8.- Estrellas: infinitas posibilidades.

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Nakamoto Yuta

P.O.V


-Taeyong es como un niño -soltó Momoka entre risas mientras sus destellantes ojos negros se enfocaban en mi amigo, quien se detuvo a comprar chocolates en un puesto que no estaba muy lejos de nosotros.

Sonreí, dado que Momoka tenía razón en su observación.

-Una vez que se emociona... es difícil controlarlo -reí casi para mí mismo después de re afirmar algo que ya sabía. Automáticamente mis ojos se envolvieron en su lejana silueta. Resultaba increíble cómo a veces lograba verse con un semblante serio y ahora sencillamente solo se limitaba a comportarse tan tierno sin poder ocultar su entusiasmo. Taeyong era único.

Mi querido Taeyong...

-Y parece que es difícil controlarte a ti también -Momoka me dio un fuerte codazo que me desconcertó y estuve a punto de quejarme al respecto, hasta que de pronto Haruna se unió a nosotros con tres manzanas de caramelo que nos repartió a cada uno.

Momoka me miró con una expresión algo pícara, pero aun así mantuve la compostura como si nada pasara. Sin embargo, pretender ignorar aquel comentario me resultó un hecho inevitable, así como las dudas empezaron a inquietarme.

¿Acaso ella...?

- ¿Por qué dijiste eso...? -le pregunté casi en un susurro.

Ella se acercó más hacia mí.

- ¿Decir qué? -inquirió fingiendo incredulidad, mientras le daba un mordisco a su manzana. Entorné los ojos.

-Lo último que dijiste -le recordé.

Momoka soltó una pequeña risita.

- ¡Ah...! No, no es nada -hizo un ademán para restarle importancia y sus ojos repentinamente se enfocaron en Haruna.

Pude percibir un extraño gesto en su expresión, como si su comunicación con la otra se tratara de algo íntimo que solo ambas eran capaces entender. Haruna solo rió en voz baja y le correspondió con una sonrisa un tanto traviesa.

Vaya. Ahora mis hermanas poseían un súper don místico con el que podían comunicarse perfectamente a través de las expresiones fáciles. ¿De qué tanto me he perdido en esta familia?

Sea lo que sea que estaban pensando, no debía entrometerme. Son cosas de chicas.

-A este paso creo Taeyong gastará todo su dinero en golosinas -comentó de pronto Haruna entre risas mientras lo señalaba. Suspiré hondo y decidí seguirlo ahora que el chico se dirigía a otro puesto sin habernos avisado.

Sin duda estaba como en otro mundo.

-No compres tan precipitadamente, vas a enfermarte del estómago -lo sorprendí al tomarlo por el hombro. El chico rió una vez que se fijó en mí. Cargaba entre sus manos una bolsita llena de chocolates representados en diferentes formas de animales.

-Es demasiado tarde. Ya he comido tres filas de dangos, cinco onigirs con centro de mermelada y unos cuantos chocolates -me mostró la bolsa de chocolates con orgullo. En tan solo unos escasos minutos desde que llegamos, Taeyong ya se había deleitado de mucho. Apenas y yo aún ni me había acabado mi manzana de caramelo.

Aquello me causó cierta gracia, pero más que eso mucha ternura.

-De acuerdo, pero ahora déjame invitarte algo. ¿Qué más quieres probar? -le propuse e inmediatamente el brillo encantador de sus oscuros ojos cobró más intensidad.

Osaka dream | YuTae Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora