2018 in Osaka" todos los artistas y grupos seniors de la compañía estaban allí junto a ellos.

   Algún día...

   Algún día nosotros también tendremos nuestro propio concierto en solitario.

   A pesar de todo, para Yuta cada momento se tornaba especial y cada día estaba agradecido por tener la dicha de vivir tan buenas experiencias.

   Pero este día en especial, fue realmente emotivo para él.

   Su mirada se encontró perdida entre el público: las luces brillantes, la ola de tantos lightsticks de color verde neón en representación a su grupo, las sonrisas de tantas personas felices...

   Sus ojos ya estaban algo brillosos por las inevitables lágrimas de felicidad que estaban por salir, contenerlas siempre fue complicado para él, a pesar de ser denominado "el chico más masculino del grupo". No quería llorar, pero si estuviese solo lo haría sin dudarlo, gritaría con euforia. Desde lo más profundo de su débil corazón deseaba que este hermoso momento no acabara nunca. Porque todo su ser fue invadido de una inmensa felicidad y quería sentirse así por siempre.

   ¿En el futuro... podré disfrutar mucho más de esto?

   —Yuta... —alguien lo estremeció, tomándolo por sorpresa y que, al mismo tiempo posó sus manos suavemente sobre los hombros del japonés; provocando que éste se girara. El japonés pestañeó durante medio segundo como si acabara de despertar de un sueño, hasta caer en cuenta de la repentina presencia de su amigo Taeyong frente a él.

   El chico de grandes ojos profundos le sonrió.

   — ¡Hey! ¿Por qué no saludamos a tus padres? —se veía tan entusiasmado al tiempo que con su otra mano señalaba hacia una dirección lejana entre el público.

   Desconcertado, Yuta dejó que sus ojos se dejaran guiar hacia el lugar que su amigo le apuntaba con tanta insistencia.

   — ¡¿Mis padres...?! —inquirió en voz alta. No creía haberlo escuchado bien debido al bullicio que le opacaba la voz.

   Taeyong se inclinó hacia Yuta, hasta quedar lo más cerca de su oído.

   —Por supuesto que sí. ¿No dijiste que vendrían a verte? Acabo de verlos por allá, ¡vayamos a saludarlos! —y como si ya no hubiera sido tan notorio su gran entusiasmo, Taeyong lo jaló del brazo sin darle tiempo de siquiera reaccionar.

   Yuta estaba sorprendido por dos razones: La primera: sus padres. Y la segunda: Taeyong.

 Y la segunda: Taeyong

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Osaka dream | YuTae Donde viven las historias. Descúbrelo ahora