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CAPÍTULO V

IRINA

Abandonamos el hotel en el tiempo que él dispuso, el avión nos esperaba, mis nervios estaban de punta, nunca me había gustado la sensación que me proporcionaba cuando abordaba un avión.

Stefan después de cerciorarse que mi cinturón de seguridad estaba correctamente llamó a la aeromoza, pidió una copa de vino y una botella de agua,pensaba cuestionar él por que no me había ofrecido una copa, cuando la chica apareció con nuestro pedido, me ofreció la botella de agua climatizada  junto con una pastilla, fruncí el entrecejo al no entender lo que pretendía.

—Es un calmante, pero en combinación con este exquisito vino te haria dormir más de lo requerido, y ni hablar del malestar que te ocasiona, por eso te pedí agua para solo te relajes hasta que lleguemos a nuestro destino. -asentí e inmediatamente me tomé la pequeña pastilla blanca.

—¿Tu no vas a tomar? -pregunté cuando lo vi sacar un libro de su maletín y acomodarse en él asiento.

—No lo necesito, ya estoy acostumbrado, en lo que tú duermes yo voy a ponerme al día con mi lectura. Tu sabes, el trabajo.

—No me digas que eres un esclavo del trabajo -le mire contener una risa.

—No, pero tenemos que cuidar de nuestro patrimonio niña.

—¿Ese libro es del trabajo? -logre ver el título del libro, "El monje que vendio su Ferrari"

—Toda lectura que te ayude en lo profesional y retroalimentación es parte del trabajo.

¿A ti te gusta leer? -apartó su libro solo para saber mi respuesta, se le veía interesado.

—Pues... si -rasque mi cabeza con nerviosismo.

—Mira qué bien, ¿Qué lectura te gusta leer?

—¿El principito cuenta? -nos echamos a reír, es la primera vez que lo hacía desde lo que pasó

—Cuenta si lo leíste por voluntad propia,porque te llamó tu atención, no porque te lo pidieran en el colegio.

Me dio mucha gracia sus palabras

—Hablando de eso...- hizo una pausa, su rostro divertido tomó un semblante serio al mirarme a los ojos. —¿Qué quieres en tu futuro?

Entre cerré los ojos al no comprender a qué se refería, Stefano al notarlo se explico mejor.

—Me refiero en lo profesional, ¿Qué quieres estudiar? -abrí los ojos como platos, nunca me lo había planteado. Mi vida sería más simple de lo que imaginaba, casada... hijos... una casa que atender. Una vida perfecta, sencilla, feliz y tal vez era muy cursi de mi parte pero esa idea me agradaba.

—No lo sé, no imaginé que seguiría estudiando después de casarme. -mis palabras tal parece que le tomaron de sorpresa, una arruga se formó en su frente.

—Quiero que sueñes en grande, Irina, pondré el mundo a tus pies si así lo quieres, todo lo que me pidas y quiero que lo aproveches. Tus sueños no terminan solo porque nos casamos. -asentí pensando en sus palabras, realmente, creí que a él no le importaba en lo más mínimo lo que pasara conmigo.

-Dime que no pensabas que era un desalmado que ha comprado a una mujer para que  me diera herederos. -cerró los ojos y un suspiro salió de sus labios.

No conteste, porque era verdad, esa idea se colaba directo en mi cerebro enviando oleadas de desconfianza a mi corazón.

-Haré que cambies de opinión, yo quiero una compañera de vida, con sus propios sueños y metas profesionales...

Me quede dormida pensando en que tal vez la vida me estaba brindando una segunda oportunidad.

Llegamos a una casa hermosa cerca de la playa, Cancún era el lugar más hermoso que había visto en mi vida, su arena en color blanca y el mar con sus aguas azul turquesa eran lo más hermoso que mis ojos hayan visto, toda su belleza me saludaba desde la ventana de nuestra habitación.

La casa era bella con enormes ventanales y una esplendorosa terraza, sin embargo carecía de calor de hogar, le hacía falta ese toque de amor, se sentía fría y calculadora.

-¿Te gusto la casa?- preguntó Stefano recargándose en la puerta del baño

-Es linda...

-¿Pero? -espero pacientemente a mi respuesta, o yo era muy transparente o él comenzaba a conocerme.

-Le hace falta algo, tiene potencial -me encogí de hombros recorriendo con mi mirada todo a mi alrededor.

-Eso es porque es nueva, la terminaron hace poco y necesita la mano femenina para transformarla en un hogar verdadero. No quise que alguien más la tocara porque es tuya.

Sonreí no por el hecho de saber que es mía, sino porque por fin a alguien le importaba mi punto de vista.

-Gracias -le dije sinceramente, aunque él no conociera la raíz de mis palabras

-Ven -extendió su mano hacia mí, mordí mi labio con miedo y nerviosismo, camine con paso inseguro hasta llegara él.

-Pronto llegará el día en el que tú me busques, en el que mi presencia te haga falta y sentirás que mis ausencias te dejan sin respirar. -tomó mi mano para llevarla a sus labios, su mano libre se posó en mi cintura y me acercó más a su cuerpo.

¡Ay me encanta!
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Con mucho cariño
Annytaglz 💋

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