¿Darth Vader? ¿Eres tu?

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Virginia.

Estaba en misa con mis tíos y mis primas en la iglesia. Los ángeles vamos a la iglesia, obviamente.

Pero no podía concentrarme en nada, ya iban dos días desde que Jason había desaparecido. Su mamá estaba igual o más preocupada que yo, no sé qué le habían dicho los arcángeles pero ella no me culpaba por lo que supongo que los arcángeles me cubrieron.

Yo había ido a volar todos los días, al menos durante cinco horas, en busca de alguna señal pero no había ninguna.  

Pasaba todo el día junto al teléfono esperando a que me llamaran y me dijeran que lo habían encontrado o mirando la puerta en caso de que llegaran con Jason.

El lunes me levante de la cama pesadamente y me duche sin mucho ánimo. Literalmente parecía un Zombie.

-¿estás en estado catatónico?- me preguntó mi tía durante el desayuno.

Me limité a sonreír y continuar con la mirada fija en mi cereal.

-Te lo digo- le susurro mi tía a mi tío- desde el jueves esta así.

Obviamente a mis tíos no les había dicho nada y pretendía que todo iba bien.

-tal vez es un estado de la adolescencia, ya sabes cambios de humor y eso.

Mi tío era psicólogo, creo que me entendía más que mi tía.

Desayune a medias y conduje a la escuela. Ya en el estacionamiento apagué el carro y antes de bajarme respire profundamente cambiando mi cara de muerta viviente por una sonriente. Sé que guardarme mis sentimientos era malo pero era necesario y que esa era una sonrisa falsa pero ¿Qué importa?

Y así al entrar a la escuela saludé y hable con todos como si nada estuviera pasando pero por dentro estaba rota en pedazos.

Abrí mi casillero durante el almuerzo y encontré un sobre azul cielo, tenía mi nombre escrito con letras de revistas. Lo abrí dudosa y encontré una hoja blanca doblada en cuatro.

¿Quieres de vuelta a tu ángel? Ven a la heladería Futish fruttiet antes de las 12:40.

Tu admirador.

En la parte de atrás de la hoja había una foto pegada. Cuando mire la foto se me cayó el alma a los pies y las lágrimas amenazaban por salir. Jason atado a una silla, su rostro mostraba más dolor de lo que había visto en toda mi vida y sus ojos suplicaban ayuda.

Mire el reloj, dos minutos para las doce cuarenta. Corrí a mi auto y conduje lo más rápido que pude sin ser suicida.

Al llegar a la heladería me baje y busque a alguien en la calle, no sabía lo que estaba buscando pero me sentí observada. Tomé mi celular para llamar a Kyle, el teléfono sonaba pero Kyle contestó fue demasiado tarde, alguien ya había tapado mi boca y mis ojos. Me arrastraron por la calle. Yo peleaba y trataba de liberarme pero todo fue en vano.

Lo último que escuche fue el motor de un auto.

Desperté en un sillón, traté de levantarme pero estaba atada. Mi alrededor era un departamento de algún universitario descuidado, según yo. Había una cocina diminuta, dos puertas cerradas y la sala donde yo me encontraba. Casi no había luz por lo que no distinguía todo muy bien.

-Al fin la bella durmiente despierta- dijo alguien que hablaba exactamente como Darth Vader.

No sabía de donde provenía la voz, se escuchaba en todos lados.

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⏰ Última actualización: Aug 30, 2014 ⏰

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