Mi cuerpo se sentía ligero y cálido sobre una cómoda superficie que hacía más placentero el pequeño lugar en el que dormía mientras oía a lo lejos las voces distorsionadas de las personas dar instrucciones inteligibles para mí en aquel estado. Podía oír todo, el ruido de la madera siendo acarreada, las pisadas sobre la superficie terrosa, las pequeñas olas que se hacían en la costa, el viento acariciando toda a su paso, las ramas de los árboles mecerse, y todo aquello ayudaba a que un sueño indescriptible se viera en mi mente, pero sólo hasta que una pesada mano se depositó sobre mi hombro y comenzó a moverme, apartándome así del sueño tan tranquilizante en el que estaba inmersa.
Poco a poco, me acostumbré a la luz del día que hizo doler mis ojos teniendo que volver a cerrarlos mientras intentaba asimilar el lugar donde me encontraba y la persona que estaba delante de mí.
—Hemos llegado, niña. —Brynjar estaba con la mitad del cuerpo dentro del drakkan, su mano dando pequeñas palmas en mí para evitar que el sueño me tragara como había hecho antes.
—¿Tan pronto?
Un dolor soportable se instaló en mi espalda cuando me senté sobre la cubierta de madera del bote, viendo a todos lados con curiosidad cuando caí en cuenta de que ya no había mar alrededor, tierra y árboles era lo único que podía verse en las orillas del profundo río en donde reposaban las otras embarcaciones con las velas bajas.
Brynjar sonrío, alejando su toque de mí. —No dirías eso si no hubieras dormido durante todo el camino.
—¿Qué es lo que hay que hacer ahora? —oía mi voz ronca y mis párpados seguían un poco pesados.
Estiré mi cuerpo para apartar el entumecimiento de él, e hice el ademán de bajar del drakkan, pero antes Brynjar estiró su mano para ayudarme ganándose un agradecimiento expresado en un susurro cuando toqué tierra con mis propios pies. Las pequeñas rocas bajo ellos sonaron con su característico sonido a medida que comencé a caminar a su lado, un estremecimiento surcó mi cuerpo cuando percibí las bajas temperaturas que helarían a cualquiera que no tuviera un abrigo de piel puesto sobre sus hombros.
Brynjar caminó a mi lado, un carcaj lleno de flechas en su espalda y un arco en su mano.
—Una gran parte del ejército levantará el campamento, otros cazarán y vigilarán.
Todos parecían saber lo que hacer, como si estuviese acostumbrados a las tareas que debía llevar cada uno en tierras que yo desconocía y que pertenecía a otro tipo de personas; enemigos que podrían estar viendo cada uno de los movimientos que hacíamos mientras permanecían ocultos entre las sombras del bosque que nos rodeaba.
El aroma de comida asándose sobre las brasas del fuego llegó a mí e hizo rugir mi estómago. —Supongo que puedo cazar por mi propia cuenta, tengo hambre.
Él hizo una mueca cuando me oyó. —He oído que el tullido te buscaba antes, creo que deberías averiguar lo que quiere.
Ignoré con facilidad la manera en que se refirió a Ivar y me centré en lo importante que acababa de decirme, que él estaba buscándome entre el tumulto de gente que conformaban el gran ejército. Recordé la última faceta -para nada amistosa- que Ivar me había dado desde su drakkan una de las pocas veces en que había observado en su dirección durante el viaje, y pensé que, quizás, no estaría muy contento de lo que había decidido hacer en el trayecto a las tierras inglesas por las que caminaba.
—Entonces iré a ver qué desea. Nos veremos más tarde. —se perdió rápidamente entre hombres barbudos y panzones que parecían estar esperándolo, y yo seguí mi camino hacia donde creí que los hermanos podrían estar mientras disfrutaba de ver cada parte que constituía el campamento casi terminado, sorprendiéndome de lo fácil y rápido que eran las personas para trabajar. Distraída fue cuando colisioné con una persona que no había visto, sintiéndome un poco avergonzada por mi repentina torpeza, volví la mirada al frente diciendo en el momento. —Lo siento... ugh.
ESTÁS LEYENDO
GOLDEN CROWN
Fanfiction❝Me convencí a mí mismo de que nunca te encontraría cuando, de repente, te vi.❞ AU donde el destino llevó a Eyra Amdahl, una joven y bella mujer, a entrar de forma inesperada en la vida del hijo menor del rey desaparecido de Kattegat, Ivar Lothbrok...
