Bromas pesadas 2/2.

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—Bueno hijo, he terminado— dijo el sacerdote.
—¿Cuánto se le debe padre?— Preguntó Alonso.
—Lo que gustes darme será bien recibido— dijo el padre Enrique.
  Alonso saco su cartera y le dio un billete de cien pesos
—Gracias hijo— dijo el sacerdote al recibir el billete—. Me retiro, debo regresar a la parroquia.
—Lo llevo de vuelta— dijo Alonso.
—No esperaba menos.— dijo el sacerdote.

Cuando el padre de Josefina regresó a su casa, sintió algo de temor; creyó que al abrir la puerta estaría Alicia esperándolo, pero todo estaba en orden. A los pocos minutos de estar ahí sin notar algo extraño, Alonso se tranquilizó; sabía que con ese ritual se había expulsado para siempre la niña fantasma. Para distraerse, puso una película y se acostó en un sofá; sin desearlo, se quedó profundamente dormido, no era para menos, después de la desvelada de la noche anterior.
  Se hicieron de noche, la película había terminado y Alonso seguía dormido. Mientras, adentro de la casa se escucharon las pisadas de una niña corriendo; después se escuchó que se  cayeron unos trastes en la cocina, esto fue lo que despertó a Alonso. Se levantó del sofá alterado, miro a su alrededor y no vio a nadie; después escucho las pisadas de alguien corriendo dentro de la casa. "¡Josefina ¿Eres tú?!", Pregunto Alonso y tome no recibió respuesta.
   Las pisadas se escucharon nuevamente, pero en la parte de arriba de la casa. Alonso fue a la cocina y tomo un cuchillo, vió que unos platos y vasos estaban tirados en el piso, rotos; sabía que no se habían caído solos. Salió de la cocina y subió las escaleras lentamente, tenía mucho miedo. Al subir, vio que Alicia estaba sentada en el suelo; ella lo miró con odio.
—¡Te dije que te marcharas!—dijo Alicia con la voz de una mujer madura—. ¡Me has hecho enojar mucho!.
—¡No! ¡Esta es nuestra casa!— dijo Alonso con miedo—. ¡Nosotros no te hicimos nada!
—¡Te mataré!— amenazó Alicia.
  Al decir esto, la niña se levantó del piso y le mostró unas tijeras.
—¡No me hagas daño! ¡Por favor!— Dino Alonso mostrándole el cuchillo.
—¿Intentas lastimarme con eso?, ¡Pobre tonto!— dijo Alicia—. ¡Te enseñaré como se juega con eso!.
  Afuera de la casa se escuchó el grito de Alonso. Fue el último que dio en vida. La policía no logro descifrar el misterio de su muerte, pues no se trataba de un suicido ni de un robo, tampoco se habían llevado nada de valor y la chapa de la puerta no estaba forzada; consideraron que su esposa lo había designado por alguna discusión, pero en ese momento ella estaba en la casa de su madre.
   La única que sabía la verdad era Rosa, que Alicia fue la que le clavó el cuchillo en el corazón; sin embargo ella prefirió guardar silencio y tratar de olvidar esa pesadilla. No tenia caso de decir la verdad, nadie le creeria, ni ella misma podía creer lo qur allí realmente había pasado.

Alicia La Hija Del Pecado [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora